Una prueba menos contra Rosa Peral

Una prueba menos contra Rosa Peral
La declaración de la hija de Rosa no ha sido aceptada en el juicio

El magistrado del caso más mediático en estos momentos, el presunto asesinato de Pedro Rodríguez por parte de Rosa Peral y Albert López, afirmó que “un testigo de referencia no puede sustituir el derecho que tiene un menor a no declarar”, en este caso en contra de su madre.

La búsqueda de la verdad. Ese es el fin del proceso penal. Y llegamos a la verdad a través de la actividad probatoria, que se inicia tras la fase de instrucción y que se practica en el juicio oral, el cual está para juzgar, no para investigar.

Los testigos son un instrumento de prueba y prestan declaración tratando de transmitir el conocimiento sobre unos hechos o sobre un suceso, que son objeto del proceso. Aunque me temo que en este juicio, se va a ir mucho más allá y además de modo incisivo, alegando que “hay elementos de la vida privada que puede ayudar a entender la psicología de los acusados”.

Hay testigos directos que son aquellos que han presenciado los hechos que se están juzgando. Lo que ocurre en este caso, y es una de las tres grandes dificultades que tiene este juicio, es que no hay un solo testigo directo.

Nadie estaba en el lugar de los hechos. Nadie vio ni oyó nada. Por eso se acude a otro tipo de testigos y a sus declaraciones.

Ayer 4 de febrero, declaró a través de video conferencia, Antonia G. testigo de referencia (o indirecto). Antonia es la actual pareja del ex marido de Rosa Peral. Así, aunque ha sido llamada a declarar, no pudo hacerlo sobre los hechos ocurridos el 1 de mayo de 2017, sino solamente sobre lo que la hija de seis años, de Rubén C. y Rosa Peral le contó.

El testimonio de referencia está admitido en nuestro proceso penal (710 LECrim) y tal como establece el Tribunal Supremo, “los testigos de referencia no son prueba suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia de ninguno de los acusados”, aunque si pueden ser importantes pruebas complementarias para reforzar otro tipo de pruebas que se practican a posteriori.

El magistrado, tras escuchar a Antonia y a pesar de que el representante del Ministerio Fiscal, la acusación particular y la defensa de Albert López alegaron indefensión, inadmitió parte de la declaración de Antonia.

Esta era una prueba clave contra Rosa Peral, ya que se afirmaba que la hija menor de la acusada, había visto a su madre manchada de sangre (ensangrentada) y así se lo había contado la niña. El magistrado pidió al jurado popular en más de dos ocasiones, que no tuvieran en cuenta esta declaración.

A pesar de tratarse de una prueba legítima, Antonia no declaró sobre lo que ocurrió la noche del presunto asesinato, sino que simplemente contó lo que le dijo la niña que vio. La menor de 6 años, decide contárselo a ella en lugar de contárselo a su padre, o a sus abuelos, con los que pasaba mucho tiempo y que además son su familia.

Lo cierto es que fue una declaración un poco “extraña” ya que finalmente y ante algunas de las preguntas de la defensa de Albert López, utilizando la mímica (emulando al popular juego Hasbro Gaming), interpretó gestualmente lo que la menor le había contado.

También es curioso cómo se refirió a la víctima como “El Titi”, de modo que el representante del Ministerio Fiscal la llamó al orden, indicándola que le llamara por su nombre, Pedro.

Este testimonio indirecto, como cualquier otra prueba, está sujeta a la valoración del juzgador y en este caso, ha considerarlo no admitirla. Además, la menor tuvo la posibilidad de declarar, pero se acogió a la dispensa del artículo 416 LECrim, de no declarar en contra de su madre.

Así, una de las principales pruebas incriminatorias contra Rosa Peral, con la que contaba la acusación y el Ministerio Fiscal ha sido rechazada por el magistrado que preside el jurado popular. Pero esto… acaba de empezar.

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