TMB aprueba, a pesar de las obras en el metro

El Transporte Metropolitano de Barcelona (TMB) logra contener la situación de caos ante el recorte parcial de tres líneas de metro y los usuarios, medio contentos, lamentan la duración de los nuevos trayectos.

TMB aprueba, a pesar de las obras en el metro
Indicaciones, autobuses y carteles en chino para aliviar el caos en el metro de Barcelona

Barcelona ha sobrevivido al primer día con 20 de sus paradas de metro parcial o totalmente fuera de servicio por obras de mejora. Cerca de un 13% del suburbano barcelonés no volverá a estar activo hasta finales de agosto. Poco más de un mes de caos que TMB ha sabido superar con varias alternativas a los cortes, principalmente, con la incorporación de un servicio de bus lanzadera –gratuito– que recorre las paradas de las tres líneas afectadas, la L1, la L2 y la L5.

Un laberinto de transbordos y estaciones cerradas que ha dejado a los usuarios, de entrada, algo descolocados. “Es como todo –comentaba María, una mujer de 60 años vecina del barrio de Bon Pastor y usuaria de la L1-, cuando te aprendes el camino, lo haces sin pensar, pero los primeros días cuesta adaptarte”. La principal queja de los usuarios que, medio contentos encaran los recortes del metro, es la duración de los nuevos trayectos.

Trayectos hasta 15 minutos más largos

Para comprobar el funcionamiento del metro barcelonés, este medio se ha vestido con las zapatillas de deporte dispuesto a recorrer las líneas afectadas del suburbano y vivir en primera persona la yincana entre estaciones en funcionamiento y las que están fuera de servicio. Como ya habían advertido algunos usuarios a eltaquigrafo.com, los trayectos, evidentemente, se han alargado, pudiendo superar, según las condiciones del tráfico, los 15 minutos de diferencia.

La alternativa que ha ofrecido TMB es la de un servicio de buses lanzadera que recorren estación por estación, las paradas afectadas. Marc, un trabajador de TMB, reconoce que “los trayectos se han alargado unos minutos y eso no ha terminado de contentar al pasajero”, pero considera que “TMB ha sabido ofrecer un buen servicio, una buena alternativa, no hemos dejado a nadie sin opción”. Marc proseguía afirmando que han recibido pocas críticas, la mayoría por la duración de los trayectos, pero aseguraba que están dispuestos a escuchar a los usuarios para mejorar las alternativas de cara al futuro.

Lo cierto, como ha podido comprobar este medio, es que los buses salen con una regularidad media de entre 5 y 7 minutos, un tiempo de espera algo más largo que en el metro, pero siempre hay un bus esperando en la parada. Aun así, Núria, una joven usuaria de la L5, asegura que “a pesar de estar todo muy bien indicado y ser un buen servicio como alternativa, en hora punta no es algo digno para tantos usuarios”. La joven aseguraba que ha dejado pasar un autobús debido a la cantidad de gente que se encontraba ya en su interior.

Una vez coges el bus, un trayecto que suele durar poco más de cinco minutos (entre las estaciones del Clot hasta la Sagrera, pasando por Navas) se ha alargado 12 minutos. Un tiempo que si no tienes en cuenta te hace fichar tarde en el trabajo.

No hay pérdida

Los primeros días, la L1 presentó alguna complicación –ahora ya resuelta- porque, como relataba Irene, vecina de Sant Andreu, “las paradas del bus no coincidían exactamente con las paradas del metro fuera de servicio, por lo que tenías que conocerte bien el barrio para no perderte”. TMB no ha cometido el mismo error con la L2, a medio gas desde el pasado sábado 27, y la L5, desde este lunes.

Al estilo Hansel y Gretel con el camino de gominolas, TMB ha decorado el metro con carteles amarillos indicando los cambios sufridos y el camino a las alternativas. Y, para quien aun así se desoriente, el viejo vendedor de mecheros conocido por los habituales del Clot va indicando a turistas y residentes las recientes opciones ofrecidas por TMB. Pero no hay pérdida. Los carteles trazan un camino acotado y bien indicado.

Un grupo de jóvenes turistas gallegas aseguraba que llegaron con la incertidumbre de saber cómo estaría la situación y una vez aquí vieron que “todo estaba muy bien indicado” y siempre han encontrado mucho personal al que dirigirse en caso de duda. Y la verdad, es que paseando un par de horas por el suburbano barcelonés este medio ha comprobado que, ciertamente, hay más movimiento de trabajadores e informadores.

Incluso hay carteles en chino. La L2, que pasa por Sagrada Familia, cuenta con información en chino para todos aquellos turistas que quieran asegurarse de llegar bien a la gran obra de arte de Gaudí. Sin embargo, no hay nada en inglés. En este sentido, un grupo de turistas alemanes comentaban que “los gráficos son bastante descriptivos” y que el personal les ha ayudado bastante, si no, proseguían entre risas, “ya utilizaremos el traductor de Google”.

Obras en la L1: De Clot a Fondo

La L1, la roja, es la línea que tiene más paradas sin funcionar y, por lo tanto, la que se verá afectada por más tiempo. Las obras de mejora se iniciaron el pasado 29 de junio y se prolongarán hasta el 30 de agosto, previsiblemente.

Nueve estaciones están cerradas durante los dos meses de menor movilidad del año, para hacer posibles unos trabajos totalmente incompatibles con la circulación de trenes en un tramo que registra unos 90.000 pasajeros los días laborables. El resto de la línea, entre Clot y Hospital de Bellvitge funciona con normalidad.

Todo ello, permitirá adaptar a los nuevos tiempos un túnel situado bajo la Meridiana que tiene 65 años de antigüedad y su continuación bajo el barrio de Sant Andreu, que supera el medio siglo en servicio. Los trabajos también incluyen medidas para reducir vibraciones en un tramo de Santa Coloma de Gramenet y mejoras en algunas de las estaciones cerradas durante las obras. En su conjunto la inversión supera los 20 millones.

Para suplantar esta línea, hay un bus lanzadera que recorre, parada por parada, las estaciones afectadas, con un servicio especial desde el Clot hasta Fabra i Puig al considerarse el tramo más frecuentado. Además, la línea L9 Nord del metro barcelonés también da la opción de viajar desde la Sagrera hasta Fondo y viceversa. Y, si se combina el uso del bus con los servicios de Renfe Rodalies (con las líneas R2, R3 y R4) el trayecto hasta el centro de Barcelona también queda cubierto.

Obras en la L2: De Sagrada Familia a Paral·lel

El sábado, se añadió a la ecuación la interrupción de la L2, senda turística por excelencia de quienes visitan el templo de Antoni Gaudí. Dicha línea muere en Sagrada Familia, pero el croquis queda ligeramente afectado porque la L2 también tiene parada en la Sagrera, afectada por el corte de la L1.

Como en el caso anterior, ésta cuenta con el servicio de un bus lanzadera entre estaciones afectadas, pero con la complicación de ser una línea muy céntrica con varias atracciones turísticas relevantes a tener en cuenta, como Sagrada Familia, Paseo de Gràcia o Universitat. Aun así, otras líneas de metro como la L3 –en total funcionamiento– e incluso de Renfe, cubren algunas de las paradas afectadas.

En el caso de Renfe, es bueno tener en cuenta que la línea R2 conecta el Clot (afectado por la L1) y Paseo de Gracia (afectada por la L2). Por lo que los usuarios que, por el caso, deban coger el bus hasta el Clot y de ahí estén acostumbrados a coger la L2 hasta el centro, pueden hacer el mismo recorrido en tren. Eso sí, hay que tener presente que los horarios del Rodalies son mucho más restringidos.

La L2 volverá a estar en pleno funcionamiento a partir del 30 de agosto y, según informó el departamento de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, las obras pretenden renovar unos 1.500 metros mediante la sustitución de carriles y fijaciones -como también se está haciendo en la línea 1-, con un presupuesto de 2,5 millones de euros.

Obras en la L5: De Collblanc a Can Vidalet

La novedad del día era, sin embargo, el corte del servicio durante todo agosto del tramo comprendido entre las estaciones azules de Collblanc y Can Vidalet. En mitad de esa ruta, está previsto abrir en el futuro, una nueva estación que ya tiene nombre, Ernest Lluch, que le dará un vuelco a la movilidad en poniente, porque enlazará con la red del Trambaix y prestará servicio en una zona que ha crecido notablemente en volumen de población.

Al ser este lunes el primer día del cambio, los usuarios seguían aclimatándose al colapso. TMB insiste en estar ofreciendo una buena alternativa y los usuarios no lo niegan, pero siguen lamentando el tiempo que pierden entre trasbordo y trasbordo. Ya lo dicen, el tiempo es oro.

En este caso tan solo hay tres estaciones afectadas que se cubren con un bus lanzadera. Como comentaba Núria, “hoy el servicio no ha sido el mejor, esperemos que mejore en los próximos días”.

El 1 de septiembre, la L5 volverá a la normalidad y se espera empezar el nuevo curso y la vuelta a la rutina con las tres líneas en pleno funcionamiento. De momento, hay caras largas y otras que asumen que es una mejora para todos. El tiempo es el valor más preciado para los usuarios, sobre todo, si un lunes de julio debes levantarte de la cama 30 minutos antes para “jugar” a la yincana de TMB. Aun así, lo cierto es que el servicio de movilidad ha sabido superar la situación y ofrecer una alternativa válida, aunque más lenta.

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