Valencia: tres asesinatos que podrían ser cinco

Investigadores y criminólogos tratan de esclarecer si estas muertes violentas han sido cometidas por un único sujeto o si, por el contrario, han sido causadas por varias personas que no guardan relación entre sí y que han actuado bajo el denominado “efecto imitación”.

Valencia: tres asesinatos que podrían ser cinco
Dos agentes frente a la acequia en la que apareció el cadáver de Alicia | Antonio Amorós

Los crímenes de Alicia, Florina y Olga han hecho saltar todas las alarmas en la Comunitat Valenciana. Las tres mujeres asesinadas, todas ellas por estrangulamiento en un periodo muy breve de menos de cinco meses en localidades de la Comunitat Valenciana, y abandonadas en acequias de pedanías cercanas, ponen sobre la mesa una realidad que aterra a los investigadores: la de un asesino en serie. 

La primera víctima fue Alicia, de 45 años. La mujer, funcionaria en la Ciudad de la Justicia de Elche, vivía con su madre y no tenía pareja en el momento de su desaparición. Su cuerpo apareció el 6 de noviembre de 2020, sin signos de violencia, abandonado en una acequia de la Hoya, Elche. Según los investigadores, Alicia fue sorprendida por la espalda mientras paseaba a su perro, lo que explicaría que su cuerpo no presentase signos de defensa. Los estudios forenses no han podido determinar que hubiese sido agredida sexualmente. 

Apenas dos meses después, el 30 de enero de 2021, un cazador que había acudido a la Albufera a cazar patos se encontró con el cuerpo sin vida de otra mujer, también en una acequia. Era Florina, una joven de 19 años, de origen rumano, desaparecida el 8 de enero. Su cadáver apareció entre las cañas de un arroyo de agua que une la localidad de Silla con la Albufera. Aunque aparentemente no mostraba signos de violencia, la autopsia reveló que había muerto por asfixia. A Florina se le perdió la pista después de subirse a un coche de color blanco del que no se ha podido localizar al conductor mientras ejercía la prostitución en una pista de la localidad en la que apareció muerta. Los investigadores sospechan que la joven podría ser víctima de una red de proxenetas. 

La última víctima mortal ha sido hallada este mismo mes en circunstancias similares a las dos mujeres anteriores. El cuerpo de Olga apareció en una acequia de la pedanía de Massarrojos el día 6 de abril sin signos de violencia aparentes. El examen forense finalmente ha concluido que murió estrangulada, aunque sin que se haya podido demostrar si sufrió una agresión sexual antes de ser asesinada, dado que no se han hallado restos biológicos en su organismo. El cadáver de Olga, que trabajaba en un céntrico hotel de Valencia como camarera de piso, fue descubierto por un agricultor después de que su hermana hubiese presentado una denuncia al no tener noticias de ella durante varios días. Los investigadores creen que el crimen se produjo en otro lugar distinto al que se descubrió el cadáver, que fue arrastrado por la corriente. 

publicidad

¿Asesino en serie o imitación?

Los misteriosos crímenes, cometidos a plena luz del día, no solo han puesto en jaque a la policía, que trabaja sin descanso para resolver su autoría, sino también a los más prestigiosos criminólogos del panorama español. Tratan de esclarecer si estas muertes violentas han sido cometidas por un único sujeto o si, por el contrario, han sido causadas por varias personas que no guardan relación entre sí y que han actuado bajo el denominado “efecto imitación”. 

Según el manual del FBI Serial Murder: Multi-Disciplinary Perspectives for Investigators (Asesinos en serie: Perspectivas multidisciplinares para investigadores) que reúne las investigaciones de numerosos expertos, se considera asesino en serie a aquel sujeto que haya cometido dos o más crímenes en eventos separados. Este manual parte de dos víctimas mortales y no de tres, como históricamente se ha mantenido, porque analizando el asesinato de dos víctimas ya se puede establecer un patrón delictivo y saber si se trata de dos crímenes independientes o, si por el contrario, pudiese existir una relación entre ambos. El requisito es que los crímenes hayan sido cometidos, además, en lugares y periodos temporales diferentes, con lapsos de tiempo de “enfriamiento” entre cada homicidio que puede ir desde los pocos días, semanas o meses, hasta incluso varios años. 

Aunque todo apunta a que los crímenes podrían haber sido cometidos por un único sujeto debido a las similitud en el modus operandi, por estrangulamiento todas ellas, y la zona elegida para abandonar los cadáveres, en acequias de diversos puntos de la Comunitat Valenciana, los expertos no descartan que se trate de un fenómeno de Copycat. Este término ha sido acuñado para referirse a la acción que realiza un asesino al emular un asesinato tomando un crimen previo como modelo, y que también se conoce como “efecto contagio o imitación”. Sin embargo, en este caso y tomando el de Alicia como el asesinato “de referencia”, sorprende tanto la asombrosa similitud en el modus operandi, cuando apenas han trascendido datos relevantes de la investigación, como en la localización elegida para abandonar los cuerpos en un periodo de tiempo tan corto para tratarse de este fenómeno. La casuística histórica desmonta esta teoría y apunta a que es bastante improbable que, en una misma región y un período de tiempo tan breve, se pueda repetir un mismo patrón. No obstante, al menos por el momento, es demasiado pronto para descartar cualquier posibilidad. 

En una opinión compartida por la criminóloga y jurista Paz Velasco de la Fuente, este caso se podría ajustar a lo que los expertos han denominado como el fenómeno “Monkey see, monkey do”, es decir, a partir de los detalles ofrecidos por los medios de comunicación sobre un determinado caso, para quien ya tenía una motivación previa o se había imaginado a sí mismo cometiendo un crimen, podría ser el aliciente, el empujón necesario, para que este sujeto finalmente decida llevar a la práctica una conducta criminal, tomando como inspiración un suceso anterior.

Otras dos desapariciones

Se da la circunstancia de que a estos tres crímenes se suman las extrañas desapariciones en 2019 de Wafa Sabbah, de 19 años y Elisabet Ramos, de 33, en la misma comunidad que ha sido el escenario de las escabrosas muertes. A Wafa Sabbah se le perdió la pista en Carcaixent. Según fuentes cercanas a la investigación, la joven, que tenía la misma edad cuando desapareció que la fallecida Florina, podría haber ejercido también la prostitución a cambio de cocaína. Tan solo unos meses antes, en la vecina localidad de Aspe, Alicante, la tierra se tragó a Elisabet Ramos Alonso. Ahora, estas dos desapariciones sin resolver, en municipios valencianos regados por barrancos y acequias, devuelve estos dos casos al punto de mira de los investigadores. 

2 Comentarios

  1. Creo que es un hombre joven busca reemplazar algo y se toma su tiempo en matarlas, pero ahora ha pasado algo que hace que se precipite , no va a tardar tanto como antes en matar

  2. Lo que me parece subrealista, que después de cuatro víctimas mortales y dos desapariciones en la misma comunidad, expresen tantas duda si es un asesino en serie, si son imitadores…Si las dos primeras víctimas, se encontraron en acequias, que pudo pasar para que esas zonas no estuvieran vigiladas. No entiendo nada y no me sirve, la misma escusa, la falta de efectivos. No!!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here