Toda la noche en la calle. Porteros, un reino de 15 metros hacia fuera.

La salvaje violación de una niña de 16 años en Igualada al salir de una discoteca ha vuelto a poner al sector del ocio de la noche en la picota. Qué papel deben jugar estos establecimientos o cómo podrían contribuir a evitar los delitos que se asocian al ocio nocturno, son algunos de los interrogantes sobre los que esta serie de reportajes de investigación llamados “Toda la noche en la calle”, realizados por eltaquigrafo.com, va a intentar poner más luz.

Los porteros de los locales no pueden actuar fuera del local
Los controladores de acceso de los locales de ocio tienen funciones muy limitadas l Europa Press

Empieza la noche temprano en Barcelona. No son ni las once y ya están los primeros clientes entrando en los locales de “copeo” el centro. En este caso, estamos en uno de los pubs de una céntrica plaza de la Ciudad Condal, donde José (nombre ficticio), controlador de acceso del local, nos atiende amablemente.

Las cámaras nos protegen

“Las cámaras están más para protegernos a nosotros de los clientes que al revés”, explica este hombre, papá de un niño y que lleva más de una década trabajando en el sector, en la puerta de diferentes locales.

“La gente está hipersensible y muchas veces ni siquiera te puedes dirigir a los clientes para decirles que dejen pasar al resto de personas de la cola cuando los locales se llenan”. En este sentido, explica que hace pocos días un compañero recibió una bofetada de una clienta a la que se le había denegado la entrada al local por ir “evidentemente bebida”. El compañero ha denunciado a la clienta “y suerte de que estaban las cámaras para poder demostrar la agresión”, comenta José.

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Los “pesados” de toda la vida van fuera

Es frecuente que a lo largo de la noche tengan que echar del local a hombres que “no dejan en paz” a las chicas. Los «pesados de toda la vida», según José. Ya sea porque las propias mujeres lo ponen en conocimiento de la seguridad del local o porque los trabajadores se dan cuenta de lo que está ocurriendo. Si se dan estas situaciones de acoso dentro del establecimiento primero se avisa a la persona y si no hace caso se le saca del local. Sin embargo, esto también es problemático porque se suelen poner violentos y los controladores no pueden hacer casi nada. “Aun así, los sacamos”.

Intocables a 15 metros

Mientras sigue entrando gente al local, mayoritariamente turistas jóvenes, pregunto que cuáles son sus opciones de actuar si algo pasa fuera del local, con gente que acaba de salir del mismo. “A más de 15 metros de la puerta no podemos hacer nada, porque la ley nos los prohíbe. Así que si dos clientes salen y se pelean allí enfrente no podemos intervenir más de lo que podría hacer cualquiera que pasara por la calle”.

La ley que se aplica al colectivo de vigilantes en el ocio y controladores de acceso es la Ley de Seguridad Privada y el Reglamento que la desarrolla. Además, cada comunidad autónoma ha hecho sus propias leyes y en muchos territorios como en Catalunya, se exigen ya exámenes y test psicotécnicos para los controladores de acceso. Esta acreditación también obliga a carecer de antecedentes penales. Todas estas regulaciones surgieron al calor de la muerte de Álvaro Ussía, quien perdió la vida en 2008 como consecuencia de una paliza en la que estuvieron implicados tres porteros de la discoteca El Balcón de Rosales, en Madrid.

Avisar y comprobar con quién se van

Tras la violación de la menor en Igualada, donde todo parece apuntar que la chica salió del local con los agresores, los cuales posiblemente le habrían suministrado a ella sin su consentimiento algún tipo de lo que conocemos como “droga de sumisión”, pregunto qué hace el personal de la discoteca si detecta que una mujer sale del local completamente sometida, en compañía de alguien con quien no ha entrado.

“Normalmente sacamos a las chicas que han bebido en exceso a la puerta y esperamos a que se despejen un poco”. Si ven salir a alguna en condiciones no muy óptimas acompañada de algún chico sin que los hayan visto juntos en el local, normalmente intervienen para detectar e intentar evitar posibles casos de abuso.

La manera más efectiva de actuar sería buscar a quien haya venido con ella para comprobar que realmente no se va a poner en una situación de riesgo. Sin embargo, José nos reconoce que eso no lo hace todo el mundo y que ya depende de cada uno y de “lo en serio que se tome su trabajo”, puesto que, con la ley en la mano, una vez salen de la discoteca ya no están bajo su responsabilidad. Aun así, es habitual muchas noches llamar a taxis y meter a clientes en ellos para que se los lleven a casa. “¡Hace un par de semanas incluso vino el padre de un chico a recogerlo! El hombre muy amable no dejó de darnos las gracias durante un buen rato”, nos contaba divertido.

Locales con reservados, foco de violaciones

El local es un híbrido entre restaurante y pub que se transforma a lo largo de la noche. Eso hace que la clientela sea más tranquila y que no se hayan detectado problemas con consumo de drogas y específicamente, con sustancias como la escopolamina o la burundanga, usadas normalmente para cometer agresiones sexuales.

Sin embargo, en locales donde existen espacios “reservados” hay un riesgo mucho más alto de que se comentan violaciones dentro que en establecimientos que no los tienen.

Hay en Barcelona salas con este tipo de servicio donde no llega la vigilancia del local y fuera de la vista general de los asistentes, donde una mujer puede ser fácilmente agredida por quién la acompañe, si además ha ingerido alcohol en exceso o se la ha narcotizado.

En el mundo de la noche se rumorea que ha podido haber ocasiones en las que haya existido una “colaboración” macabra entre algún empleado con acceso a bebidas y quien distribuye las drogas para “marcar” a esas chicas. Sin embargo, como las drogas de sumisión desaparecen completamente del organismo a las pocas horas de ser ingeridas y producen también amnesia temporal inmediata en las víctimas, este tipo de agresiones suelen quedar sin ser denunciadas en la mayoría de los casos.

Poca policía

Como ya recogimos en este medio, la patronal del ocio nocturno en Catalunya reclama constantemente más efectivos de policía para evitar delitos como el ocurrido en Igualada. Sin embargo, tal y como lo reconocen José y el director de una de las mayores empresas de seguridad privada de Barcelona, la policía cada vez es más reticente a meterse en altercados por miedo a ser expedientados. Pero eso nos lo explicarán en la siguiente noche en la calle.

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