Un apartamento en Urano, y Yo soy el monstruo que os habla, de Paul B. Preciado

Con su lupa queer, los libros de Paul B. Preciado están movidos por el goce de la disidencia, son inteligencia en estado puro, puro estímulo, y pura fuerza teórica que nos sacan de nuestras casillas mentales, y nos abren ventanas de pensamientos nuevos

Un apartamento en Urano, y Yo soy el monstruo que os habla, de Paul B. Preciado
Paul B. Preciado

Si el abuelo K. Marx, cuando estaba hablando del empoderamiento de las minorías y de la lucha de clases en su revolucionaria teoría económica, hubiera sabido que estaba sembrando también para el florecimiento del movimiento conceptual más importante del siglo XX (esto es, el feminismo), fliparía en estéreo.

Las aportaciones conceptuales del feminismo han cambiado el mundo para bien, tanto o más que su dimensión política.

Y, tras todas las olas del feminismo, su último grito conceptual, una especie de exageración según sus críticos, una suerte de feminismo punk de vanguardia según sus adeptos, adeptas y adeptes, es el pensamiento queer. ¿Y qué es el pensamiento queer? Pues una teoría de vanguardia en estudios del género que no sólo critica la división entre masculino y femenino que establece la tradición heteronormativa, sino que además la deconstruye así, al pasar a considerar lo masculino y lo femenino como ficciones o constructos biopolíticos al servicio del manejable ámbito de la norma.

Judith Butler, por decirlo así, es el K. Marx del pensamiento queer.

De hecho Judith Butler, una filósofa teórica brillante, leyó a K. Marx con Simone de Beauvoir, con Jacques Derrida y con Michel de Foucault, los metió en la coctelera epistemológica de su cerebro y concibió, formuló y estructuró la teoría queer, (léase a tal efecto su denso y célebre libro EL GÉNERO EN DISPUTA).

Beatriz Preciado, a su vez, era la discípula más aventajada de Judith Butler.

Y, como discípula, quiso ir más allá de su mentora, y más allá de la filosofía, haciendo desde el principio de su cuerpo un campo de experimentación de las teorías queer.

En su libro MANIFIESTO CONTRASEXUAL Beatriz Preciado proponía una nueva teoría sexual que concibe la sexualidad como tecnología que tiene tanto de emancipación política como de transformación técnica, y que por eso integra dildos y demás no como suplementos sino como elementos. En TESTO YONQUI, un diario/ensayo tan radical como el experimento en el que se basa, llevó a cabo un brillante y turbador relato en el que narraba su aventura biográfica, política, filosófica y sexual devenida de empezar a intoxicar su propio cuerpo con testosterona. En su libro PORNOTOPÍA nos regaló un sorprendente tratado de arquitectura queer (con muy implicaciones sociales, políticas y de género) poniendo como ejemplo la historia industrial del porno de la factoría Playboy durante la guerra fría… (estos libros, todos muy influyentes, muy traducidos y muy citados han sido recientemente reeditados por la Editorial Anagrama, en la minimalista y preciosa colección Argumentos, con muy jugosos prólogos inéditos).

Pero, no contenta con eso, con ser un referente del pensamiento queer a la altura de la mismísima Judith Butler, Beatriz Preciado decidió ir más allá. Decidió ir del pasaje al acto. Y convirtió su cuerpo en un campo de experimentación política más radical aún, para filosofar desde ahí, no sólo cuestionando lo masculino y lo femenino, sino poniendo el acento en la condición de performativo de lo masculino y lo femenino en los cuerpos gracias a hormonas como el estrógeno y la testosterona, las cuales nos hacen ver de modo más evidente la multiplicidad inclasificable de los cuerpos.

Inició pues un protocolo político, legal y filosófico de administración de testosterona y de reasignación de género que hizo que Beatriz Preciado pasara a ser Paul B. Preciado, uno de los pensadores más celebrados y referenciados de nuestro tiempo.

Y toda esa aventura transformadora, que coincidió con la transformación de Europa y de Occidente, la fue narrando simultáneamente en unas crónicas del cuce que fue publicando en francés en el periódico Liberació, y que luego fueron reelaboradas y convertidas en un libro impresionante publicado aquí también por Anagrama, y titulado UN APARTAMENTO EN URANO (el prólogo es de Virgine Despentes, y se trata de un tratado filosófico-periodístico que da gusto leer por su rigor verbal, epistemológico y metafísico a la hora de diseccionar así, con su lupa queer, jesuítica y de extrema izquierda, la ficción binaria del cuerpo humano –la ajena al hecho de que la vida es transformación, desplazamiento y mutabilidad-, y la ficción democrática de la farra neoliberal que viene siendo Occidente).

Ahora Anagrama acaba de publicar el último libro de Paul B. Preciado, YO SOY EL MONSTRUO QUE OS HABLA. INFORME PARA UNA ACADEMIA DE PSICOANALISTAS: un panfleto filosófico erudito y muy epatante que compendia todo su pensamiento, a la vez que deja claro así, de forma sintética pero contundente, fundamentada y convincente, porque el pensamiento queer es una superación del psicoanálisis, y porque todo lo que decían Freud y Lacan en cuestiones de género está hoy demodé.

A medio camino entre la conferencia, el alegato confesional, el ensayo filosófico y el texto de denuncia, Paul B. Preciado, presentándose como un enfermo mental y un disfórico de género según el discurso del psicoanálisis normativo, echa mano de la metáfora de Kafka de Pedro el Rojo y la de Orlando de Virginia Woolf y la de Frankenstein de Mary Shelley: todo para presentarse a sí mismo, en cuanto que alguien que había abandonado por decisión propia la condición legal y política de mujer para integrarse en el magma naturalizado de la masculinidad, como un sujeto de campo pertinente para la impugnación de toda la teoría psicoanalítica clásica y de todo la epistemología binaria y jerarquizante del cuerpo.

En esencia la erudita y biográficamente fundamentada idea fuerza de Paul B. Preciado es que Freud no nos entendió políticamente, y Lacan no nos entendió simbólicamente.

Y, aunque es muy cierto que se trata de un librito docto escrito con muchas ganas de escandalizar, y se nota en cada erudito párrafo que está movido por el goce de la disidencia, no deja de ser inteligencia en estado puro, puro estímulo, y pura fuerza teórica que nos saca de nuestras casillas mentales, y nos abre ventanas de pensamientos nuevos.

Su talento es innegable.

No estar de acuerdo con Paul B Preciado no debería ser un obstáculo para disfrutar de su lectura.

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