Visión de futuro

Bajo el disfraz de la ayuda al débil, se premia al vago y se condena al que se esfuerza facilitando la igualdad por abajo: enrasando por la ignorancia y no por un mínimo de educación

Ricardo Gómez de Olarte

Hasta hace poco estaba en la convicción de que la Ley Celaá era un inmenso error fruto del populismo más estúpido. Sin embargo, creo que está muy meditada. Si bien el propósito es absolutamente espurio, está muy bien hecha a los fines que creo que debe perseguir.

La anteriormente vigente LOMCE tenía errores, como todas las leyes. Comparemos someramente una y otra. La Ley Orgánica para la Mejora de la Cualidad Educativa) o ley Wert (por el anterior ministro de cultura) pretendía lo siguiente:

1º.- Agrupar las asignaturas de toda la formación preuniversitaria en troncales, específicas y de libre configuración autonómica. Las primeras se regularían por el Gobierno con una carga lectiva de al menos el 50% del horario total, y las segundas y terceras serían determinadas por las comunidades, tantos en los horarios como en los contenidos. Implica un denominador común mínimo educativo a todos los españoles.

2º.- Dividir el Bachillerato en 3 modalidades: Ciencias, Artes, y Humanidades y Ciencias Sociales.

3º.- Realización de pruebas nacionales comunes, diseñadas por la administración central, en 6º de Primaria, 4º de ESO y 2º de Bachillerato. Para obtener los títulos de Bachillerato y ESO era necesario superar las 2 últimas pruebas. Asimismo, se proponía realizar una evaluación personalizada para detección de dificultades de aprendizaje al final de 3º de Primaria. Es decir, reválidas en cada fase. Ello exigía más esfuerzo al alumnado, pero también más conocimiento adquirido.

4º.- Implementación del castellano como la lengua fundamental de la enseñanza siendo las lenguas cooficiales en las comunidades donde se utiliza a raíz de sus estatutos y normativa aplicable. El castellano como lengua vehicular en España (salvo en Cataluña que siempre hace lo que le pasa por el forro y el Estado siempre se lo consiente).
Por otro lado, la asignatura Religión iba a ser sustituida por alternativas obligatorias: Valores Sociales y Cívicos (Primaria) y Valores Éticos (Secundaria), dejando de existir la Educación para la Ciudadanía.

5º.- Promover el préstamo gratuito de libros de texto y otros materiales, la práctica diaria del deporte y el ejercicio en la jornada escolar.

Por su parte, la ley Celaá promueve los siguientes puntos:

1º.- Se elimina la obligación de cursar una asignatura alternativa a la religión y la nota de la misma no se tendrá en cuenta a la hora de obtener una nota media en los procesos de selección de becas o de acceso a la universidad. Comporta la desaparición de la enseñanza de los valores de la ética y la moral.

2º.- Como carácter excepcional, si se considera que un alumno debe repetir curso, se le proporciona un plan específico de refuerzo. Es decir, se podrá pasar de curso con suspensos y no se repetirá curso.

3º.- Desaparece la división de asignaturas en troncales, específicas y de libre configuración.

4º.- Bachillerato se sigue dividiendo en dos años, pero los estudiantes que finalicen con dos asignaturas suspensas no tendrán que repetir, solamente las materias pendientes. A su vez se puede obtener el título de Bachillerato por compensación, es decir, si se aprueban todas las asignaturas excepto una.

5º.- Se prevé la participación de toda la comunidad educativa para la planificación y la gestión de los centros.

6º.- Se pretende garantizar tanto el aprendizaje del castellano como el resto de lenguas oficiales presentes en cada una de las comunidades Autónomas. Con esto, se hace mucho hincapié en que al terminar la educación básica el alumno sepa expresar correctamente y a todos los niveles en una y en otra lengua. No desaparece la enseñanza del castellano pero sí lo hace como lengua vehicular.

7º.- Se incluye evaluaciones para mejorar la calidad de la gestión de los centros con el fin de promover un sistema educativo más saneado.

8º.- Flexibilidad de enseñanzas en FP y se agilizan los procesos de incorporación de nuevos contenidos. Garantizan también que al tener el título de la ESO se pueda acceder a cualquier tipo de enseñanza postobligatoria.

La propia ministra Celaá manifestó ante los micrófonos de Radio Nacional que: «La repetición (de curso) debe ser excepcional. No quiere decir que los alumnos con suspensos deban pasar, sino que la mirada más importante debe estar en la evaluación de la evolución académica global«. Obviamente quien define la importancia de esa mirada es lo que el profesor quiera que sea y las ganas de trabajar que tenga.

En la práctica significa que el castellano desaparece como lengua vehicular en la enseñanza y que los alumnos podrán pasar de curso con varios suspensos y como mucho se le ayudará con un plan de refuerzo (¿con qué medios se pagarán esos planes de refuerzo?). No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que nuestra juventud crecerá cada vez más inculta. Esa falta de conocimientos y de cultura es muy práctica para las clases gobernantes ya que cualquier iletrado exigirá que se le trate con la misma categoría cultural que a un señor que haya pasado muchos años de su vida estudiando. La masa será más fácil de dominar. Bastarán una serie de promesas, se cumplan o no, para dominar al pueblo. No es nada nuevo.

Las revoluciones populares en Roma y en la Edad Media siempre estuvieron dirigidas por personas con educación cuya máxima aspiración jamás fue el bienestar del pueblo sino ostentar el poder. Los patricios romanos derrocaron al rey de Roma para instaurar la república y ostentar el poder. Pero la plebe siguió como estaba hasta la revuelta plebeya del 494 a. C. que se concedió la institución del Tribuno de la Plebe, cargo que fue licuándose con la aparición del emperador.

En la Edad Media se aplastaba cualquier conato de revolución y solo los nobles conseguían beneficios del rey a costa de batallar. El pueblo seguía igual.

La famosa revolución francesa la iniciaron y la acabaron los burgueses que sí habían obtenido más conocimientos. Cuando los burgueses de la Gironde fueron sobrepasados por los ultramontanos jacobinos, no debemos olvidar que los dirigentes jacobinos también eran burgueses. Es decir, el pueblo solo fue un instrumento para las luchas de poder entre los de una misma clase social y económica. Marat fue un médico y científico francés que triunfó en Inglaterra antes de volver a Francia reconvertido en periodista y dirigente político. Danton y Robespierre fueron abogados. Es decir, los tres dirigentes del ala más radical de la revolución francesa, creadores del régimen del terror, eran tan burgueses como los más moderados girondinos. ¿Y el pueblo? Mero comparsa en una lucha por el poder. Se depuso al rey para instaurar una república en la que todas las facciones, con el mismo origen económico y social, peleaban entre sí por ostentar el poder absoluto.

Lenin, hijo de un alto funcionario de educación ruso, fue un buen estudiante de filosofía. En la universidad donde, tras la muerte de su hermano por terrorista, tomó contacto con corrientes marxistas y terroristas. Stalin fue un seminarista atormentado por la relación con su padre biológico que recibió mayor educación que el resto de sus paisanos rusos. Trotski fue hijo de terratenientes judíos. Y así con cualquier revolución interna que se supone que haya influido en el mundo occidental.

Así pues, los derechos basados en nuestro conocimiento de las leyes y del trabajo, conseguidos a través de los siglos, van desapareciendo licuados en nuestra futura ignorancia. Bajo el disfraz de la ayuda al débil, se premia al vago y se condena al que se esfuerza facilitando la igualdad por abajo: enrasando por la ignorancia y no por un mínimo de educación. Nos quieren más mansos. El horizonte educativo más inmediato se basa en un desierto de conocimiento y una ausencia total y absoluta de valores humanos y éticos. Seremos tontos, no sabremos que lo somos y tampoco tendremos conciencia del bien y del mal colectivos.

La independencia del poder judicial está tocada de muerte y la reforma de la garantista Ley de Enjuiciamiento Criminal va a desaparecer desde el momento en que la Fiscalía será Juez y parte. Quien no se pueda permitir una educación privada cada vez tendrá menos conocimiento y por tanto, menos capacidad de análisis y de crítica contra el poder. Quien se queje o emita una crítica contra el gobierno será susceptible de censura o tachado de antidemocrático y de ir contra el pueblo. Pero como la inmensa mayoría no sabrá de qué va la copla, bastará con una paguita para tenerlos contentos. Todos tendremos derechos pero nadie asumirá las obligaciones. Y para colmo, el lenguaje cada vez se parece más al usado contra los enemigos de la revolución, cualquiera que sea el color de ésta.

El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria.”
Winston Churchill

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