Verano y fiestas, abono para violadores

El último caso se ha producido este viernes, cuando un mosso d’esquadra, fuera de servicio, ha agredido sexualmente a una reportera que cubría la diada castellera de Sant Fèlix, en Vilafranca del Penedès (Barcelona).

Verano y fiestas, abono para violadores
Manifestación contra las agresiones sexuales

Desde que el verano dio oficialmente su pistoletazo de salida, el pasado 23 de junio, coincidiendo con la verbena de San Juan, las agresiones sexuales han subido como la espuma, registrando en poco más de 10 semanas cerca de 20 casos confirmados. Éstos, hay que tenerlo claro, son tan solo los que trascienden y/o se denuncian ante la policía; la cruda realidad, es que existen muchos casos más que, por miedo y/o vergüenza, las víctimas no se atreven a denunciar. 

El último caso conocido, se ha producido este viernes en Vilafranca del Penedès (Barcelona), cuando un hombre de 45 años, que ha resultado ser Mosso d’Esquadra, fuera de servicio, ha realizado tocamientos y ha vejado a una reportera que cubría la diada castellera de Sant Fèlix de la capital del Alt Penedès. Tras prestar declaración, la juez de guardia ha acordado libertad provisional para el detenido y ha ordenado al agente no comunicarse ni acercarse a la víctima.

Sí, es una auténtica lacra. Parece que el verano, solo por ser verano, y las fiestas, solo por ser fiestas, son motivo más que suficiente para todos estos violadores que andan sueltos cometan y justifiquen una o varias agresiones. El alcohol, las drogas, el ambiente festivo suelen ser escusa y compañía en estos escenarios, pero nada de ello es justificable, nada de ello es excusa suficiente. Porque, ciertamente, la mayoría de los casos registrados se han producido en ambientes festivos, fiestas patronales o cerca de clubes y discotecas.

Para empezar, la llegada del verano se celebra con la verbena de San Juan y, en Catalunya, donde esta fecha se vive con mucho entusiasmo, ya dejó a las tres primeras víctimas. Dos de ellas menores de edad.

Agresiones durante la verbena

Los Mossos d’Esquadra recibieron tres denuncias en el marco de esta festividad. Dos de las denunciantes eran menores de edad, la tercera, una joven de 25 años. En rueda de prensa, el “conseller” de Interior, Miquel Buch, detalló que uno de los presuntos abusos a una menor sucedió en Vilanova i la Geltrú y, el otro, en Mollet del Vallès, ambos municipios, de la provincia de Barcelona. La tercera agresión tuvo lugar en Badalona, también Barcelona, donde la joven víctima y uno de los presuntos agresores, con el que ya había mantenido relaciones sexuales esporádicas con anterioridad, fueron a un piso. Allí les esperaba otro hombre, que intentó abusar de ella. La chica pudo pedir ayuda por una de las ventanas del piso y la Guardia Urbana de Badalona pudo actuar con rapidez.  

Y con estos tres casos, como el corcho de una botella de cava mal abierta que sale disparado de su sitio, se inició el verano. Un verano que, por desgracia, ha estado marcado por el continuo desenfreno de agresiones, agresiones múltiples, violaciones e incluso, secuestros.

Violaciones múltiples

Este verano, se ha saldado con, al menos, cinco violaciones grupales. Empezando por Manresa, Cullera, Bilbao, Blanes y Murcia. En dos de los casos, las víctimas eran menores de edad.

La primera de las agresiones tuvo lugar el pasado 13 de julio en Manresa. Una chica menor de edad volvía de las fiestas de Sant Vicenç de Castellet (Barcelona) cuando conoció, en Manresa, a uno de los jóvenes. Estuvieron hablando, tomaron algo y él la invitó a ir al edificio ocupado de la calle de Aiguader, donde vivía. Allí bebieron, consumieron otras drogas y se cometió la agresión sexual, en la que participaron hasta 4 jóvenes de entre 18 y 25 años. Los cuatros agresores, dos de ellos extutelados por la Generalitat, son de nacionalidad marroquí e ingresaron en prisión provisional.

A principios de agosto, se tuvo conocimiento de dos casos más. Uno de ellos tuvo lugar en la turística población de Cullera (Valencia) donde dos menores de edad violaron a otra joven, también menor. Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado 21 de julio en la playa y se abrió una investigación, pero no fue hasta el 4 de agosto, que se detuvo a los jóvenes. Los menores ingresaron de manera provisional en un centro.

El otro caso registrado a principios de este mes, el pasado 2 de agosto, fue el protagonizado por seis jóvenes en Bilbao, dos de los cuales ingresaron en prisión por una presunta violación grupal a una chica. La mujer denunció haber sido víctima de una agresión sexual por parte de un grupo de seis individuos. Agentes de la Ertzaintza y la Policía Local arrestaron, unas horas después, a los presuntos autores. Todos son de origen magrebí, argelinos, según fuentes próximas a la investigación. La víctima fue obligada por uno de los agresores a unirse al grupo y, al rato, en una zona arbolada del parque Etxebarria, en Bilbao, consumaron la violación.

Pocos días después, el pasado 7 de agosto, apareció otra manada, la de Benidorm (Alicante). Un grupo de cinco jóvenes de nacionalidad francesa, de entre 18 y 19 años, fueron detenidos por la Guardia Civil como presuntos autores de una agresión sexual en grupo y abusos a dos turistas noruegas de unos 20 años, en una vivienda turística de la ciudad.  El dispositivo de localización y detención contó con varios agentes de la Guardia Civil y la colaboración de un sargento de la Gendarmería Francesa, destinado en Benidorm mediante un programa de intercambio estival. En la madrugada de ese mismo día, alrededor de las 04.00 horas, los efectivos detuvieron a dos de los implicados y media hora más tarde, a los otros tres. Tres de los cinco detenidos ingresaron en prisión como autores materiales de la agresión sexual acometida a una de las jóvenes.

Otro de los casos registrados este verano tuvo lugar en Blanes (Girona), donde una joven de unos 25 años denunció que había sido agredida sexualmente en el interior de un domicilio de la localidad, el pasado 11 de agosto. Después de declarar ante el juez y escuchar a varios testigos, los tres detenidos quedaron en libertad con medidas cautelares, acusados de abuso sexual con penetración. Los hechos ocurrieron después de una noche de fiesta, en la que la joven víctima coincidió con sus agresores en la ciudad costera. Posteriormente, acudió con ellos a un domicilio donde, presuntamente, la encerraron en una habitación y la agredieron sexualmente. La mujer logró pedir ayuda al 112, contó lo que había sucedido y fue trasladada por los agentes al hospital de Calella. Los tres detenidos son originarios de Cuba, dos de 19 años y el tercero, de 54. 

Otra violación grupal acaecida durante estos meses de verano es la que se vivió en Murcia, el pasado 16 de agosto. En esta ocasión, fueron detenidos tres hombres como presuntos autores materiales de la agresión y una mujer ucraniana a la que se acusa de un presunto delito de omisión de socorro. Mientras que la mujer quedó en libertad con medidas cautelares, los tres detenidos por la Policía Nacional ingresaron en prisión. Los hechos ocurrieron a mediodía del sábado en una vivienda del número 6 de la calle Santa Rita de la capital murciana, una zona frecuentada por consumidores de droga, cuando la víctima se encontraba en el portal del edificio y fue forzada a entrar al inmueble, como denunció a la Policía Nacional. Esta mujer, de unos 40 años y nacionalidad extranjera, al igual que sus presuntos agresores, fue encontrada minutos después de la una de la tarde en la calle Cánovas del Castillo por un viandante, con la cara ensangrentada y otros signos de violencia. Además de violarla, sus agresores le habían propinado una paliza que la dejó malherida.

Según el proyecto Geoviolencia sexual, impulsado por Feminicidio.net para documentar estos casos de violencia sexual grupal sobre los que no hay estadísticas oficiales, en España se han contabilizado hasta 134 agresiones sexuales múltiples desde 2016, 42 en lo que llevamos de año. No se actualiza desde el pasado 2 de agosto, por lo que estos casos más recientes todavía no están contemplados.

Cada vez son más agresivos

Lo que hasta ahora ya eran actos totalmente injustificados y cargados de desprecio con respecto a la mujer, se están convirtiendo en escenas de violencia extrema y degradación absoluta. Las violaciones vienen acompañadas de palizas e incluso de secuestros. Este verano hemos sido testigos de dos casos en los que se ha retenido durante horas a una víctima mientras se abusaba de ella.

El primer caso tuvo lugar en el barrio de Poblenou de Barcelona, donde un grupo de cuatro rumanos que habitaban en un descampado con chabolas secuestró a una joven turista rusa que dormía en la Estación del Norte, se la llevó al descampado, la maniató y empezó a abusar de ella. Los hechos sucedieron el fin de semana del 13 y 14 de julio.

Los Mossos tuvieron conocimiento de esta supuesta agresión sexual múltiple el pasado martes, día 16, cuando unos ciudadanos alertaron de que habían encontrado a una mujer caminando desorientada y que pedía ayuda, en el distrito barcelonés de Sant Martí de Provençals. La víctima, que pudo escapar del descampado, tuvo que ser trasladada a un hospital debido a su estado. Al despertarse, explicó que unos hombres la habían llevado al descampado donde se habrían producido las agresiones y donde habría quedado retenida durante todo el fin de semana. Los Mossos pudieron localizar el lugar donde presuntamente se habrían producido los hechos e identificaron a diversas personas que podrían estar relacionadas con la agresión.

Dos días más tarde, los Mossos detuvieron a dos hombres por los presuntos delitos de agresión sexual y detención ilegal, ambos de nacionalidad rumana, pero quedaron en libertad. Un tercer detenido sí que ingresó en prisión.

Otro caso de secuestro y agresión tuvo lugar en Figueres (Girona). Un hombre de 39 años ingresó en prisión tras ser acusado de haber retenido, agredido, atado y violado a una conocida en una barraca de Hostalets de Llers (Alt Empordà). Los dos habían estado de fiesta. El juez le acusó de tres violaciones consumadas, una violación en grado de tentativa, detención ilegal, amenazas y lesiones. La mujer dijo que tras estar de fiesta en Figueres fueron a la barraca y, allí, él quiso mantener relaciones y ella no. Entonces, la habría tenido retenida a la fuerza, la habría violado en tres ocasiones consumadas y una en intento, la habría golpeado y atado con unas cuerdas que había en el habitáculo hasta que, en un momento determinado, consiguió escapar y pedir ayuda.

Más en Barcelona, Madrid y San Sebastián

En Barcelona, un hombre de 33 años fue detenido a principios de agosto por los Mossos d’Esquadra acusado de violar a una joven en los baños de un bar dónde él trabajaba como camarero. Presuntamente, el agresor aprovechó que la víctima estaba ebria para violarla en los lavabos del local, y fueron sus amigas las que llamaron al teléfono de emergencias 112 para alertar de lo que sucedía.

En San Sebastián, otro hombre, de 39 años, fue detenido como presunto autor de una agresión sexual que tuvo lugar en la misma ciudad, el pasado 13 de agosto. La presunta violación se produjo durante la celebración de la Semana Grande, y la víctima denunció los hechos, registrados hacia las tres de la mañana del día 13, tras lo cual se abrieron diligencias para tratar de localizar al presunto autor de la violación. 

Y, en Madrid, una mujer transexual de 30 años y origen peruano fue violada en la madrugada del 16 de agosto en un aparcamiento del barrio de Chueca, tras haber sido atracada por Robinson O. P., de 44 años y nacionalidad colombiana. Agentes de la comisaría del distrito de Centro le arrestaron instantes después del hecho, cuando estaba todavía por los alrededores. El detenido había atracado a otra mujer cuando estaba sacando dinero de un cajero automático. Cuando terminó la violación, el supuesto autor —con múltiples antecedentes policiales— regresó a la calle, dejando tirada en el suelo a la víctima. El hombre fue trasladado a comisaría acusado de dos robos con violencia e intimidación, además de la agresión sexual.

Semana negra en Barcelona

Durante la semana del 15 al 23 de agosto, coincidiendo con las populares fiestas del barrio de Gràcia de Barcelona, la capital catalana registró 5 agresiones sexuales, tres de ellas en el marco de las fiestas. Otro de los casos tuvo lugar en el distrito de Horta-Guinardó cuando una joven de 25 años volvía de las fiestas y, el último caso, tuvo lugar cerca de Sagrada Familia, donde una turista —que decidió no denunciar los hechos— aseguró haber sido víctima de una violación, la madrugada del pasado sábado, 24 de agosto.

De hecho, tan solo una semana después de estos cinco casos, este sábado, otra mujer ha denunciado haber sido víctima de una agresión por parte de un taxista en Barcelona. Los hechos ocurrieron de madrugada, cuando la joven cogió un taxi para ir a casa tras una noche de fiesta. Según ha relatado la policía catalana, la víctima se sentó en la parte delantera del vehículo y el conductor aprovechó para hacerle varios tocamientos. Cuando llegaron al lugar de destino, según ha relatado la joven, el agresor le dijo que prefería que le pagara con algo más que dinero y, en ese momento, la chica salió corriendo del taxi intentando escapar. El taxista la persiguió hasta que ella consiguió saltar un muro desde el que cayó. La caía le ha causado heridas leves.

Con todo, estos casos dan una media de 2 agresiones por semana, lo que se traduce en unos datos muy preocupantes. Una lacra que no cesa, que parece imparable y que, como hemos visto, no en todos los casos se castiga con prisión preventiva a la espera del juicio.

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