Una nueva víctima de abusos sexuales reabre el caso del hermano Linares

El religioso que abusó del escritor Alejandro Palomas, cuando éste era alumno de La Salle Premià, ha recibido la primera denuncia por unos abusos que, a diferencia de los anteriormente denunciados, no han prescrito todavía

Una nueva víctima de abusos sexuales reabre el caso del hermano Linares
La Salle Premià, junto con La Salle Montcada, son los dos escenarios principales de los abusos cometidos por el hermano Linares / Archivp

El pasado mes de febrero, el escritor Alejandro Palomas denunciaba públicamente que entre los años 1975 y 1977 el hermano Jesús Linares, entonces profesor de La Salle Premià, lo sometió a reiterados abusos, siendo él alumno de dicho colegio. Tras la denuncia de Palomas, más de 15 antiguos alumnos tanto de La Salle Premià, como de La Salle Montcada – donde estuvo durante 18 años -, denunciaron los abusos sexuales que sufrieron por parte de este presunto pederasta.

Las Fiscalías de Mataró y Sabadell abrieron sendas investigaciones a raíz de las denuncias presentadas, pero en ambos casos se determinó que los hechos ya habían prescrito y no se podían juzgar. No obstante, la denuncia de una nueva víctima lo ha cambiado todo, pues por primera vez se han denunciado unos hechos que no estarían prescritos.

Una denuncia clave para no cerrar el caso

Su testimonio se ubica entre 2007 y 2008, en la segunda etapa de Linares en La Salle Premià. Según adelanta El Periódico, los abusos pasaron cuando siendo una niña se hizo daño al patio de la escuela y fue a enfermería donde la atendió Jesús, que le puso caramelos en los pantalones y abusó sexualmente de ella.

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A pesar de la corta edad de la víctima, supo que alguna cosa no iba bien y le explicó todo a su madre, que le dijo que no volviera a enfermería y que evitara el contacto con el pederasta. Esta joven ya ha presentado la denuncia a los Mossos d’Esquadra y Fiscalía está investigando el caso.

Los abusos se prolongaron durante 40 años

La Salle Premià, junto con La Salle Montcada, son los dos escenarios principales de los abusos cometidos por el hermano Linares, práctica que llevó a cabo de forma impune a lo largo de casi cuatro décadas. El escritor Alejandro Palomas fue el primero en dar el grito de alerta, relatando públicamente los abusos a los que lo sometió Linares cuando él era pequeño. Su familia lo denunció a la dirección de la época, pero la respuesta fue trasladar al religioso de colegio en colegio.

Con varias quejas y denuncias de familias de Premià, la institución lo destinó a Montcada i Reixac, donde estuvo de 1986 hasta el años 2003. Ahí los abusos, los tocamientos y el acoso persistieron. Tras conocer el caso de Palomas, exalumnas de La Salle Montcada añadieron sus testimonios durante la década de los 80 y 90. Entre ellos, destacan las voces de cuatro adolescentes que entre 1987 y 1996 fueron sometidas a acoso, manipulación psicológica y tocamientos por parte de Linares. Una de ellas incluso lo denunció junto a su padre a la dirección del momento, en 1996. Pero la respuesta del centro fue cambiar de clase a la niña.

Linares regresó a Premià en 2003, cometiéndose en este centro los hechos ahora denunciados y que todavía no estarían prescritos. Ahora, el testimonio de esta nueva víctima ha abierto un hilo de esperanza a fin de que se pueda juzgar el presunto pederasta, que a sus 90 años, lleva toda una vida de impunidad.

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