[Vídeo] Se dedicaban a la trata de ciudadanas asiáticas para su explotación sexual

Otra red, entraba a migrantes desde Marruecos, a través del Estrecho de Gibraltar, y después les ofrecían limpiar su deuda de 1.500 euros por el trayecto trabajando de forma ilegal en plantaciones agrarias o vendiendo droga.

La Policía Nacional y la Guardia Urbana de Barcelona han detenido a seis personas de origen asiático como presuntas autoras de los delitos de trata de seres humanos, pertenencia a organización criminal, prostitución coactiva, delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y delito contra los derechos de los trabajadores, habiendo ingresado en prisión los dos máximos responsables de la trama.

Se trata de la primera investigación llevada a cabo en Barcelona, en la que se ha logrado desarticular una organización criminal de estas características. Se ha desarrollado en distintas fases y ha sido coordinada por el titular del Juzgado de Instrucción, número 21, de los de Barcelona, y por la Fiscalía Especializada en Extranjería.

La investigación se inició el pasado mes de marzo del año 2018, a raíz de una denuncia procedente del Servicio de Atención a las víctimas de trata de seres humanos, en la que se ponía en conocimiento de las autoridades competentes de la existencia de un local ubicado en el Eixample dret, de la ciudad de Barcelona, donde estarían ejerciendo la prostitución ciudadanas asiáticas y en el que se podría estar cometiendo algún tipo de ilícito relacionado con la trata.

Testigo clave

Gracias a la información facilitada en la denuncia y al desarrollo de la investigación, se pudo encontrar un nexo de unión entre varios locales que estarían controlados por una misma trama criminal. Cinco de ellos se ubicaban en las zonas de Eixample y Sant Martí de la ciudad de Barcelona y otro, en Sant Celoni (Barcelona).

A mediados del año 2019 entró en juego una testigo protegida, quien relató a los investigadores como fue trasladada desde su país a España, siendo engañada con una falsa promesa de trabajo, para finalmente verse forzada a ejercer la prostitución en un local sito en el distrito de Sant Martí de Barcelona.

Semiesclavitud y disponibilidad permanente

Las víctimas suelen ser ciudadanas chinas que son introducidas en España a través de mafias con las que adquieren una gran deuda económica, viéndose abocadas a ejercer la prostitución en condiciones infrahumanas para poder pagarla.

Son captadas ente las zonas más humildes de Asia y, una vez aquí, los responsables de la organización criminal les retiran su documentación, aprovechándose de su estado de vulnerabilidad para imponerles unas estrictas condiciones laborales. Muchas de ellas carecen de cualquier tipo de permiso de residencia y trabajo, por lo que se ven abocadas a aceptar las condiciones impuestas por los proxenetas, que resultan ser compatriotas suyos que residen en España.

Para acrecentar su situación de indefensión, son rotadas continuamente entre los diferentes inmuebles que controla la organización, por lo que muchas veces no son conscientes de dónde se encuentran, al no tener apenas contacto con el exterior. Como ejercen la actividad en locales semiclandestinos, deben de estar disponibles a cualquier hora del día los 365 días del año, cuando un cliente así lo requiera.

Detención

La operación se saldó con la detención de los integrantes de la organización, todos ellos de nacionalidad China y con edades comprendidas entre los 40 y los 47 años, quienes lo fueron como presuntos autores de los delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución coactiva, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y contra los derechos de los trabajadores, habiendo ingresado los dos máximos responsables en prisión provisional.

Por otra parte también se procedió a la detención de cuatro personas más, de origen asiático, en aplicación de la vigente Ley de Extranjería. En los registros practicados, se intervinieron casi 30.000 euros en efectivo, así como numerosa documentación relacionada con los ilícitos investigados.

De Marruecos a Granada

Por otro lado, la Policía Nacional también ha detenido a cinco personas, miembros de un grupo que, presuntamente, traficaba con inmigrantes marroquíes cruzando el Estrecho de Gibraltar en patera. 

La organización, además, aprovechaba los «viajes» para trasladar e introducir sustancias estupefacientes desde Marruecos hasta las costas españolas. Entraban desde el país vecino en embarcaciones rápidas a través del Estrecho de Gibraltar y después, les ofrecían limpiar su deuda de 1.500 euros por el trayecto, trabajando gratis y de forma ilegal en explotaciones agrarias granadinas o vendiendo la droga que compartía el trayecto con los migrantes en la zona de carga de la narcolancha.

Si no saldaban la deuda les maltrataban 

La mano de obra temporera en el campo es un bien escaso en estos momentos, como consecuencia de las medidas oficiales de distanciamiento por la pandemia del coronavirus. No es de extrañar que esta organización, ahora presuntamente desmantelada, pensara en ello para buscar mano de obra semiesclava. En este caso, el destino laboral precario e ilegal de quienes aceptaban el trato eran unas plantaciones agrícolas en la localidad de Motril, Granada. La otra opción era traficar con droga a pequeña escala. 

Sin embargo, se detectó, según fuentes de la Dirección General de la Policía, que en diversas ocasiones, «si no pagaban las cantidades pactadas o se negaban a seguir trabajando, los miembros de la organización les amenazaban, llegando incluso a producirles lesiones graves a varios de ellos».

Banda perfectamente coordinada

La operación finalizó con la detención de cinco personas por favorecimiento de la inmigración ilegal, tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y contra los derechos de los trabajadores extranjeros.

La organización contaba con una perfecta coordinación y reparto de roles. Dos de sus miembros residían en Tánger, desde donde captaban a personas interesadas en entrar ilegalmente en España cruzando el Estrecho de Gibraltar en patera. También se encargaban de organizar los viajes para que, una vez que llegaban a las costas de Granada, fueran trasladados a un piso de la localidad de Carchuna, municipio de Motril, de forma que evitaban ser detectados por la Policía.

Tras la investigación, se realizó una entrada y registro en el piso de Carchuna, donde los agentes encontraron a cinco inmigrantes ilegales, además de localizar pequeñas cantidades de hachís y marihuana. Finalmente, se procedió a la detención de los cinco miembros de la organización —cuatro marroquíes y un español— por favorecimiento a la inmigración ilegal, tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y delitos contra los derechos de los trabajadores.

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