Territorio Negro de Manu Marlasca y Luis Rendueles

A quien aún no sepa que le gusta el género negro true crime hispánico pata negra, le recomiendo este libro para descubrir una pasión nueva

Territorio Negro de Manu Marlasca y Luis Rendueles

¿De qué hablamos cuando hablamos de género negro? De muchas y retorcidas cosas, de situaciones turbias, de atmósferas amargas, de un costumbrismo específicamente universal y siempre demoledor que describa de manera más o menos abrupta lo peor de nuestra desigualdad social mediante cierta perspicacia narrativa enfocada en los desmanes morales y las injusticias que resquebrajan las buenas intenciones. Y también, y principalmente, y sobre todo, hablamos de un personaje.

Los santos sacrílegos que fundaron con gran capacidad de embeleso el género negro popular (Agatha Christie y George Simenon), y los pioneros clasicistas al tiempo que clásicos que sentaron así, con adictiva personalidad literaria y prosa cegadora que provoca convulsiones en el alma, la base moderna de este género (Chandler y Hammet) nos hicieron saber que, las más de las veces, el personaje del género negro es un detective: alguien con ingenio, con brújula moral, con conocimiento de los vericuetos grises, negros y negrísimos del alma humana, con un sensato sentido de la justicia y con alergia a la impunidad.

Sin embargo el detective, como personaje paradigmático noir, hoy día tiene aún el regusto de lo clásico, sí, pero ha perdido vigencia (su misión social y narrativa de combate justiciero, actualmente ya no lo ocupan ni los detectives ni casi los agentes de la ley)…

Y es que el detective de nuestros días es EL PERIODISTA DE INVESTIGACIÓN: ése es hoy el que, con sentido de justicia y capacidad para hacer frente a los desmanes morales y legales de la sociedad, sale, hurga, investiga, huronea, se arriesga, se infiltra, negocia contactos y consigue soplos, persigue pistas e informaciones contrastadas, para llevar a cabo un trabajo que puede hacer frente, en alguna medida, al crimen, y a la corrupción, y a la degradación social, al apostar por la justicia y la verdad tras hacer que lo turbio salga a la luz en la prensa y se sepa…

Y eso llevan haciendo toda su vida estos dos detectives modernos, los periodistas y escritores de género negro true crime Manuel Maslasca (Madrid, 1967) y Luis Rendueles (Gijón, 1967): dos Truman Capote de nuestros días, cuyo quehacer literario se caracteriza por su asomo crudo al mundo de la delincuencia y sus motivaciones, para minimizar los lindes entre el periodismo y la literatura mediante ese subgénero del género negro que llamamos true crime.

Manu Marlasca y Luis Rendueles acaban de publicar a tal efecto TERRITORIO NEGRO (Ed. Planeta), una colección de historias verídicas de la España criminal de nuestros días cuya inmediatez, truculencia y vigencia nos cortan la respiración mientras leemos…

¿El true crime (la narrativa negro-criminal de no ficción con factura de reportaje periodístico, prosa funcional escrita con tanto amarillismo y tanta información privilegiada como conocimiento del mundo delincuencial) es un reflejo fidedigno de lo que no queremos ser como sociedad, o de lo que no queremos ver de la sociedad?

El último libro de Manuel Marlasca y Luis Rendueles, esta antología de los criminales de toda laya y de sus contrahazañas que han aparecido en la conjunta sección de estos autores en el programa de Onda Cero Julia en la Onda, no responde a esta pregunta, pero sí la formula de un modo general, inquietante, variado, docto, repulsivo por momentos y magnético siempre.

En estas páginas, como si fueran un mosaico entre psicopatológico y diabólico, se nos narran de modo consecutivo trece casos señeros, variados y bien seleccionados que dan cuenta de la versatilidad y del retorcimiento moral, legal y psicológico de nuestros más insignes delincuentes y “delincuentas” (hay no pocas mujeres criminalmente empoderadas en este libro).

La prosa de cada pieza está redactada en trepidante presente continuo con minuciosidad casi morbosa y formato de atestado de brigada de homicidios mezclada con un algo de crónica de sucesos del periódico El Caso. Por eso se huele el vértigo, el sudor y la sangre. Y hay intriga, y finura psicológica. Y empatía para con las víctimas. Pero también con los criminales (a los cuales se humaniza aquí constantemente, aunque sin perder la distancia escénica moral para que este libro tenga todo de periodismo noir a lo Rodolfo Walsh o Truman Capote, y casi nada de guion de cine quinqui).

Todo a pesar de que, por estas páginas, desfilan ermitaños desertores de la santidad que matan peregrinas en pleno Camino de Santiago, seductoras de viejecitos en plataformas de internet que les acaban robando y apalizando, marines capaces de cruzar medio mundo para matar en Madrid a quien pensaban que era el amante de su esposa, niños cuyo cadáver cabe en una maleta, asesinos que matan mendigos en Barcelona, psicópatas, homicidas banales, ex-esclavas sexuales reconvertidas en manipuladoras de varones, sicarios magrebíes, intermediarios criminales vascos, concejales de Llanes, subinspectores con pinta de rapero, asesinos machistas capaces de negar el crimen realizado hasta en su lecho de muerte (hay mucho, muchísimo machismo en este libro), viudas negras, maridos cosidos a cuchilladas, y también, ojo al dato, dos crímenes perfectos…

Todo con el santo y seña de esta época digital nuestra cuyo marchamo impregna lo delincuencial (por eso aquí encontramos también jóvenes que cuentan su asesinato en directo por wasap, y homicidas que emplean la tecnología para quedar impunes). Y con la figura de la mujer también muy presente en el mundo negro-criminal, aunque a menudo cometiendo crímenes sin mancharse las manos.

Leído en su conjunto este libro, aunque como decimos procede de la sección radiofónica TERRITORIO NEGRO que los autores tienen el programa de radio de Ondacero del que somos adeptos y adictos JULIA EN LA ONDA (un programa en el que ellos conducen esta sección radiofónica noir con mucha frescura), en estas páginas hay mucho más que frescura: hay también rigor, voluntad de precisión, voluntad de estructura y de unidad, testimonios, sociología, psicología, un homenaje merecido a los profesionales de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, y un aviso moral, y un redoble de conciencia.

A quien le guste el género negro puro de oliva escrito sin permiso para inventar, y así, desde el estricto registro realista del periodismo de investigación, le recomiendo este libro.

A quien aún no sepa que le gusta el género negro true crime hispánico pata negra, le recomiendo este libro para descubrir una pasión nueva.

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