Villarejo «se cuela» en el juicio del 17A

El abogado de Driss Oukabir, Luis Álvarez Collado, ha solicitado a la Sala que cite al excomisario Villarejo, en calidad de testigo, para esclarecer la vinculación entre Es Satty y el CNI. El magistrado se ha negado a iniciar una investigación suplementaria.

Villarejo
La defensa de Oukabir ha solicitado, sin éxito, que el excomisario declare en el juicio a raíz de sus últimas declaraciones | EFE

“Driss, desde que hemos empezado está usted hablando.” le ha espetado el juez a uno de los investigados. “¡No puedo defenderme, juez! ¡Después no me acordaré de todo!” le ha recriminado Driss Oukabir tras el cristal. “¡Pues se lo apunta, como hacemos todos!” ha zanjado los reproches el magistrado de la Audiencia Nacional, Félix Alfonso Guevara, en esta sesión de reanudación del juicio por los atentados del 17-A. 

Y no es de extrañar que Driss Oukabir haya querido pronunciarse porque la declaración del responsable del análisis de los dispositivos electrónicos de los jóvenes de Ripoll ha sido implacable. Para este especialista no hay lugar a dudas. El hecho de que en los móviles de todos ellos hubiese nasheeds y contenido yihadista sobre el martirio y la lucha contra los infieles le lleva a concluir que este grupúsculo de chavales ripollenses había constituído una célula yihadista organizada y jerarquizada de la que dos de los investigados, Driss Oukabir y Houli Chemlal, indudablemente formarían parte. 

El analista se apoya en las búsquedas realizadas, los contenidos archivados vinculados a un Islam rigorista salafista y los manuscritos hallados entre las ruinas de Alcanar para establecer una relación entre este grupo y el Estado Islámico. “Driss empezó a dudar tras la muerte del líder, Abdelbaki Es Satty” ha afirmado con rotundidad ante el Ministerio Fiscal. Su hipótesis es que el mayor de los Oukabir era conocedor de los planes de atentar de la célula y que, además, sabía que el ataque sería inminente. “Siempre hablaba con lenguaje encriptado. Las medidas de seguridad que tomaba Driss en sus comunicaciones en ningún caso se corresponden con un asunto de drogas” ha argumentado. 

Los chats en los que Driss llama Kuffar (infieles) de mierda” a los españoles, las búsquedas sobre maquinaria pesada, los contenidos yihadistas de su teléfono y los viajes a Marruecos han llevado a este analista a afirmar en sede judicial que Driss Oukabir “es un integrante de la célula y no un mero colaborador”. La hipótesis de un proceso de “autoadoctrinamiento” la corrobora otro perito que sitúa el inicio de su radicalización en febrero de 2017, momento en el que se integra en esta célula creada dos años antes. 

Los investigadores creen que Driss no solo estaba al corriente de los planes de atentar sino que viajó a Marruecos con la intención de colaborar activamente en los ataques. Así lo refleja una conversación con su hermano Moussa en la que se entiende que Driss habría ido al país vecino para comprar tres terminales móviles. Los investigadores creen que los teléfonos podrían haberse adquirido con la idea de ser utilizados como detonadores de varios vehículos bomba cargados con los explosivos fabricados en su base operativa de Alcanar. 

La defensa recurre a Villarejo

La contundencia con la que los investigadores han esgrimido sus teorías ha irritado al abogado de Driss Oukabir, Luis Álvarez Collado, que ha visto tambalearse su estrategia de defensa. El letrado ha cuestionado la cadena de custodia de los dispositivos electrónicos y ha puesto en duda la literalidad de las traducciones de las conversaciones de los hermanos Oukabir. “Muy mala traductora habrá sido”, ha murmurado enfurecido.

El abogado de Oukabir también ha solicitado a la Sala que cite al excomisario Villarejo, en calidad de testigo, para esclarecer la vinculación entre Es Satty y el CNI. El magistrado se ha negado a iniciar una investigación suplementaria y ha zanjado el tema argumentando que «no ha lugar evidentemente» para tal averiguación.

Un ataque guiado

“El consumo de material de yihadista, la bandera de la ‘shahada’ que estaban fabricando en Alcanar, los escritos en los que se proclaman ‘soldados del Estado Islámico’, las proclamas del testamento vital de Hychami, así como la reivindicación del propio ISIS pocas horas después del ataque de Las Ramblas, hacen pensar que existía una adscripción ideológica al Daesh” han determinado los investigadores. Los agentes creen que el ataque fue guiado por la propia organización sin que hayan podido constatar el contacto con ningún miembro de la misma aunque “tampoco descartarlo, dado los múltiples viajes que realizaron al extranjero”. 

Para los investigadores no hay duda: “La célula se componía de 10 personas (entre las que incluyen a Houli y Driss) y cuyo líder era Es Satty, que podría tener contacto con un miembro de ISIS en Marruecos”, aunque sin que se haya podido constatar. Los jóvenes hicieron una “yihad defensiva”. Ellos mismos se erigieron como ‘los elegidos’ para defender su religión y alcanzar la yanna (el paraíso). Asimismo, el propio Estado Islámico central utilizó su principal productora, Amaq, para reivindicar el vil ataque en el que fallecieron 16 personas.

En unos días, los tres acusados podrán hacer uso de sus alegatos finales para rebatir las acusaciones de los peritos que hoy los han señalado como integrantes activos de la célula terrorista.

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