Una sesión repleta de contradicciones

Aunque ambos compartieron tiempo juntos con Abdelbaki Es Satty en Castellón, sus dos versiones opuestas han generado un cierto clima de crispación en la sala

Una sesión repleta de contradicciones
Imagen de Abdelbaki Es Satty, el imam que intentó radicalizar a los dos conversos de Castellón

La cuarta semana de juicio por los atentados del 17-A ha arrancado con las declaraciones de los dos conversos que Abdelbaki Es Satty presuntamente intentó radicalizar tras su salida de prisión en el año 2014 en Castellón de la Plana. Aunque los perfiles de estos dos individuos son similares, ya que ambos son jóvenes de nacionalidad española que acababan de convertirse al Islam, sus versiones difieren sustancialmente.

El primero de los conversos, que responde a las iniciales de C.R.M, ha explicado ante la fiscalía que conoció a Es Satty durante el Ramadán de 2014 en una mezquita de Castellón. A medida que Es Satty se fue ganando la confianza del joven y de otro converso, comenzó a invitarlos a su domicilio. Allí los adoctrinaba y les mostraba propaganda yihadista. El imam les enseñó, hasta en diez ocasiones, varios vídeos de la organización terrorista Estado Islámico sobre torturas, conflictos bélicos y entrenamientos militares con niños. 

Abdelbaki es Satty les hablaba orgulloso de atentar, no solo en zonas de conflicto, sino también en suelo europeo “porque los musulmanes”, decía, “deben defenderse de los ataques de Occidente”.  Para Es Satty, todo aquel que no era musulmán debería morir. Por eso, a mediados de ese año, les propuso la posibilidad de llevar a cabo un atentado en España ya que el riesgo de ser detectados sería considerablemente menor que trasladándose a un país en conflicto. La idea del imam era la de volar un supermercado de la cadena Mercadona.  Además, fantaseaba con la posibilidad de construir una base operativa en la montaña con ayuda de una excavadora.

La justificación de la muerte de personas inocentes por una supuesta defensa del Islam y su actitud paranoica fue la que terminó por alejar a este converso de Es Satty. Sin embargo, él mismo reconoce que no lo creía capaz de materializar las fantasías violentas de las que les hablaba y que por eso nunca lo denunció.

La declaración del segundo converso choca frontalmente con lo explicado por el que era su colega en aquel momento. El declarante, A. F. M., asegura haber mantenido una relación de amistad con Es Satty, el líder de la célula de Ripoll, hasta el mismo año de los atentados. La última vez que Es Satty le visitó, regresaba de un viaje a Marruecos. Aunque en aquel momento le comunicó el motivo de la visita a su país natal, el converso dice haberse olvidado. 

El joven ha admitido que el imam les hablaba de la yihad, aunque no recuerda en qué términos, pero niega que le hubiese mostrado vídeos del Estado Islámico. Sorprende su negativa después de la declaración del otro converso que ha asegurado durante la vista que los dos los veían juntos en el domicilio de Es Satty. 

En una declaración repleta de vacilaciones y silencios,  A.F.M. ha negado que el imam les hubiese propuesto realizar una acción violenta aunque sí admite que las justificaba. Según él, y contrariamente a lo declarado por el otro converso, Es Satty nunca les propuso llevar a cabo un ataque terrorista ni cree que intentase adoctrinarlos. Ni siquiera considera que fuese una persona manipuladora y achaca únicamente su papel como líder de la célula a los amplios conocimientos religiosos que tenía. 

“No lo sé”, “No lo recuerdo”, “Probablemente”

Las contradictorias declaraciones de ambos conversos, a pesar de haber compartido la mayor parte del tiempo con Es Satty juntos, han sido totalmente opuestas. La vaguedad de sus respuestas han terminado con la paciencia de los miembros de la fiscalía que han mostrado su disconformidad meneando las cabeza. 

A.F.M ha confesado haberse reunido con Es Satty el mismo verano de los atentados y haber estado en la vivienda okupada en varias ocasiones con los miembros de la célula de Ripoll a los que había conocido durante la recogida de la naranja. Sin embargo, los investigadores no han podido demostrar que este joven, que siempre lo ha negado, estuviese al corriente de lo que Es Satty y sus amigos habían empezado a planear en la casa de Alcanar.

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