Violencia urbana en masa: The good reason and the real reason

Paz Velasco de la Fuente

La violencia y la agresividad nos han acompañado siempre como especie. El Homo Sapiens, aniquiló por completo al Homo Neanderthal y ahora hemos llegado hasta aquí, que no es poco. Somos agresivos por naturaleza pero violentos por cultura. La agresividad está vinculada a nuestra propia evolución biológica, siendo una respuesta automática, adaptativa y defensiva ante un peligro o amenaza entre los seres vivos.

Pero la violencia es otra cosa, porque se aprende y se imita, es cultural y no se ejerce de modo automático sino de modo intencionado y racional con el propósito de querer causar daño a uno mismo, a las personas, a los animales, a determinados bienes, a un país, y a todo aquello que se nos ponga por delante.

La transformación de esa agresividad en violencia es multicausal y viene dada por diferentes factores, endógenos y exógenos, que hacen que finalmente un sujeto o muchos ejerzan la violencia y de modos muy diferentes.

Los comportamientos violentos colectivos actúan bajo un inmediato efecto reforzador. Cuando varios sujetos reaccionan de la misma manera que otros, desde el punto de vista de la violencia, están reforzando la conducta violenta de los primeros, lo que termina provocando un efecto multiplicador. No solo son un grupo de individuos, son un organismo que se mueve con un determinado propósito.

Actúan movidos por una identidad social común, un todo unificado, dejando a un lado su propia individualidad, sus conceptos morales, sus conductas prosociales para convertirse en uno más de esa masa “virulenta” en momentos de excitación social. Hay una despersonalización del individuo unitario, y este pasa a formar parte del grupo violento estando influenciados por situaciones externas, que vienen definidas por un contexto temporal concreto.

Es el grupo en su conjunto, el que justificará la violencia ejercida y el que otorgará auto legitimidad a cada uno de sus actos. En estos casos la violencia se convierte en el sustituto institucional mediante el cual un grupo de personas responde ante un hecho sintiéndose así parte de esa realidad.

En muchos casos, e independientemente de ideologías, creencias o banderas, hay un fuerte contagio social que no solo crea una intensa excitabilidad emocional sino una fuerte sensación de anonimato y de impunidad que les hace querer ser parte de esa masa violenta. Si además ven que su violencia y su agresividad, proactiva para unos y reactiva para otros, pasa a ser la protagonista de la prensa internacional, esto provocará una sensación de notoriedad, poder y protagonismo, tanto individual como colectivo, que hará que otros individuos se terminen uniendo a esa vorágine de violencia sin entrar a valorar porqués. Simplemente sacrificaran su interés personal al colectivo para poder formar parte de esa masa social que está en el punto de mira.

Las razones por las que los individuos forman parte de estos grupos violentos que atentan contra la sociedad y que nacen y mueren en un corto espacio de tiempo pueden ser biológicas, sociales, ambientales, ideológicas, porque esos grupos son un autentico meeting point de individuos que creen que la violencia es el medio idóneo para la resolución de conflictos.

Esta violencia grupal les hace sentirse invencibles, todopoderosos pero sobre todo es una demostración de poder que difícilmente alcanzaran como individuos.

Ese anonimato que les otorga estar entre la multitud y formar parte de ella, no solo hace que se sientan impunes ante sus actos vandálicos sino que creen que desaparece su responsabilidad individual ante sus conductas violentas.Se mimetizan y se contagian de una violencia, en la que difícilmente se implicarían de modo individual, porque en grupo tienen menos motivos para controlarse al formar parte de una masa anónima.

Estamos ante una conducta violenta, antisocial, instrumentalizada y en muchos casos instintiva, que nos hace volver a un primitivismo que creíamos olvidado. Pero la pregunta para muchos es ¿hay una buena razón para ello o la razón por la que lo hacen es verdadera y legítima? Además hay un elemento aún más potente: el odio, ya que en el odio siempre te identificas con los otros.

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