Una sentencia justa

Este juicio ha sido justo y con garantías, ha estado presidido por un juez solvente, erudito, inteligente y con sentido de la medida

una sentencia justa
Manuel Marchena en el juicio del procés | EFE

Un juicio es una guerra pero por otros métodos (desencuentros, paradojas, perplejidades, puntos de vista y problemas disueltos en la fascinante dialéctica)…

Pero, a diferencia de en la guerra, en un juicio hay un árbitro que pone un punto y final y, así, crea un nuevo principio.

Al respecto de los hechos acaecidos en Cataluña en otoño de 2017 y que culminaron con la declaración unilateral de independencia de esa comunidad autónoma (hechos que han sido juzgados para eso, para ver si eran constitutivos de delito o no, por el Tribunal Supremo, y los cuales acaban de ser sentenciados), hay que entender en primer lugar que dicha sentencia viene a ser, principalmente, una respuesta autorizaday vinculante a las siguientes decisivas preguntas:

¿Quién organizó el llamado 1 de octubre?
¿Aquello fue una simple movilización ciudadana aderezada con exaltación de fervores nacionalistas –esto es, una manifestación de la libertad de expresión colectiva-, o un golpe de estado –esto es, un intento de sustitución de un orden jurídico por otro por medios ilegales-?
¿Hubo en tal intento de sustitución de un orden jurídico por otro (de haberse producido)violencia o no, o, preguntado jurídicamente, hubo rebelión o sedición?
¿Hubo malversación de caudales públicos?
¿Cuál fue, a la hora de responder a la supuesta ilegalidad, el papel de los Mossos d’Esquadra?
¿Hay pena de cárcel para los doce acusados?
Si es así, ¿está de por cumplir o se les ofrece el tercer grado?
¿La sentencia dictada es por unanimidad de los siete jueces del Tribunal Supremo y sin votos particulares?
¿Hay en el fondo, en la forma o en el espíritu de esa sentencia una mirada jurídica a Cataluña que se suma a las miradas políticas a Cataluña intentando complementarlas y encauzarlas?

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Y, con la impavidez del mármol y de forma muy técnica, el Tribunal Supremo acaba de responder de forma unánime, firme, proporcionada y justa lo siguiente:

Que sí hubo delito, aunque el tribunal descarta el delito de rebelión (que habría supuesto para los acusados entre 15 y 25 años de cárcel) porque entiende que no hubo violencia acreditada durante el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, y durante el asedio por parte de 40.000 personas a la comitiva judicial que registró la Consejería de Economía los días 20 y 21 de septiembre, y desde luegono se ha demostrado que hubiera violencia estructural, y menos aún ha quedado demostrado que fuera una violencia instigada por los reos para alcanzar la independencia (en este sentido, y con un criterio muy técnico y previsor, el tribunal se aviene al concepto de violencia esgrimido en Alemania cuando se solicitó la extradición de Puigdemont, criterio sostenido también a posteriori por la abogacía del estado).

Que hay al respecto nueve condenas de entre 9 y 13 años de cárcel por sedición y malversación.

Que sí hay penas de cárcel importantes, las cuales el tribunal las dicta escalonadas según el grado de participación de cada procesado en los hechos juzgados, pero no establece que haya que cumplir un número de años mínimos de cárcel, y, por lo tanto, deja espacio para la posibilidad de que los condenados obtengan más pronto que tarde el tercer grado.

Y la sentencia afina muy bien el delito de malversación, el cual fundamenta con sutileza y por extenso seguramente pensando en que se pueda reactivar por esta vía (por el delito de malversación) la euro-orden de petición de extradición de Puigdemont.

El resumen final, pese a quien pese, es que este juicio ha sido justo y con garantías, que ha estado presidido por un juez solvente, erudito, inteligente y con sentido de la medida, que el proceso en sí ha demostrado la fortaleza del estado de derecho, que la sentencia ha sido muy técnica y ponderada y ha asumido postulados de las dos partes sin dejar de aplicar la ley, y que ha defendido directa e indirectamente tanto las garantías políticas y jurídicas como los derechos de los independentistas que se mantienen dentro de la ley, como los derechos de los constitucionalistas que en Cataluña se mantienen dentro de la ley…

¿Y ahora, tras la sentencia, qué pasa?

Pues creemos que la sentencia da aire y deja margen de acción a las dos partes al asumir parte del discurso de ambas partes, y, sobre todo, parece que la sentencia inhabilita y encarcela a los políticos que se han saltado la ley (dando así un contundente aviso a los que pretendía seguir con la vía unilateral), al tiempo que acorrala a Puigdemont (debido a la demostrada malversación), y creemos que beneficia mucho a Trapero (al no quedar acreditada la violencia, y señalar la sentencia por tanto que no hay rebelión, la concepción de los Mossos d´Esquadra como un brazo armado del independentismo separatista ilegal no se sostiene)…

Sí, la sentencia ha resultado ser histórica y justa.

De hecho creemos que ha sido, como la Transición postdictadura, una forma de mostrarle al mundo la madurez democrática que tiene España frente a quienes quieren imponer sus ideas sin respetar los marcos legales cuando no les convienen.

Ahora, tras el fallo, es más fácil sentirse como se sentía el gran poeta y Premio Cervantes Antonio Gamoneda al final de su poema El Tren de Matallana:

Cuando bajo del tren, siento frío
en medio de tanta verdad,
y ya entiendo, sin pensar, muchas cosas.
Comprendo, por ejemplo,
la belleza de España.

España es también una tierra,
pero una tierra sólo no es un país;
un país es la tierra y sus hombres.
Y un país sólo no es una patria;
una patria es, amigos, un país con justicia.

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Luis Artigue (León, 1974) es licenciado en filología hispánica, y amplió estudios en la Universidad de Toronto. Como escritor ha publicado cinco poemarios (entre ellos TRES DOS UNO... ¡JAZZ!, Premio Ojo Crítico, LOS LUGARES INTACTOS, Premio Arciprete de Hita y LA NOCHE DEL ECLIPSE TÚ, Premio Fray Luis de León), y cinco novelas (entre ellas CLUB LA SORBONA, Premio Miguel Delibes, y DONDE SIEMPRE ES MEDIANOCHE, Premio Celsius). Asimismo ha publicado más de mil artículos(El País, ABC, Leonoticias, La Crónica-El Mundo, Diario de León, Asturias Diario, Infobierzo, Latra Internacional), y, en febrero de 2020, verá la luz su nueva novela, un biopic pulp sobre el trompetista Miles Davis que llevará por título CAFÉ JAZZ EL DESTRIPADOR (https://twitter.com/cafejazzed)

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