Rosa temblaba de miedo cuando Albert la llamaba

Los días posteriores al crimen, Rosa se apoyó en Issam, un compañero de la Guardia Urbana, quien pudo apreciar como la acusada tenía mucho miedo de Albert y de lo que éste pudiese hacerle a ella y a sus hijas

Rosa temblaba de miedo cuando Albert la llamaba
Vista general de la sala del juicio

Issam lo tiene claro, “tres años después, he llegado a la conclusión de que soy así y volvería a ayudarla ahora”. El joven, excompañero de trabajo de los acusados y de la víctima en la Guardia Urbana, explicó durante la tercera sesióndel juicio que, tras tener conocimiento del hallazgo del coche de Pedro Rodríguez calcinado con su cadáver en el interior, se ofreció para apoyar a Rosa en todo lo que necesitara.

Su relato ha sido sincero y, convencido de que “no se sintió manipulado en ningún momento” por Peral – como la defensa de Albert insinuó-, Issam recordó ante el tribunal el miedo feroz que percibió en la mujer. Un miedo que, durante esos días, del 7 al 12 de mayo, descubrió que era en relación con Albert.

No se conocían apenas de nada, pero ambos se tenían vistos del cuerpo. Rosa aceptó su ayuda y los días posteriores a saberse la noticia del coche calcinado, la acusada y el testigo entablaron amistad. Quedaron varias veces entre el domingo 7 y el viernes 12 de mayo de 2017. Él reconoció que la vio muy demacrada, “con cara de cadáver”, no comía, ni se arreglaba, aseguró.

Ella, durante los encuentros que mantuvieron en su casa de Cubellas, le relató su pasado sentimental con Rubén, Albert y Pedro y poco a poco fue abriéndose, hasta reconocerle que tenía mucho miedo de lo que le pudiera pasar a ella o a sus hijas.

En un primer momento, Rosa no especificó que ese miedo que sentía era por el coacusado Albert López, pero posteriormente se lo confirmó.

Issam empieza a hacerle preguntas

El miércoles 10 de mayo de 2017, tras dos encuentros previos entre Rosa y el testigo, Issam acompañó a la acusada y a sus hijas al cine. Minutos antes de finalizarse la sesión, Peral recibió una llamada. Era su abogado, pues tenía una denuncia entre manos por un procedimiento judicial anterior en el que se difundieron unas imágenes de ella de carácter obsceno.

Al salir, Rosa le explicó que su abogado por temas de “incompatibilidad” tenía que dejar de defenderla. Fue entonces cuando Issam contactó con una amiga suya abogada para preguntarle a qué podía deberse dicha incompatibilidad.

Tras la llamada llegaron a la conclusión de que Rosa podría estar en el punto de mira por la desaparición y posterior muerte de Pedro. La abogada les comentó que si su abogado quería dirigir la representación de la familia de Pedro en la causa judicial por su asesinato no podía llevarla a ella en otros procedimientos ya que era sospechosa.

Fue entonces que Issam empezó a hacerle más preguntas sobre Albert y la acusada le confesó que el miedo que tenía era por él – aun sin concretar el por qué.

Issam empezó a sospechar de Albert y de su implicación en la muerte de Pedro. Sabía que no se llevaban bien y, además, pudo leer mensajes amenazantes de Albert a Rosa, que insistió en que denunciara. Ese viernes, tras una reunión que mantuvieron con su amiga abogada, Issam animó a la acusada a que fuese a declarar ante los Mossos d’Esquadra que llevaban la investigación del caso. Y así lo hizo.

Issam fue quien vio el miedo en sus ojos y en su cuerpo esos días, Issam fue quien vio como Rosa temblaba de miedo cuando Albert la llamaba. Issam la vio llorar, no comer y no dormir.

Es violento y agresivo

Rosa durante sus encuentros con Issam también le confesó que Albert era una persona violenta y agresiva porque le había amenazado con hacer algo a ella o a sus hijas. En la sala se pudo escuchar la grabación de una conversación entre ellos, conversación que tuvo lugar el viernes 12 tras hablar con la abogada.

Tengo miedo, espero que después de esto Albert no salga de aquí, que vaya a por mis hijas. No es que yo quiera acusarlo, pero esas miradas de psicópata, ¿tú también las ves?”, le preguntaba Rosa al agente.

Lo siguiente que supo el joven agente de su amiga es que tras su declaración la citaron como sospechosa y entró en prisión provisional hasta día de hoy. Fue el hermano de Rosa quien avisó a Issam, quien reconoció quedarse paralizado.

No se sintió manipulado por Rosa

Antes de finalizar su declaración y preguntado por la defensa de Albert López, liderada por José Luís Bravo, sobre si se sintió manipulado por Rosa Peral durante sus encuentros, Issam respondió que “la verdad es que después de todo el tiempo que ha pasado yo no me sentí así. Evidentemente no se me facilitó toda la información, y de volver atrás mi actuación hubiera sido diferente”.

Ante la posible doble lectura de dicha respuesta, este medio interpeló a Issam pasados escasos cinco minutos de su declaración a las puertas de la sala de vistas, anexa a la sala de “Los Pasos Perdidos”, con la voluntad de profundizar en el contenido de la misma. Durante la breve conversación Issam se ratificó y aseguró a eltaquigrafo.com que “jamás se sintió manipulado por Rosa”.

El joven, muy seguro de sus ideas, no dudó en asegurar a este medio que volvería a ayudarla, que es una persona con mucha empatía y que siempre ha creído que hizo lo correcto.

Declaran los amigos de Albert

Uno de los testigos, un Guardia Urbano amigo de Albert, explicó durante la vista de este miércoles que dos días después de la aparición del cadáver, el sábado 6 de mayo del 2017, su esposa y él fueron a ver a Rosa a su casa.

Según su versión, la vieron “normal” aunque posiblemente “más dejada”. En un momento dado, Peral les insistió en que se quedaran a cenar con ella, “que Albert también iba a venir”. El coacusado, al parecer, tras 16 horas de trabajo también se iba a presentar en el domicilio de Rosa. Sin embargo, el testigo – aportado por la defensa de Albert – no ha sabido contestar si la mujer les insistió de cenar juntos porque lo que no quería era quedarse a solas con el acusado.

De hecho, Rosa desde que fue detenida el 13 de mayo de 2017 ha mantenido que fue Albert el responsable de la muerte de su novio. Justificó ya en su día que tardó trece días en ir a la policía porque se sentía coaccionada por él.

El resto de los amigos íntimos de Albert defendieron, como era de esperar, a su amigo. Aseguraron que no se trataba de una persona agresiva o violenta y preguntados por la fuerza física de Rosa dijeron que estaba en forma.

Dichas preguntas fueron interpeladas por la defensa de López, para intentar avalar su teoría de que Rosa – de un metro sesenta escaso – podría haber cargado ella sola con el cadáver de Pedro – de casi dos metros.

Con todo, es curiosa la contradicción que afirmó el guardia citado, quien también reveló ante el jurado que le sorprendió que Rosa no diera ningún síntoma de tristeza pese al hallazgo del cuerpo sin vida de su novio. “Estaba muy tranquila, muy normal. Me llamó la atención”.

Sin embargo, tanto su exmarido este martes, como ayer una vecina suya, además de Issam, aseguraron que Rosa estaba destrozada, llorando, con “cara de calavera”, con ojeras y muy hundida.

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