Torra y Marilyn Monroe

La rebeldía es hacer lo que esté de moda pero, eso sí, hacerlo con mucho furor.

Luis Artigue

Que dice Torra que no acata ni tira de la pata política, se lo diga el Tribunal Supremo o se lo diga el mismísimo Sanedrín ése que sale en las pelis de romanos de Semana Santa, porque él, aunque no tiene casi pelo, ha venido a la política a soltarse la melena, y saltarse la ley está de moda y, como todo el mundo sabe, la rebeldía es precisamente eso: hacer lo que está de moda, collons

Que dice que no señor, que no piensa entregar la cuchara, que de hecho, para que la entregue va a tener que venir a quitársela personalmente Pedro Sánchez cabalgando a lomos de su Falcon como un vaquero aéreo.

Que dice que no, que nada de eso, que no reconoce al tribunal que lo inhabilita pues, si Marilyn Monroe encarnó en su día el furor de vivir, hoy él (y no Pedro Sánchez) quiere encarnar el furor de mandar.

La rebeldía es hacer lo que esté de moda pero, eso sí, hacerlo con mucho furor.

Llega, pues, con su rebeldía que suena a cálculo, con su rebeldía de cartón piedra; esa rebeldía que busca no tener que dejar en manos de Esquerra Republicana la presidencia de la Generalitat ni pasar él a ser soldado raso sin autoritas ni potestas pues entonces, como bien dice Woody Allen, no eres nadie cuando vas al Monasterio de Montserrat y ya no te dejan sentar en primera fila en las misas y has de sentarte allá, en los asientos de atrás, alejado de Dios…

En fin, que dice que no, que no quiere ser mártir ni pasar por Waterloo ni mucho menos por el exilio o por la cárcel; que quiere, no conseguir la independencia, sino hacer como si ya la hubiera conseguido, para que así, ahora el gobierno tenga que claudicar haciendo aspavientos y concesiones (en pro de sus presupuestos), pero que a él no le pase nada.

Sí que dice eso, pero suena como si cantara en playback como Milli Vanilli, como si solo moviera los labios y hablara un ventrílocuo desde Bélgica, como si se quisiera chantajear a un gobierno poniéndole en la tesitura de o me pones una mesa de negociación para hablar de lo ilegal o me activas el constitucional artículo 155, quieras o no, como si tuvieras barba y fueras gallego, excelentísimo Mr. Falcon.

Que dice Torra que ni de coña.

Que dice que, por él, mejor que se vaya el Gobierno a la mierda antes aún de que la casta de Podemos cobre el primer sueldo.

Se decía antes, que los héroes estaban cansados. Luego, se dijo que los dioses estaban cansados. Luego, vino lo del reposo del guerrero, de lo cual se deducía que el guerrero también estaba cansado.

Lo contrario de ese cansancio, nos enseñaron los clásicos, era el furor de vivir. 

Y nosotros creemos que nadie como Marilyn Monroe encarnó el furor de vivir; todo hasta aquel día en el que la ninfa rubia decidió tomarse un frasco entero de Nembutal (cuando ella se acabó el frasco, se acabó en ella, no sólo el furor de vivir, sino el vivir mismo).

¡Qué forma de aferrarse la de Torra! ¡Qué bien ha sustituido, arrinconado y anulado a Puigdemont!

¡Lo de esta Marylyn de la política catalana bien puede denominarse, no el furor de vivir, sino el furor de mandar!

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