Un jubilado se atrinchera y la emprende a tiros con los transeúntes en Valladolid

El GEO de la Policía Nacional corta la calle Embajadores de Valladolid y rodea el piso desde el que un hombre de 75 años ha efectuado diversos tiros con lo que parece ser una escopeta de caza.

«Los tiros empezaron pasadas las 09.00 de la mañana de este domingo y se intensificaron sobre las 10.00, justo cuando la gente volvía de dar el paseo permitido de 06.00 a 10.00», ha explicado una vecina de la calle Embajadores de Valladolid, en exclusiva a eltaquigrafo.com 

Un hombre de unos 75 años ha empezado a disparar, con lo que parece una escopeta de caza, desde el balcón de su domicilio, situado en la quinta planta de la mencionada calle de la capital vallisoletana. Según indica la testigo, con la que ha podido hablar este medio, el hombre apuntaba en dirección a los transeúntes que regresaban a sus domicilios tras disfrutar de las ya permitidas salidas, en la nueva fase del estado de alarma al que seguimos sometidos. 

Sigue la negociación

Por el momento, no ha trascendido que haya heridos y el individuo sigue en estos momentos en el balcón de su casa, mientras los agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) rodean el edificio e intentan mantener una negociación con el hombre. La testigo señala, como se ve en las imágenes, que los agentes han logrado acceder al tejado del inmueble desde donde conversan con el tirador. 

Los policías negocian con el tirador | ET

Tras dar el grito de alarma, de forma inmediata, han aparecido agentes de la Policía Local, la Policía Nacional y el GEO que han cortado la calle y han rodeado el edificio. El hombre, que se llama José Antonio, está perfectamente localizado y sigue escopeta en mano, «al parecer muy nervioso» asegura la testigo y «no parece oír a los negociadores», añade. 

Auténtico caos

El edificio, además, está situado en una zona altamente frecuentada al haber algunos comercios abiertos. Al principio, como relata la vecina a este medio, los paseantes no sabían bien de dónde provenían los disparos hasta que, al percatarse, se ha generado una situación de auténtico caos. Los vecinos, por otro lado, no recuerdan episodios extraños en relación con este individuo, excepto que, a veces, sí que lo habían visto paser con la escopeta por la calle. 

La negociación sigue en marcha hasta que se pueda reducir al tirador o hasta que éste deponga su actitud.

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