Ser independentista

La batalla de un independentista es la que se libra en las calles, en los medios, en las empresas e instituciones, para ser escuchado, valorado y reconocido.

lluis carrasco llovet

Desde un punto de vista territorial, los españoles lo tienen cómodo, y es que una vez perdidas sus colonias de ultramar, su lucha se ciñó —y sigue ciñéndose— simplemente en seguir sometiendo a las colonias peninsulares que tan buen rédito dejan, sin tener que empujar día sí, día también, por la libertad.

Ser catalán e independentista es otra cosa, y comporta seguir luchando sin descanso por un objetivo que nadie conseguirá que olvidemos, y cansa…

No es solo la lucha por hacer valer unos derechos, no. Es la pugna histórica por poner una urna entre el acusado y el verdugo, entre la razón y la imposición, entre el cielo y la tierra…

La batalla de un independentista es la que se libra en las calles, en los medios, en las empresas e instituciones, para ser escuchado, valorado y reconocido.

Y cansa.

Uno tiene la sensación de que, sea cual sea el conflicto nacional que se dirima, el ojo represor no te pierde de vista obsesionado con que utilizarás cualquier resquicio para hacer volar con el viento tus anhelos históricos, tus reivindicaciones ya ancestrales y tus sueños nacionales más húmedos.

Y ante cualquiera de esos conflictos, sabes de antemano que el Estado hará valer su fuerza para aplastarte y aprovechará la crisis para reforzar, como así lo ha hecho en la pandémica que nos ocupa, la recentralización inmediata de competencias que te han costado lustros conseguir.

Y cansa.

Y ante tal panorama represor, miras a tus adentros y la necedad política entre tus propias huestes acaba de hundirte.

¿De qué sirve ir aumentando la cuota de ciudadanos a favor de la independencia de Catalunya y que probablemente supere ya holgadamente ese ansiado 50% en un referéndum que nunca te dejarán realizar, si los capitanes de esas tropas, nuestros políticos catalanes, tirarán tierra sobre cualquier hueco conseguido, e inundaran de mezquindad el más mínimo pozo de esperanza?

Y cansa

Y cuando uno echa la vista atrás, ve que hace un siglo, las discusiones, razones y poderes eran exactamente los mismos de ahora; si acaso, cambian los actores.

Y ahí, sí se ven diferencias.

Mientras ahora ocupan sus escaños imberbes iletrados, harapientos políticos y personajes de ínfimo cultivo y valía personal, antes, al menos, esas cortes de Madrid lucían literatos, hombres de letras y de ciencias, como Unamuno, Carrasco i Formiguera o Ortega y Gasset y, al menos, el debate era de una riqueza apasionante, aunque complicada, para un pueblo poco docto para seguirlo.

¡Qué pobres somos y qué pobre es la política actual!

Antes, esos políticos utilizaban su realidad para mejorar la política y la sociedad; hoy, nuestros políticos, cretinos, utilizan la política y la sociedad, para mejorar su realidad.

Y mientras… Antes, ayer, hoy y mañana, los independentistas seguiremos empujando meses, años y siglos por nuestra libertad.

Y aunque cansa, lamentándolo de veras, no vamos a desfallecer.

1 Comentario

  1. Cataluña, España no es una Colonia, por ese motivo no es un país.(Cataluña)
    El País Vasco y los Países valencianos, incluidos los Países Catalanes, son maravillosos sueños, de confrontación y odio.
    ¿Que es la Libertad?
    ¿Trabajar siempre hasta la jubilación y cobrar dignamente para poder mantener a tus hijos\as y en caso de no tener familia, ni pareja mantenerse unos sí mismo con dignidad?
    ¿Es eso un poco de ndepencia, independentista?

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