Sumergidos en un mar de plástico

Cada año, según organizaciones medioambientales, 8 millones de toneladas de plástico terminan en el fondo del mar. Esta basura altera y perjudica los ecosistemas y la vida de los animales marinos que tienen que convivir con la basura que los humanos no sabemos reciclar. El problema de fondo: la sobreproducción masiva de plástico

Sumergidos en un mar de plástico
imagen del mar de plástico del Caribe flotando a la deriva

No hace falta ser activista medioambiental para saber que nuestros mares y océanos están hechos una porquería. Según datos aportados por Greenpeace, ONG líder en la lucha por una naturaleza sin basura, “hoy en día solo el 9% de todo el plástico que hemos producido y consumido hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado, el 12% se ha incinerado, y la gran mayoría, el 79%, ha terminado en vertederos o en el medio ambiente”.

De manera evidente, parte de este último porcentaje ha terminado en mares y océanos. Estos reciben, anualmente, cerca de 8 millones de toneladas de plástico, el cual va acumulándose y perjudicando la vida de los animales que lo habitan. “El plástico altera y perjudica de forma notoria el ecosistema marino”, asegura Bernat Hereu, biólogo marino, profesor adscrito de la Universidad de Barcelona y miembro del proyecto ‘Evitem la pesca fantasma’ (Evitemos la pesca fantasma).

El plástico altera y perjudica la vida marina y la humana

“Los plásticos tardan años, incluso siglos, en descomponerse. Durante este procese se fragmentan en pequeños trozos, menores incluso de 5mm, que son ingeridos por los animales. Esta ingesta les produce muchos problemas de salud, pues los componentes químicos en los que se basa el plástico, perjudican gravemente su vida”, añadía Hereu, en una entrevista con eltaquigrafo.com, haciendo referencia a que no solo son perjudiciales los grandes residuos de plástico.

En este sentido, esta degradación de los residuos de plástico también hace mucho más complicada su limpieza, como asegura el LIBERA, un proyecto impulsado por SEO/BirdLife en alianza con Ecoembes y que busca frenar y acabar, precisamente, con el impacto de la basura en los entornos naturales mediante la concienciación y movilización de la ciudadanía.

De hecho, los portavoces de este proyecto aseguran que en los mares y océanos hay entre 5 y 50 billones de microplásticos. Asimismo, se deduce que en 2050 habrá más plástico que peces y en ese mismo año, el 99% de las aves marinas contendrán plástico en sus organismos. Además, ya hay evidencias que demuestran que estamos ingiriendo microplásticos en nuestra dieta, principalmente provenientes de pescados y marisco.

Pero si nos centramos en la actualidad, Greenpeace estima que, actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Además, cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todo el plástico que llega al mar.

¿De dónde proviene el plástico?

Bernat Hereu asegura que el 80% de la basura que llega al mar es de origen terrestre, es decir, son residuos que llegan a través de los ríos o de la actividad en las playas. Solo el 20% de estos residuos provienen de la actividad marítima. En este sentido, el proyecto del que Hereu es miembro, “Evitemos la pesca fantasma”, se centra en limpiar las costas catalanas de utensilios marinos en desuso, sobre todo redes de pesca abandonadas en el fondo del mar.

“Estas redes erosionan y destruyen el ecosistema marino, por eso nuestra tarea es limpiar el fondo del mar de estas redes abandonadas y hacerlo con el máximo de cuidado posible, tratando de no dañar más la zona. Además, si una vez extraída la red, observamos que hay un daño mayor, hemos llegado a replantar plantas marinas que habían sido arrancadas”.

En este sentido, coincide el informe “Basuras marinas, plásticos y microplásticos” de Ecologistas en Acción, que asegura que “los componentes tradicionales de los utensilios de pescase sustentaban en elementos biodegradables como el cáñamo o el papel, pero poco a poco han terminado siendo sustituidos por plásticos que se acumulan en los océanos y provocan, como el resto de basura, alteraciones en los organismos que lo habitan”.

Cada año surgen nuevas iniciativas

A raíz de este problema, han surgido centenares de proyectos, asociaciones y entidades que tienen como objetivo limpiar las playas y el hábitat marino de la basura generada por el hombre. “Cada vez hay una mayor concienciación”, aseguraba Hereu, pero el problema de base, como coinciden la mayoría de los expertos consultados, se centra en la sobreproducción de plástico que el humano lleva generando los últimos 150 años.

Casi el 80% de todo el plástico que generamos llega a vertederos o lo que es peor, a espacios medioambientales. Por lo que, además de proyectos de limpieza de espacios naturales (que, por desgracia, siguen siendo extremadamente necesarios y eficaces) también han surgido movimientos como Zero Waste que promueven una vida sin plástico.

En este sentido, caras muy reconocidas del panorama mediático español, como Jon Kortajarena, se han centrado en promover estos ideales y en sus redes sociales se pueden ver vídeos que reflejan la magnitud del problema: peces atrapados en bolsas de plástico, tortugas enredadas en residuos, caballitos de mar agarrados a un bastoncillo…

Y es que, para hacerse una idea, Greenpeace asegura que desde las investigaciones que viene haciendo desde 2015, se están recogiendo una media de 320 objetos de basura por cada 100 metros de playa, según una muestra realizada en playas españolas. Del total, un 75% eran residuos de plástico, no biodegradables.

Por supuesto, esta basura, si no es recogida por nadie, termina en el fondo del mar.

Importancia de concienciar a la sociedad

Asociaciones como Submon, Surfrider España, Save The Med, Ghost Fishin o Vellmarí, tienen como objetivo único y principal proteger y velar por el ecosistema marítimo. Los grupos mencionados, todos de ámbito español, están integrados por biólogos, científicos, marineros, buceadores y activistas especializados en proteger la biodiversidad marina y a su vez, otorgar de conocimientos necesarios al resto de la sociedad para que ésta pueda contribuir en la protección del mar.

A todas estas agrupaciones les une la protección del mismo espacio y las iniciativas son diversas. Desde la limpieza de playas, a la creación de espacios protegidos para facilitar la renovación del ecosistema dañado, a la extracción de residuos marinos del fondo del mar o incluso la recuperación de especies gravemente perjudicadas por la destrucción de su espacio natural.

Además, existen grandes proyectos y ONG que destinan parte de sus recursos y conocimientos a preservar el ecosistema marino. En general, todas coinciden en la importancia de concienciar a la sociedad y de aquí que todas ellas preparen actividades y conferencias por todo el país con el objetivo de transmitir conocimiento y sensibilizar desde los más pequeños a los más mayores.

La gran isla de plástico del Pacífico

Pero no debemos engañarnos, este no es solo un problema de nuestras costas, y aunque en el Mediterráneo se encuentra entre el 21% y 54% de todas las partículas de microplásticos del mundo, los grandes focos de conflicto se encuentran en las llamadas “cinco sopas de plástico” detectadas por activistas medioambientales en los últimos años.

Estas sopas, una en el Índico, dos en el Atlántico (Norte y Sur) y dos en el Pacífico (Norte y Sur), tienen un alto porcentaje de residuos llegando a crear un islote de plástico en el que, ni siquiera, se ve el agua del océano.

Una de las sopas más alarmantes es la que se encuentra entre la costa oeste de los Estados Unidos y Hawái. Esta fue la primea sopa detectada en 1985 y se trata de un islote de basura flotante de, aproximadamente, 1,7 millones de kilómetros cuadrados.

The Ocean Clenup, un proyecto que lucha por acabar con los residuos plásticos en el mar, ha decidido poner en marcha un barco contra estos desechos. Se trata de una pequeña nave flotante, completamente sostenible, que cuenta con una gran barrera en forma de U en su parte delantera, que mide unos tres metros de longitud. La idea es ir navegando y recolectando los restos plásticos para, después, llevarlos a un segundo barco encargado de su reciclaje.

Otros problemas asociados

Hereu, como biólogo marino, ha querido plasmar en una entrevista con este medio otros dos problemas, que junto con el del plástico, afectan negativamente al ecosistema marino. Cree que la sobrepesca y el cambio climático, junto con el problema de los residuos, han iniciado una espiral de degradación de este hábitat, dejándolo con menos recursos naturales para poder recuperarse mejor.

Estos tres motivos están acabando con la biodiversidad del mar y de los océanos, que necesita una solución urgente para poder volver a su desarrollo natural.

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