Un empleado de la Junta casi muere por culpa del atún intoxicado

La pieza que consumió la víctima presentaba 500 veces más histamina de la que la permite la ley.

Un empleado de la Junta casi muere por culpa del atún intoxicado
Un agente del Seprona en una intervención de atún

Jaime Javier Lobato Ortega, de 45 años, empleado de la Junta de Andalucía, resultó gravemente intoxicado con histamina tras ingerir atún en mal estado procedente de la red mafiosa que la Guardia Civil investiga en el marco de la operación «Tarantelo», un caso que recayó en la Audiencia Nacional, tras inhibirse el juzgado número 3 de Picassent (Valencia), por la complejidad de la trama.

Contaminado

Fuentes próximas a la investigación, que ejecuta la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO), explican que el día 19 de junio, este vecino de Sevilla consumió atún, aparentemente en buen estado, que adquirió en la pescadería Chipi de la capital hispalense.

Pocas horas después, el afectado empezó a sentir nauseas, palpitaciones y un muy fuerte dolor en el esófago. Inmediatamente una ambulancia medicalizada le trasladó de urgencia al hospital Virgen del Rocío, donde se detectó que el cuadro que presentaba obedecía a una intoxicación aguda alimentaria.

La UCO, muestra la cadena

Según el sumario que se sigue desde hace más de un año en el juzgado central de instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, la pescadería había comprado el atún a la empresa Pescados y Mariscos Alumar que, según la facturación presentada, los había adquirido, a su vez, a la empresa Pesconil, situada en Conil de la Frontera (Cádiz).

La empresa Pesconil está imputada en la causa judicial y mantiene estrechas relaciones con distintos abastecedores de atún.

Tras rastrear la pieza que consumió la víctima, la Guardia Civil averiguó que el atún causante de la intoxicación presentaba 500 veces más histamina de la que la permite la ley.

Riesgo sanitario

El informe biológico encargado por el juez de Picassent, que inicialmente abrió la investigación, concluye que el atún analizado y comercializado por la empresa Pesconil es «netamente peligroso para la salud de las personas».

Las intervenciones telefónicas de la más grande operación policial contra la pesca y distribución ilegal de atún revelan cómo los imputados «movían» atún en mal estado, a sabiendas.

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