Villarejo en estado puro: lanzar la piedra y esconder la mano

El excomisario Villarejo dejó caer este martes que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) estaba tras los atentados del 17-A. Una acusación que no puede demostrar y que ha despertado un aluvión de reacciones políticas exigiendo una investigación al respecto

Villarejo en estado puro: lanzar la piedra y esconder la mano
El ex comisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo / ACN

Que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sabía más de lo que contó tras los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils del 17-A es un rumor que ha sobrevolado esta causa desde el momento en el que se supo que Abdelbaki Es Satty (“el imán de Ripoll”) era uno de sus confidentes, a quien, además, tenían controlado y monitorizado. Grandes investigadores de este suceso, como la periodista Anna Teixidor, ya dejaron entrever en sus reportajes y libros al respecto, que la implicación real del CNI nunca terminó de estar del todo clara, esperando que el juicio pusiera algo de luz al asunto. Incluso, que se abriesen investigaciones paralelas para esclarecer su grado de conocimiento.

Sin embargo, la vista oral se limitó a determinar la implicación de los tres acusados, dejando a un lado todos los vacíos que se llevaban arrastrado durante la instrucción. Entre ellos, por supuesto, la implicación y el grado de conocimiento que el CNI tenía y había tenido sobre todo ello.

Villarejo señala a Félix Sanz

Ahora, Villarejo ha vuelto a poner en boca de la opinión pública la presunta implicación del Centro Nacional de Inteligencia en los atentados; dando a entender, que se sabía lo que la célula terrorista de Ripoll estaba tramando y, sin embargo, no se hizo nada para frenarlo. En este sentido, el excomisario ha declarado, en el marco del juicio por el caso ‘Tándem’, que al CNI, y en concreto a su exdirector, Félix Sanz Roldán, el atentado “se le fue de las manos” tras la muerte del imán, que, evidentemente, había colaborado con ellos en el pasado.

En sede judicial el veterano y controvertido excomisario ha querido matizar las declaraciones que, en 24 horas ya han provocado un aluvión de reacciones, entre ellas, la solicitud por parte del sector independentista catalán de una comisión en el Congreso para que se valoren y estudien dichas acusaciones. «Lo que he dicho en relación con lo del susto (a Catalunya) es que muchas veces se han provocado comandos ficticios para tranquilizar y tal. Y que probablemente la intención en absoluto fuera provocar ningún atentado, pero sí dar la apariencia del riesgo para que Catalunya sintiera la necesidad de la protección del Estado«, ha querido precisar Villarejo.

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ERC y la UAVAT exigen pruebas

Por supuesto, la primera reacción de muchas autoridades políticas y sociales, como la Generalitat o la Unidad de Atención y Valoración a Afectados por Terrorismo (UAVAT), ha sido la de querer pruebas que demuestren tal teoría. “Como entidad que representa y asiste a más de 250 afectados por los atentados de agosto de 2017, y con la intención de que la situación psicológica de las mismas no se vea agravada tras su declaración, exigimos al comisario Villarejo que presente todas las pruebas que certifiquen las declaraciones«, apunta el comunicado.

Por su lado, el excomisario, que está siendo juzgado en la Audiencia Nacional por tres de la treintena de piezas abiertas en su contra donde se investigan las cloacas policiales y del Estado, ha asegurado que tiene pruebas de todo ello, pero que se encuentran en sus agendas personales requisadas por la Fiscalía. Añadiendo que no le dejan acceder a ellas, para que no pueda recordar lo que ocurrió.

Para dar veracidad a sus palabras, Villerejo ha recordado, también en sede judicial, que la primer fiscal que investigó los atentados, la actual fiscal General del Estado, Dolores Delgado, dijo en su momento que había que asumir que hubo errores porque sino el atentado no se habría cometido. «Eso es lo que he dicho, he mantenido y mantengo. Si quieren pruebas que miren mis notas informativas», ha sentenciado en respuesta a aquellos que le acusan de hacer revelaciones sin pruebas.

Los socialistas piden calma

Mientras que varios sectores y colores políticos -en especial del lado independentista- se han llevado las manos a la cabeza tras las nuevas declaraciones del excomisario, la portavoz del PSC en el Parlament catalán, Alicia Romero, ha pedido este miércoles «no dar voz a las teorías conspiratorias sin prueba». Sin embargo, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, exigió en su cuenta de Twitter que el Estado “esclarezca la verdad” y anunció que ha encargado a los servicios jurídicos del Govern que “estudien” las posibles “acciones legales” que puedan emprenderse para saber qué pasó aquellos días de agosto del 2017, antes y después de la explosión de la casa de Alcanar, cuando se precipitaron los hechos posteriores.

A esta iniciativa se sumaron Junts, la CUP, Bildu, PDECat, el BNG y MÉS Mallorca, que registraron conjuntamente con ERC la petición de una comisión de investigación al entender que las declaraciones de Villarejo. Estos partidos, que dan apoyo parlamentario a la coalición de Gobierno, denuncian asimismo el “silencio” del Ejecutivo español ante las acusaciones del excomisario y exigen conocer “la relación del imán responsable de los atentados con el CNI”.

La (no) respuesta del CNI

Tras lo declarado, el foco se ha centrado en la por ahora ausente reacción del CNI. ¿Cómo se debe interpretar este silencio temporal? ¿Sanz se querellará contra Villarejo? ¿No lo hará porque podría delatarse? El foco mediático, social y político espera en estos momentos, y más que nunca, la respuesta del exjefe del CNI, que, por ahora, no se ha pronunciado al respecto.

En su día, sin embargo, des del Centro Nacional de Inteligencia se manifestó que, aunque Es Satty había colaborado con ellos, la fuente no era “fiable” porque en realidad era “un espía marroquí” y se dejó de contar con sus aportaciones.

Con todo, se debe tener en cuenta que tras estas declaraciones, Villarejo, por supuesto, persigue un fin. En este sentido, conviene recordar que al excomisario le pesan una treintena de causas judicial, cuyas penas suman más de 100 años de prisión. Esta reacción, pues, podría interpretarse como un intento desesperado de buscar un rayo de luz que rebajara esta condena. Sea como sea, y por lo que sea, Villarejo ha vuelto a hacer una de sus “villarejadas” lanzando un dardo envenenado que ahora no puede demostrar.

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