Terremoto en la Moncloa con epicentro en Andalucía

Luis Artigue escritor

¿Me pides un análisis alucinatorio de las elecciones en Andalucía? Pues mira, la cosa andaluza anda así:

Está el PSOE ere que ere, ese partido político que, tras 40 años más largos que las uñas de los pies, necesita loción anticaspa.

Y está el PP y olé, ese negocio político donde parece que se cursan los másters en una autoescuela.

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Y está Ciudadanos, esa cuadrilla de gente pragmática y sin experiencia pero con mucha pujanza que hace todo lo posible por no salir en ese anuncio de televisión que lleva el lema de “no soy tan joven como para saberlo todo”.

Y está la cochiquera de Vox, de cuyo candidato apenas sabemos nada salvo que, a juzgar por el ideario sin pamplinas de su rebaño, o gana un escaño o acaba cantando como castrati en bodas y bautizos.

«Susana Díaz la gran dama con formato de matrona y modales de potranca experta en guerras civiles internas»

Y sobre todo está la Agustina de Aragón que comanda el Podemos+Izquierda Unida de abajo (o Adelante Andalucía también llamado), portando la bandera del andalucismo que en otro tiempo blandía el PSOE y gritando bien alto que ella sí que no es de la casta, que vive en un piso de currante y que los pactos de gobierno en Andalucía no se van a decidir en la dacha de Galapagar…

¡Pero está más claro que nunca que los bloques izquierda y derecha ya no son compartimentos estanco: fíjate bien y verás que en estas elecciones andaluzas han concurrido, en primera línea de combate, una candidata DE IZQUIERDAS (Teresa Rodríguez, la Joan Báez gaditana de Adelante Andalucía con voz y modales aguerridos de cantante retro-folk que canta con el coño y por eso es toda pasión), un candidato DE CENTRO (el de ciudadanos, un pan sin sal con modales de “alguien me dijo hoy que yo era un flojo, y casi le contesto”), y, además, dos candidatos por parte DE LA DERECHA (en primer lugar estaba Susana Díaz varonesa del PSOE, la candidata de la derecha evidente, o hegemónica –con sus pegotes de clientelismo y corrupción como toda derecha-, ella, la gran dama con formato de matrona y modales de potranca experta en guerras civiles internas…

Y en segundo lugar estaba el candidato pijo de la derecha menos evidente al parecer, el engominado y con cara de aspirante a señorito andaluz, Juanma Moreno, candidato del PP…

Y había también uno de extrema derecha –el de Vox-, que venía ser un síntoma patológico devenido del tacticismo a cualquier precio y el cambio de posiciones ideológicas de los otros dos partidos andaluces de derechas-…

Era algo así como la ceremonia de la confusión ideológica…. Y, claro, se ha liado parda.

«es posible que el presidente de Andalucía sea el que mayor hostia electoral se ha dado»

A la vista de los resultados PSOE gana de mala manera, esto es, pierde, ya que su victoria insuficiente no le permite pactar ni en términos de igualdad ni repartiendo migajas (como ha venido haciendo con Izquierda Unida primero, y luego con Ciudadanos); el PP se da una buena hostia debido a su escisión de voto, pero lo disimula bien con lo de que no ha habido sospazzo; Ciudadanos gana mucho mucho mucho, pero no lo parece por no adelantar al PP; Vox es el que más gana, hay que joderse, y es ya el serio aviso de que tenemos que compartir el bosque con los lobos…

Y todos dicen que la situación es desesperada, pero no es grave.

Sin embargo todo depende de Juan Marín, del partido Ciudadanos, el único de centro, y por tanto el único con versatilidad suficiente como para pactar con PSOE, como ya hizo, o hasta con Vox, como podrá hacer…

La posibilidad de que el presidente de Andalucía sea el que mayor hostia electoral se ha dado, el del PP, la verdad es que es muy factible y justa al albur de los resultados. Así las cosas, no se espera autocrítica de nadie, y menos que de nadie de Susana Díaz.

Pero ha quedado muy claro que ésta es la primera vez que se vota tras la declaración de independencia de Cataluña, y tras la guerra civil interna del PSOE y el pacto contra natura del Pedro Sánchez para obtener el poder (tras haber votado por el artículo 155 en Cataluña).

Y los andaluces han votado en buena medida en clave nacional: los partidos con discurso más nítido en su defensa de la unidad de España y en defensa de la legalidad son los que han subido como la espuma… Y ese será en secreto para subir en las próximas elecciones municipales, autonómicas, europeas y generales, según parece. ¿Aprenderán la lección el PSOE y el PP?

Mira qué curioso es esto: ahora mismo Susana y el PP le están mandando al unísono un wasap a Ciudadanos que dice: ¿Por favor, pactamos? ¡Te he comprado un brasero!

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