Un tío con una bolsa en la cabeza de Alexis Ravelo

Está socialmente aceptado como verdad que las relaciones estables son poco dadas a las sorpresas. La mía con la obra de Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) lo es y, pese a ello, aquí estoy, boquiabierto. Bueno, igual no es una expresión afortunada tratándose de la historia de Un tío con una bolsa en la cabeza, una situación de lo más chunga, imagino.

La vida te da sorpresas

Volvemos a San Expósito, esa ciudad del pecado que Alexis Ravelo nos presentó en La noche de piedra. Allí Gabrielo, a la sazón alcalde de esa localidad y corrupto hasta las trancas, se encuentra maniatado y con una bolsa en la cabeza.

Desconcertado, asustado y sobre todo incrédulo ante la situación, Gabrielo intenta comprender cómo ha llegado a esa situación y sobre todo cómo puede salir con vida del atolladero en el que se encuentra. La cosa pinta mal; por suerte, es una bolsa de basura grande y eso le da algo más de tiempo para pensar.

Cortázar, en su relato El perseguidor, nos planteaba que el tiempo es elástico. En apenas un parpadeo uno es capaz de rememorar años de vida. Algo más que un abrir y cerrar de ojos tendrá nuestro alcalde para analizar quién y por qué ha podido hacerle esto. Él, que tiene al pueblo comiendo de su mano. Que ha comprado voluntades, hecho ganar dinero a todos y lleva años controlando todo lo que sucede en San Expósito.

Esa incertidumbre le agobia tanto o más que la maldita bolsa que le va privando del oxígeno y la vida.

Ciudad podrida

Cualquier diferencia con la realidad es por despiste o ignorancia del autor. Con esa advertencia debería abrirse este libro.

Alexis Ravelo radiografía el pasado, presente y, si nadie lo remedia, futuro de nuestra clase política utilizando San Expósito y su alcalde como referencia.

Ciertamente no nos cuenta nada nuevo. Estamos más que hartos de ver corrupción y corruptos gobernando nuestras vidas. Observamos impotentes la impunidad de la que disfrutan. En este juego de ajedrez, desde el rey hasta los peones parecen servir a un solo fin, perpetuarse en el poder y enriquecerse.

Lo realmente meritorio es la forma en que este genial canario ha decidido contárnoslo. Ante una situación de salida imposible uno repasa con honestidad su vida. Aquí es donde se luce Ravelo, ese humor tan suyo, esa retranca y capacidad para llegar desde lo más cercano y cotidiano a las grandes cuestiones de nuestra sociedad es marca de la casa.

Encontraremos un buen puñado de personajes de dudosa calaña que a todos nos resultarán reconocibles. Trepas, vividores, pillos y sinvergüenzas que medran a la sombra de la política.

Una novela genuinamente negra que nos retrata como sociedad. La bolsa de basura como arma homicida y metáfora de la actualidad me parece una genialidad.

¿No tendremos los ciudadanos la cabeza metida en una bolsa que nos impide ver la realidad? O eso o somos cómplices de la situación.

En cualquier caso, una vez más me reitero, háganse un favor y lean a Alexis Ravelo, nunca defrauda.

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