Rosario Porto pone fin a sus demonios

La madre de Asunta Basterra, que padecía una fuerte depresión, tuvo que ser ingresada en 2017 por una sobredosis de pastillas y en 2018 se enroscó un cordón alrededor del cuello en la ducha

Rosario Porto pone fin a los demonios que la perseguían
Rosario Porto / EFE

Rosario Porto, la madre de Asunta Basterra, apareció ahorcada este miércoles en su celda de la cárcel de Brieva (Ávila) en la que permanecía cumpliendo una condena de 18 años de prisión por el asesinato de su hija de 12 años. Según fuentes cercanas a la reclusa, Porto era una mujer inestable, con necesidad de atención psiquiátrica desde que entró en prisión preventiva en 2013. Abogada de profesión y de familia acomodada, siempre sostuvo que era inocente.

Según ha transmitido su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren, Rosario padecía una fuerte depresión desde que fue ingresada en prisión provisional y, durante los últimos años, los episodios suicidas se habían agravado hasta el punto de necesitar el protocolo de antisuicidio. Tras dos intentos previos, esta vez, Rosario ha puesto fin a los demonios que la perseguían.

Intentó suicidarse para evitar su traslado

El primer intento de suicidio que trascendió públicamente se produjo cuando le comunicaron que habían decidido trasladarla de la cárcel de Teixero (A Coruña) a la cárcel de A Lama (Pontevedra). Ocurría en febrero de 2017 y tuvo que ser ingresada por una ingesta masiva de fármacos. Finalmente, fue trasladada y allí permaneció tres años, desde marzo de 2017 hasta comienzos de este 2020.

En la nueva prisión y más tras un primer intento de suicidio, una interna de apoyo vigilaba todos y cada uno de su movimientos. Las 24 horas del día. Sin embargo, en noviembre de 2018 se produjo otro intento de suicidio. Porto se enroscó el cordón de una sudadera alrededor del cuello mientras se duchaba. Al parecer, era habitual que verbalizase el deseo de acabar con su vida y su inconstancia con los tratamientos la hacían aún más vulnerable.

Según ha publicado el ABC, su inestabilidad emocional venia de largo y es que cuatro años antes del crimen de su hija, Porto tuvo que ser ingresada dos días en un sanatorio mental por ideación suicida.

Asesinó a su hija, asfixiándola

Rosario Porto y su exmarido, el periodista Alfonso Basterra, protagonizaron en 2013 uno de los infanticidios más mediáticos de nuestro país. El caso se desencadenó el 12 de septiembre de ese año cuando el cuerpo sin vida de su hija, Asunta Basterra – una niña de 12 años de origen chino -, apareció en una pista forestal de Teo, en las afueras de Santiago de Compostela.

Tras dos de investigaciones policiales, revelaciones, especulaciones y dos juicios –el mediático y el jurídico–, en noviembre de 2015, Porto y Basterra fueron declarados culpables del asesinato de la pequeña. La justicia consideró que el matrimonio administró durante varios días sedantes a la niña antes de asfixiarla. Los encausados recurrieron la sentencia, sin embargo, Porto no salió, precisamente, beneficiada de la nueva condena.

En marzo de 2016, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) confirmó la condena a los padres de Asunta emitida por la Audiencia Provincial el año anterior, pero introdujo una modificación en los hechos probados según la cual se consideró a Rosario Porto la única culpable de asfixiar a su hija Asunta, aunque determinó que esto lo hizo “en ejecución del plan preconcebido” con Alfonso Basterra para acabar con la vida de la menor.

A Rosario Porto le quedaban 11 años de condena. Ya había cumplido más de la cuarta parte de la pena. Su letrado trabajaba para que pudiese salir a la calle a través de permisos. Tenía 51 años.

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