Sacar la lengua no te convierte en una persona despiadada

«Para muchas personas, sacar la lengua es un gesto básico, repetitivo y estereotipado ante un estímulo activador concreto: hacerse una fotografía».

Paz Velasco de la Fuente

Son muchas las imágenes que se están «consumiendo» de Rosa Peral, y una de las más controvertidas —y que más comentarios y opiniones ha generado—, es en la que aparece junto a Albert López sacando la lengua, días después del presunto asesinato de Pedro Rodríguez.

La defensa de Rosa Peral, Olga Arderiu, recopiló siete imágenes más en las que se puede ver a la acusada haciendo ese mismo gesto. En la vista del 3 de febrero (alegaciones y cuestiones previas), solicitó que se incorporaran como prueba, tratando así de demostrar que el hecho de sacar la lengua forma parte de su repertorio conductual. Sin embargo, no han sido admitidas por el juez.

He preguntado a uno de los expertos que he conocido en este campo, ya que utilizo la comunicación no verbal en mi profesión y en mi investigación, sobre el porqué se saca la lengua en determinadas fotografías. Por cierto, yo también lo hago. Tras analizar las imágenes con Cristian Salomoni, criminalista y experto en análisis de conducta en Nechi Group, sus conclusiones son importantes y más que válidas para entender esa fotografía tan polémica.

Según Salomoni, sacar la lengua puede tener muy diversos significados y éstos dependerán del contexto en el que se haga: puede tratarse de un gesto irreverente hecho conscientemente, un gesto de concentración, un gesto seductor inconsciente o incluso un gesto de asco «porque cuando sentimos esta emoción, queremos sacar de nuestro organismo un agente dañino». 

Afirma que con la llegada de las redes sociales, los selfis y las fotografías, el gesto de sacar la lengua «se ha convertido, tras el aprendizaje por imitación, en un símbolo de moda estético para que la fotografía sea divertida y rebaje la timidez del momento de espera de la foto». Y ésta es la interpretación y el significado que este experto hace de la imagen de la que todo el mundo opina y que sirve para lanzar todo tipo de hipótesis sobre la personalidad de Rosa Peral. 

Rosa Peral saca la lengua en esa foto porque forma parte de su repertorio conductual, y esto queda explicado científicamente por «la ley de la singularidad de la conducta no verbal». Es un gesto básico, repetitivo y estereotipado ante un estímulo activador concreto: hacerse una fotografía. Y esto no tiene nada que ver con ser fría, calculadora, despiadada y otros adjetivos con los que califican a Rosa Peral. Pero no habrá oportunidad de poder explicarlo en sala, como una prueba más, porque las siete fotos han sido inadmitidas como tal por el presidente de la sala.

Un último apunte rápido. Se habla de memoria histórica, pero yo quiero hablar de memoria «criminal y procesal». Adjetivos como «fría, calculadora y agresiva», son los que dedicó una agente de la Guardia Civil que se introdujo en el círculo cercano de María Dolores Vázquez (acusada del asesinato de Rocio Wanninkhof), que pasó 17 meses en prisión, siendo inocente. No sé, solo por recordarlo… y que tengamos en cuenta que, hasta que no se demuestre lo contrario, Albert y Rosa (insisto en que hay dos acusados) son inocentes desde el punto de vista judicial, que es el que va a decidir su futuro para pasarlo en prisión o en libertad. Otra cosa es como se ve a los acusados desde el punto de vista social y mediático…

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