Vergüenza, asco, ansiedad: consecuencias de la violencia sexual fuera de la pareja

Solo el 8% de mujeres de 16 o más años residentes en España que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja ha denunciado los hechos a la Policía Nacional, la Guardia Civil o el Juzgado. Y solo un 10,2% buscó ayuda profesional después de vivirlos.

Vergüenza, asco, ansiedad: consecuencias de la violencia sexual fuera de la pareja
Ocho de cada diez mujeres víctimas de una violación sufre problemas psicológicos tras ésta | ANTHONY TRAN

«El 53% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja dicen que ésta ha tenido para ellas consecuencias psicológicas, porcentaje que asciende al 78,9% entre las víctimas de una violación». Son datos extraídos de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019, ejecutada por el Ministerio de Igualdad y publicada recientemente. La encuesta refleja, entre otras, las consecuencias psicológicas y sociales que decenas de mujeres —a partir de 16 años— sufren cuando son violadas por desconocidos o personas con las que no mantienen o han mantenido una relación.

Sentimientos de vergüenza y asco que derivan en ansiedad. Muchas de ellas, incluso, justifican a sus violadores o se culpan de ello. «Era menor, era una niña», dice la gran mayoría (35,4%). Otras muchas (20,8%) temen no ser creídas o dicen que «antes eran otros tiempos»(22,1%). Al final, se estima que solo un 8% de las mujeres que han sufrido en España violencia sexual fuera de la pareja ha denunciado alguna de estas agresiones ante la Policía Nacional, la Guardia Civil o los Juzgados.

Mientras, hay estudios que demuestran, al margen de los resultados expuestos en la macroencuesta, que buena parte de las mujeres que son víctimas de este tipo de violencia sufren consecuencias emocionales, a veces muy graves, que pueden prolongarse y perdurar en el tiempo.

Aumentan los pensamientos suicidas

Según se desprende de la encuesta, «mientras que el 6,5% de las mujeres de 16 o más años que nunca han sufrido violencia sexual han tenido pensamientos de suicidio alguna vez en su vida, el porcentaje asciende al 27,7% entre las mujeres que han sufrido algún tipo de violencia sexual fuera de la pareja y alcanza al 38,2% de las mujeres que han sido violadas en algún momento de su vida». Es decir, se concluye que las mujeres que han sufrido una violación tienen hasta seis veces más riesgo de tener pensamientos suicidas.

En términos generales, la mayoría de los expertos coinciden en los sentimientos de culpa, miedo y ansiedad. Según un estudio del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos psicológicos de la Universidad del País Vasco, a corto plazo, la víctima experimentaría varias fases: desde la «fase aguda» (trastornos psicosomáticos, fatiga, alteraciones del sueño, problemas gastrointestinales, disfunciones sexuales…), hasta la «fase de integración», que puede prolongarse durante un tiempo indefinido (sensación de depresión y necesidad de desahogarse). A largo plazo, la ansiedad y el miedo pueden seguir presentes, incluso pasados 12 meses de la agresión.

Reconocen beber o drogarse tras la agresión

El 12,7% de las mujeres que han sufrido violencia sexual han consumido alguna sustancia (medicamentos, alcohol o drogas) para afrontar lo sucedido. Este porcentaje asciende hasta el 26,6% entre las víctimas de una violación. Una cifra elevada que debe entenderse en el contexto de vulnerabilidad de las víctimas quienes, además, no denuncian y tampoco piden ayuda a profesionales.

Por otro lado, entre la muestra representativa que ha participado en la macroencuesta, los resultados también reflejan los problemas de salud que han desarrollado las víctimas los meses posteriores a la agresión. «El 41,6% de las mujeres víctimas de violencia sexual y el 49,4% de las que han sido violadas dicen haberse visto obligadas, en los 12 meses previos a las entrevistas —de la encuesta—, a quedarse algún día en la cama por motivos de salud, frente al 26,8% de las que nunca han sufrido violencia sexual fuera de la pareja».

No buscan ayuda y se refugian en los amigos

Solo el 10,2% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja (por parte de desconocidos o conocidos con quienes no mantienen una relación) buscaron ayuda psicológica para afrontar lo sucedido. El 84,1% de las víctimas de violencia sexual y el 67,2% de las mujeres que han sufrido una violación no han buscado ayuda formal tras lo sucedido.

Es más, la mayoría de estas víctimas se refugian en amigas, principalmente, y/o familiares: el 39,9% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja ha contado lo sucedido a una amiga, el 28,3% a su madre, el 15,5% a un amigo, el 15,2% a su padre y el 14,0% a su hermana. Pero existe un notable porcentaje (26,6%) que afirma que no se lo contó a nadie.

Pero, incluso contándolo a personas cercanas, las denuncias siguen sin aumentar de forma exponencial. Según ha podido concluir la macroencuesta «en ningún caso, llega al 50% el porcentaje de quienes aconsejaron denunciar (37,9% de las madres, 42,9% de los padres, 30,5% de las parejas, 20,1% de las amigas)», por citar algunos ejemplos. Si las víctimas por sí solas solo denuncian en un 8% de los casos, la cifra asciende tan solo al 11% cuando lo hace alguien de su entorno.

Agresiones grupales o en «manada»

Por último, es bastante preocupante saber —y más, tras las tres agresiones sexuales en manada registradas este mes de octubre en Valencia— que el 12,4% de las mujeres que han sufrido violencia sexual fuera de la pareja dice que, en alguna de las agresiones sexuales, participó más de una persona, dando a entender que fue violada o agredida en «manada».

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