Vuelve la moda de las mascarillas a la Pasarela Cibeles

Tu rostro según el Gobierno era tan hermosamente enfermizo, o tan enfermizamente hermoso que, como manda la “sharia” político-sanitaria, te han ordenado cubrírtelo otra vez con un velo FP2 o quirúrgico, oh mi bella…

Chanel en cuclillas como un 'caganer'
La Opinión de Luis Artigue para eltaquigrafo.com

   “Al mirar el rostro de la bella, hasta en el corazón de los ascetas despierta el amor”, reza un verso sublime del místico persa del siglo XII Farid al Din Attar que, leído hoy, a unos los eleva, a otros los erotiza pecaminosamente y retrotrae a un tiempo de fundamentalismo y castidad, y a otros nos hace reír porque lo correlacionamos con la última medida político-sanitaria de nuestro Presidente Pedro Sánchez.

   Pero además a mí me ha hecho llorar al reparar en que no volveré a ver  tu bello rostro, oh mi gata callejera, cada día,

   Tu rostro según el Gobierno era tan hermosamente enfermizo, o tan enfermizamente hermoso, al aire frío, al aire de este invierno en el norte tan frío que ahuyenta a los exhibicionistas, que, como manda la “sharia” político-sanitaria a la que no nos queda más remedio, te han ordenado cubrírtelo otra vez con un velo FP2 o quirúrgico, oh mi bella…

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   Lo escribió otro santo sufí, el principal seguidor de Attar, el inspirador poeta y místico persa del siglo XIII Rumi: sólo dios podría quererte por ti misma y no por tu pelo negro.

   Y el caso es que no vuelve el fútbol a puerta cerrada ni el ocio nocturno en la intimidad, ni vuelve lo de reforzar la sanidad pública con personal y recursos, sino que lo que regresa es esa suerte de muy bien fundamentado fundamentalismo de las mascarillas a cielo abierto, que sanitariamente,  dicen los expertos, viene a ser algo así como que el gobierno imponga que llevemos sombreros de papel de aluminio por si nos amenazan los extraterrestres.

   Sí, vuelve la moda del rostro enmascarillado con lo que ésta tiene de cosa políticamente desesperada, sanitariamente insuficiente, socialmente irritante, y espiritualmente casi islamizante, casi sofisticadamente sufí, como leer El intérprete de los deseos del místico Ibn Arabi: “mi corazón es la caravana de cabellos del amor”.

   Ahora que ya estamos vacunados con la pauta completa y en espera de la tercera dosis, que es el más allá de la completud, vuelve la moda de las mascarillas así, como vuelve a casa por Navidad turrones El Almendro.

   Pregunta el humorista y polemista Camilo de Ory: ¿No sería más discreto, barato e igualmente eficaz llevar un lacito en exteriores, como con el Sida?

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