Vacuna contra el coronavirus: «Maratón farmacéutica»

La aparición de estas empresas y proyectos ha sorprendido a la OMS, hecho que les hace reaccionar con cautela antes de comprobar la validez de tales productos frente a su utilización definitiva.

Dr. Josep Tomàs i Vilaltell

El fin de semana pasado, varios médicos de distintas especialidades nos pusimos a hablar y a opinar, como el que no quiere la cosa, y sabiendo que se trata de un campo donde no se puede ir demasiado deprisa si lo que se busca es eficacia, sobre algo que todos anhelamos: la vacuna contra el coronavirus.

Uno de ellos expuso que, alrededor del 25 de Julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) manifestó que había, en aquel entonces, 30 proyectos de vacuna que estaban testando, destacando a seis de ellos que ya se encontraban en la fase III de la investigación, lo cual indica que están realizando la prueba a gran escala, con dos inyecciones por persona, a fin de evaluar la seguridad y la efectividad que permitirá la aprobación del producto

Otro compañero, frente al relato anterior, expuso que la vacuna Oxford —Reino Unido— (AstraZeneca) había realizado una prueba en 1.000 pacientes, con resultados importantes en seguridad y eficacidad* (inyección de dos dosis) y había oído sobre esto que, en la actualidad, estaban ya en la fase III, para ensayar sobre 340.000 personas en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.   

Alguien comento que estábamos casi llegando a la resolución de este estado global de enfermedad, prácticamente armados de forma ya muy definitiva, aunque España debería esperar, al menos, seis meses más, a causa de la evolución de la propagación del virus y incidencia de la enfermedad en el país.

Le respondieron que quedaban todavía otras opciones de eficacidad probable: así, BioNTech y Pfizer han testado en pacientes alemanes (45) y en estadounidenses (360), respectivamente, estando preparadas, ambas farmacéuticas, para realizar la fase III con 30.000 voluntarios. En este sentido, Estados Unidos, para demostrar la muy segura eficacia de su investigación sobre el producto ha comprado, hace un mes y medio, 100 millones de dosis, por valor de casi 2.000 millones de dólares (1.680 millones de euros), convencidos de que, por Navidad, producirán 1.300 millones dosis

Entre las distintas opciones, destaca la vacuna Sinovach (Pekín, China), que ha realizado un testado en 744 pacientes, entre abril y mayo. Esta vacuna se basa en la inmunización a través de virus inactivo, sin obtener resultados adversos hasta ahora. El producto se ha extendido ya a fase III en Brasil y se está probando en más de 8.870 personas. Se espera poder entrar en resultados preliminares durante este mes de septiembre. Incluso cuentan con llegar a una producción anual de 100 millones de dosis.

Todavía debemos resaltar otra vacuna importante, la de Sinopharm asociada al Instituto Biológico de Wuhan, aplicada a 1.120 personas en abril, con resultados positivos en la fase III, se suministrará a 15.000 personas (curiosamente, también hay una parte de producción cuya venta ya está comprometida, para los Emiratos Árabes Unidos).

Otro, que iba escuchando y, al mismo tiempo, leía un periódico, comentó, de pronto, que, en la edición de ese periódico correspondiente al 4 de septiembre, se publicaba, en la página 25, que los países de la Unión Europea podrán acceder a una vacuna AstraZeneca, que prepara esta empresa británica que trabaja en la Universidad de Oxford. Bruselas tiene ya establecido un contrato con ellos que permite asegurar, como mínimo, acceso a 300 millones de dosis. Después de contarnos esta historia, nos recordó que los rusos habían conseguido el reconocimiento de investigación con la validez de su vacuna, de su Sputnik-V, dando a conocer que iniciaban ya una prueba en 50.000 voluntarios.

La aparición de estas empresas y proyectos ha sorprendido a la OMS, hecho que les hace reaccionar con cautela antes de comprobar la validez de tales productos frente a su utilización definitiva.

La tertulia desembocó en un tema que se nos escapa más de las manos: la presión económica y política entre los diversos Estados y las grandes empresas. Se trata de una verdadera maratón que, como daño colateral, entorpece y retrasa otras, aproximadamente, 160 investigaciones en marcha.

Visto lo visto, la inevitable pregunta del millón no es otra que ¿nos la darán gratis o a un precio razonable?

*Nota del editor: En el momento en que el Dr. Tomàs redactó este artículo, todavía no se había hecho público que AstraZeneca había suspendido los ensayos clínicos de su vacuna —la más avanzada— después de que una voluntaria experimentara síntomas de un tipo de mielitis. Según el laboratorio, esta mujer recibirá el alta en unos días. Eltaquigrafo.com ha decidido mantener el texto original del Dr. Tomàs, ya que los expertos aseguran que es del todo normal y habitual que ocurran este tipo de contratiempos. La diferencia estriba en que estas situaciones no suelen ir más allá de la ‘rebotica’ del laboratorio y, en esta ocasión, todo el mundo está pendiente de cada paso que se da.

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