Refranero popular, el opio del pueblo

Los refranes, esos dichos tan populares y cuyo uso inunda nuestro día a día, llevan siglos extendiéndose como la pólvora, pero no sabemos nada sobre sus 'creadores' ni tampoco nos hemos cuestionado aquello que va más allá de su mero significado.

El Mosso que siempre fue inocente
La opinión de Carlos Quílez para eltaquigrafo.com

Con el paso de los años he acabado entendiendo que el continuo y obcecado cuestionamiento de las cosas con el que me desconcertaba mi amigo Miguel Ángel, “Kiki” para los íntimos, no era una mera pose en la que se sentía cómodo ni un síntoma de tozudez endémica, sino que lo que sobrevolaba su escepticismo crónico, incluso aquel que alcanzaba a cuestionar las leyes de la física, los postulados catedralicios y la evidencia misma, eran y son, en realidad, un síntoma de inteligencia.

Uno no quiere ir acumulando años y acabar siendo lo que no es: un enfant terrible. Estamos para todo, menos para el patetismo. Sin embargo, nunca es tarde para redimirse y para observar las cosas desde otro punto de vista. En esto y en tantas otras cosas, Kiki actúa en mí como un referente. Así que a mis 50 y tantos me he propuesto enfundarme su camiseta y empezar a verbalizar al revés aquello que he comprado a peso durante toda mi vida como verdad absoluta sin darme cuenta de que lo único absoluto es mi ignorancia.

Vamos allá. Conocemos los refranes, pero no a los pedazo de gilipollas que los acuñaron. Damos por buenos algunos preceptos judeo-cristianos, moralizantes, empapados en ñoñería y groseramente inmovilistas por el mero hecho de que alguien un día le dio a la manivela y su ocurrencia, nada casual y nada espontánea, no se vayan a pensar, se transformó gracias al boca a boca y de las encíclicas misales, en dogma interiorizado, socializado y prevalente.

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Y mira por donde, Kiki, me da a mí que ya es hora de que pongamos los refranes, las moralejas y a sus creadores en un saca bien recia, convenientemente anudada y la lancemos al río.

Algunos de los más populares

Veamos:

“A quien madruga, dios le ayuda”.  ¡Y una mierda! ¿Quién coño escribió eso?

La lista de los que madrugan y a los que dios gira sistemáticamente la espalda se contabilizan por millones. La teoría del esfuerzo fue creada por aquellos que nunca la pusieron en práctica.

“Más vale pájaro en mano que ciento volando”. Vamos a ver: ¿qué pájaro? ¿Para qué queremos un pájaro? En serio, ¿por qué esa apología de la prudencia, del conservadurismo? ¿Por qué esa posición timorata si lo que mola es el espíritu de aventura y el reto de lo arriesgado? ¿Acaso no hemos venido al mundo a eso, a jugar?

En Catalunya decimos “Per nadal cada ovella al seu corral”. ¿Por qué? En el corral a veces hace mucho frio y hay pulgas, en forma de cuñados cretinos o de suegras abyectas que no saben hacer un capón con ciruelas y que te critican por no llevar convenientemente marcada la raya del pantalón.

En Navidad, en la Purísima, el día de los Santos Inocentes y el día del aniversario de mi prima Bernarda, con su permiso, iré y haré lo que me de la gana.

“A rey muerto, rey puesto”. ¿Por qué? ¿Por qué continuar en nuestras trece? ¡Viva la República! Para mejorar, hay que evolucionar y para ello, hay que cambiar.

“Amor con amor se cura”. Verán, es que el amor no es una enfermedad. Si el amor se torna enfermedad, deja de serlo. Ya no es amor. ¿Seguro que la reincidencia implica mejoría?

“A falta de pan, buena son tortas”. No. No. No. No nos conformemos. Ni nos resignemos. Yo quiero pan y lo quiero recién hecho, con masa madre y las tortas que se queden en el cuadrilátero. ¿Por qué me he de conformar con menos? Al menos pelearlo. Que ni dios te corte las alas.

“El hábito no hace al monje”. Bien, pero no me dirán ustedes que a veces un buen disfraz no da el pego. Ya lo dijo el sabio griego: Ser, parecer y demostrar.

“Piensa mal y acertarás”. Sí, lo clavarás más de una vez, pero te dejarás por el camino un montón de cadáveres inocentes. Más vale un culpable en la calle que un inocente en la cárcel. Lo contrario es el fascismo.

“Más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¡Y dale! Nada de resignación. Un mártir es un idiota que para cuando se quiere dar cuenta, ya es demasiado tarde. Nunca vale más lo malo conocido que el mundo por descubrir.

“El que guarda siempre tiene”. En fin, sin comentarios….

Tan populares como cuestionables

Y así podría seguir toda la tarde de este anadino domingo. Cuestionando lo que nunca me imaginé. Satisfecho por hacerlo aunque de nada sirva el empeño.

Mi amigo Kiki no ha logrado mover el mundo (menos lo haré yo), pero a mí me ha despertado de un cierto letargo que me postraba en del mundo de los “integrados” más que en el de los “apocalípticos”, que es donde mola estar.

A la mierda el refranero popular que solo utilizamos cuando su moralina nos conviene. Sí, ya sé que cada maestrillo tiene su librillo, que en todas partes cuecen habas y sí, ya sé que de donde no hay no se puede sacar, pero hoy, querido lector/a me ha dado por aquí y mañana dios dirá. Sí, yo también voy y plas…

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