Rosa pidió un cambio de unidad para no coincidir con Albert

Durante la vista celebrada este lunes, el fiscal aseguró que investigará a un exjefe de Rosa Peral y Albert López como encubridor de un delito de asesinato con alevosía, al considerar que ayudó a Rosa a eludir sus responsabilidades penales en el crimen.

Rosa pidió un cambio de unidad para no coincidir con Albert
Rosa Peral, durante la reconstrucción de los hechos.

Empieza la segunda semana del juicio por el «Crimen de la Guardia Urbana» y, con ella, una nueva ronda de testigos que se exponen ante el jurado popular para explicar su versión particular de los hechos y el comportamiento que creyeron ver en los acusados. Este lunes, fue el turno de Darío P., íntimo amigo de Pedro Rodríguez, también agente de la Guardia Urbana de Barcelona (GUB). 

Darío y Pedro compartieron muchos momentos juntos, y así lo recordó en la sala de vistas de la Audiencia de Barcelona. Su amistad era estrecha, tenían confianza para relatarse sus intimidades y Darío siempre apostó por la relación que Pedro tenía con Rosa. «Yo siempre le vi muy ilusionado, ella se preocupaba porque discutían, pero él no daba mayor importancia a muchas de sus pequeñas disputas», aseguró. Rosa encontró en él un amigo con el que poder hablar de Pedro y pedir consejo. De hecho, son varias las conversaciones que mantuvieron vía Whatsapp,en las que Darío aconsejaba a Peral sobre Pedro. 

Durante los primeros duros meses de relación, en enero de 2016, Pedro descubrió unos mensajes entre Rosa y Albert que hicieron tambalear su relación. Pero Rosa apostó por Pedro e incluso pidió un cambio de unidad a sus superiores para no coincidir con el coimputado, a petición de Pedro. Peral, aun asegurando que no quería abandonar la «unidad de soporte diurno» en la que trabajaba como agente de la GUB —por cuestiones económicas y de horario laboral—, solicitó el cambio para alejarse de quien fue su amante y, así, demostrar su amor por Pedro. El cambio, sin embargo, no llegó a efectuarse, ya que Rosa estaba de baja desde hacía unos meses y, cuando fue detenida, el 13 de mayo de 2017, aun seguía sin trabajar por prescripción médica. 

Investigado por encubrir un delito de asesinato 

Durante la sesión de este lunes, que se prolongó hasta pasadas las 15.00 horas de la tarde, también compareció un viejo amigo de Rosa, Pedro y Albert. Un excompañero de trabajo y exjefe de Rosa y Albert en el cuerpo, el cabo Juan José Leal. Al finalizar su declaración, el fiscal del juicio, Félix Martín, aseguró al testigo que valoraría «seriamente» acusarle de falso testimonio y de encubrimiento de un delito de asesinato,por su declaración testifical ante el Tribunal del Jurado de la Audiencia de Barcelona.

El testigo negó, en sede judicial, que una conversación telefónica con la coacusada, Rosa Peral, estuviera «preparada para proteger» a su padre, que al principio de la investigación declaró que había visto a la víctima, Pedro Rodríguez, —también guardia urbano— a la mañana siguiente del crimen. El padre, sin embargo, admitió después que no había visto a la víctima, y en el juicio alegó que se había equivocado y que se había confundido con un vecino.

En una conversación telefónica del 12 de mayo de 2017 —un día antes de que Peral fuera detenida como sospechosa—, ella y Leal —por entonces íntimos amigos— comentaron que el padre pudo olvidar a quien vio la mañana siguiente al crimen y trataron de justificar su error como una falta de memoria, lo que el fiscal considera que fue una llamada que falsearon. Martín considera que el testigo protegió en todo momento a Rosa Peral, para que ésta eludiera sus responsabilidades penales en el crimen. Cree que Juan José miente cuando asegura que no fue una llamada programada y que ambos no sabían que tenían el teléfono pinchado. 

¿Llevaba Rosa un pañuelo o no?

Otro de los relatos que se pudieron escuchar este lunes en la Audiencia de Barcelona fue el de Irene G., excompañera de Albert y Rosa en la Guardia Urbana. Irene mencionó en su declaración un detalle que ha hecho saltar las alarmas de la defensa de Rosa; la testigo aseguró que en una cena que mantuvo con su marido y la acusada, el 6 de mayo de 2017, tras conocerse el hallazgo del coche de Pedro calcinado, Peral llevaba un pañuelo que le rodeaba el cuello. 

Este detalle fue el mismo que su marido remarcó en su declaración la pasada semana. Ambos omitieron ese dato en su primera declaración, durante la instrucción; ambos olvidaron parte de su vestimenta, pero ambos coincidieron esta vez en remarcarlo. Olga Arderiu, abogada de Rosa Peral, hizo constar ese detalle e insinuó que la declaración de Irene y su marido podría haber estado pactada con el fiscal días antes de que se realizara. 

Por otro lado, Irene ha explicado que durante la comida del 4 de mayo de 2017 con otros agentes de la «unidad de soporte diurno», de la que Rosa solicitó marcharse, vio a Rosa «rara», pero «tranquila» a la vez. Sin embargo, en unos mensajes que se pudieron leer durante su declaración, Irene le dice a Rosa «pues anímate, no te quiero ver así, que eres una tía muy alegre». Rosa, justo antes de este comentario, le aseguró que no había estado bien en la comida porque hacía días que no tenía noticias de Pedro.

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