[Video] La rocambolesca historia de una panda de carteristas en el metro de Barcelona

Una pandilla de seis carteristas sustrae la cartera a un joven turista, pero entre los amigos de la víctima logran retener a uno de los delincuentes y le obligan a que sus compañeros de hurto regresen a la estación y le devuelvan la cartera.

La rocambolesca historia de una panda de carteristas en el metro de Barcelona
Imagen del carterista retenido | PCB

Tienen el mecanismo más que estudiado. Actúan en grupo: unos distraen, los otros atacan. Se pasan el objeto robado entre los partícipes hasta que desaparecen como si no hubiese pasado nada. La mayoría de las veces, la jugada les sale redonda, pero en este caso el grupo de carteristas se equivocó de presa, topándose con un grupo con más agallas que ellos.  

Decidieron, pues, sustraerle la cartera a un joven turista paquistaní que viajaba con sus amigos, pero éstos, sin pensárselo dos veces, retuvieron a uno de los delincuentes y, agarrándolo por el cuello, lo sacaron del convoy para exigirle que les devolviera lo que acababa de robar. Entonces, una vez pillado, movilizó a toda su pandilla de delincuentes para que volvieran a la estación donde habían perpetrado el hurto y, efectivamente, devolviesen la cartera sustraída.  

Lo cuentan la víctima y sus amigos en un vídeo que, posteriormente, publicaron en YouTube y que ahora la patrulla ciudadana dirigida por Eliana Guerrero ha recuperado de la oscura y aglomerada nube de Internet. Los chicos, jóvenes y de nacionalidad paquistaní, relatan que lo grabaron todo para mostrar la situación de inseguridad de la que fueron víctimas y para denunciar que las autoridades tomen más medidas de seguridad. Por suerte, el enfrentamiento acabó bien y los carteristas les devolvieron lo que habían robado; eso sí, hasta que el carterista no se vio sin escapatoria no empezó el plan de “arrepentimiento”. 

Una ejecución muy bien articulada que deja en evidencia el modus operandi de estos delincuentes. No suelen ir solos y, entre ellos, se cubren las espaldas. Tienen plan ‹B› si el robo se tuerce y deambulan por el suburbano barcelonés haciendo y deshaciendo a sus anchas, según su interés. 

Pillados robando en grupo 

Los hechos ocurrieron este pasado verano. La víctima y un amigo relatan en primera persona como, en el trayecto desde la Rambla hasta Poble Sec, por la L3 del metro de Barcelona, ellos dos y un tercero fueron presas de un grupo de hasta seis carteristas que actuaron en manada para sustraer la cartera de uno de ellos. En el vídeo no se aprecia el momento del robo, sí todo lo que vino a continuación. 

Según cuentan la víctima y uno de sus amigos, dada la acumulación de gente en el vagón los tres turistas tuvieron que separarse. Fue entonces, cuando uno de ellos, pudo observar como un grupo de hasta 6 personas rodeaba a su amigo y seguidamente, aprovechando el caos que se crea con la subida y bajada de pasajeros, le robaban la cartera de su bolsillo. Tras el robo se pasaron el objeto entre ellos, hasta dispersarse por el convoy y desaparecer como por arte de magia. Fue todo tan rápido que el testigo, amigo de la víctima, no pudo retener quién se había quedado finalmente con la cartera. Sin embargo, sin dudarlo ni un momento, el amigo de la víctima se alzó y agarró el cuello a uno de los ladrones implicado en el robo. Es en este momento en que empieza el vídeo. 

«Negociación» en marcha 

Los amigos de la víctima, como se ve en las imágenes a las que ha tenido acceso este medio, logran hacer salir del convoy al ladrón retenido y, una vez en el andén, empiezan a «negociar» sobre cómo lo deben hacer para recuperar su cartera. Los turistas amenazan con llamar a la Policía y el carterista, que se ve sin escapatoria, pone paz asegurándoles que si llaman a sus «compinches» éstos vendrán con la cartera y «todos tan contentos». Mientras dura la discusión, uno de los turistas lo va registrando absolutamente todo. 

El ladrón presta su teléfono móvil a la víctima para que ésta pueda hablar con el resto de la pandilla de carteristas con la finalidad de que así vuelvan a la parada de Poble Sec y le devuelvan lo que le acababan de sustraer. Si no cumplen con su palabra —amenazan los turistas—, se verán obligados a acudir a las autoridades. Todo esto sucede, como se puede ver, con el ladrón retenido a la fuerza por uno de los amigos de la víctima.

Llega el resto de la pandilla 

Pasan los minutos y el retenido les asegura a la víctima y a sus amigos que el resto de la pandilla llegará probablemente con el siguiente metro, se bajarán, le darán la cartera y se irán por donde han venido. Cuando lo explica, parece que esté relatando un modus operandi muy estudiado, sabido al dedillo y con un margen de error, incluso, considerado por parte de los carteristas. Les insiste en varias ocasiones que la cartera no era para él, que él solo ayudaba a cometer el robo, pero que se la devolvían sin problema. 

Efectivamente, cuando llegó el siguiente metro se bajaron un hombre y dos mujeres. El hombre le entregó la cartera sustraída a la víctima, a la vez que le exigía que el móvil del ladrón retenido también fuese devuelto. Hicieron el intercambio de objetos, se dieron la mano como si aquí no hubiese pasado nada y los cuatro carteristas se fueron tranquilamente, paseando por el andén de la estación de Poble Sec.

Plan de «arrepentimiento»

Cabe destacar como los carteristas, amenazados por un grupo de jóvenes con más agallas que ellos, tienen incluso una red de devolución de los objetos sustraídos. Actúan en grupos de entre cuatro y seis personas, todas están compinchadas y se ayudan mutuamente a perpetrar los hurtos. Efectivamente, tienen sus teléfonos móviles guardados en sus agendas y, en caso de plan fallido, ponen en marcha el «plan de arrepentimiento». 

Deambulan por el metro a sus anchas para hacer y deshacer como ellos consideren. En esta ocasión, la jugada salió bien, pero hay múltiples ejemplos en los que los carteristas se niegan a devolver lo que acaban de sustraer, incluso siendo pillados in fraganti. Los jóvenes turistas paquistaníes subieron el video a las redes sociales con el deseo de informar y ser vistos para que se tomen más medidas de seguridad.

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