Un submarino lleno de coca tiñe de blanco el mar de Galicia y en los bares dicen que, como es invierno, nieva

luis Artigue

Un submarino lleno de coca tiñe de blanco el mar de Galicia y en los bares dicen que, como es invierno, nieva: ¿eso no lo dice todo sobre Mortadelo y Filemón?

En efecto nuestros dibujantes de comic ven España como cuando Malú se quita las lentillas, o quizá es que es así como somos…

Miren sino que en esta semana de autos (no todo va a ser Cataluña; Galicia también quiere su trozo del pastel mediático) ha saltado a los periódicos y televisiones una tan monstruosa como chorra noticia policial-judicial (¡compren palomitas!): resulta que un submarino repleto de cocaína es abandonado en el fondo del mar gallego tras un chivatazo, y acaba siendo interceptado por los agentes de la ley. ¡Pero ahí no se acaba la empanada!

El tal submarino era de fibra de vidrio, acababa de ser construido en un taller de la zona y era tripulado solo por un par de inmigrantes ecuatorianos que, al parecer, nada sabían de la carga (ellos querían entrar en España y conseguir papeles en regla). ¡Por supuesto tales capitanes de barco de Popeye fliparon en estéreo cuando la nave subacuática fue interceptada por un desmedido operativo de 150 agentes de la ley, los cuales a su vez fliparon igualmente al no encontrarse en el susodicho barco a ningún peso pesado del hampa narcogallego, sino a dos pobres tipos con cara de susto y con el flotador pato de goma puesto!

A mi molesto entender, ante esta noticia sólo nos cabe concluir dos cosas:

a) Que sustancialmente el mundo delincuencial hispánico sigue siendo una mezcla de película de Santiago Segura y de tebeo de kiosco.

b) Que la unidad de España es el listo por metro cuadrado.

Y es que en verdad, tras saber que en el submarino casero había cuatrocientos fardos de coca (los cuales los buzos de la guardia civil costera están recuperando), uno se imagina la escena expositiva y siente esa palpitación humana extraordinaria que le asaltaba cuando leía aquellos cómics de infancia dibujados por Ibáñez y que operaban todos en el dominio de la excelencia.

Sí, volver a leer hoy cómics con ojos de adulto no sólo tiene algo de peregrinación constitutiva, sino, también, nos hace entender el lado bufo de la realidad noticiable politicial-judicial de este país de charanga y pandereta.

Las autoridades han pillado el submarino de quita y pon, han empurado a los ecuatorianos (los cuales al final se van a comer el marrón entero casi seguro), y, claro, han incautado la mercancía, pero de los capos gallegos, una vez más, ni se sabe nada ni hay pruebas de nada porque este no es el país de Sherlock Holmes sino el de Pepe Gotera…

Los dos ñapas inmigrantes ya están en la trena, los capos anónimos prosiguen su master universitario en putas y marisco, la costa gallega, como los poemas de Luis Pimentel, sigue trufada de barcos sin luces y Vigo se ve ya lleno de bombillitas led de Navidad…

Lo de Galicia, como bien advirtieron Valle Inclán, Camilo José Cela y los guionistas de la películaAirbag, es surrealismo puro. ¡Aupa Deportivo!¡Alcalde de Vigo, presidente!

Me reitero: la unidad de España es el listo por metro cuadrado.

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