Rajoy y Soraya, ¿pareja de hecho?

Luis Artigue escritor

I. Soraya Sáenz de Santamaría: ¿la María Callas de la política?

Asistimos a la banalización de la moda, advirtió en una entrevista Christian Dior… Como escuchando al modisto, ayer, en el juicio del procés, la austera exvicepresidenta del gobierno de España Soraya Sáenz de Santamaría, traje negro y blusa blanca arremangada, desalada carnalidad de lubina junto a una eficiencia aplomada, destreza verbal sofisticada de entrenada en esgrima y alta costura (valga la redundancia), se sometió a una batería de preguntas tipo test leídas todas, sí, y, a su vez, como disparadas con ametralladora inasequible al desaliento…

Y creemos que ha salido muy bien parada.

Su ponderación en todo momento ha sido impecable, manteniéndose en la certidumbre de que la rotundidad en los procedimientos no precisa de perder las formas.

Por eso, asida a la intención de no perder la compostura aunque la den con un palo en los dientes, repasó pormenorizadamente las actuaciones gubernamentales tras la autonómica declaración de independencia, y defendió la legalidad y el cumplimiento de la legalidad, y recordó la calificación de la junta electoral central de que en Cataluña no hubo referéndum sino simulacro ilegal de tal, y apeló a la división de poderes, y a que en Cataluña sí hubo violencia (“altercados diarios”, dijo), y a la pertinencia de la aplicación del artículo constitucional 155 por parte del gobierno… Todo predecible, sin contradicciones y expresado con la impavidez del mármol.

Se intentó con insistencia pillarla en el hecho de si sabía que la declaración de independencia no había sido publicada y votada, y que por tanto no era una declaración de verdad sino una de juguete, pero ella supo ser hábil en el tan político arte de contestar sin contestar ni dejar de hacerlo.

Su cintura política y jurídica es innegable.

Como María Callas en el escenario, Soraya Sáenz de Santamaría en su declaración, fue toda profesionalidad y frío congelado.

II. Mariano Rajoy, o hay un gallego en la luna

Uno no distingue ya bien la gala de los Oscars del juicio del procés, pero para mí que en las dos sale el gallego que está en la luna…

Mariano Rajoy, rostro unamuniano que algo tiene de felino, gafas que lloran solas, en su declaración de ayer, fue la encarnación discursiva de eso que dicen los personajes del novelista asturiano Xuan Bello, de “eso ye tan obviu que da cosa comentalo”…

Dijo que es el conjunto del estado español el que decide lo que es España y no lo decide sólo una parte del pueblo español porque eso no es constitucional, y por eso el 155…

Aseguró que el gobierno estaba preocupado por la situación de violencia creciente en Cataluña, y que mandaron fuerzas del orden para evitarla, y que finalmente sí hubo violencia en Cataluña (“episodios de violencia”; “acosos a alcaldes”), y por eso el 155…

Aseguró que el gobierno autonómico catalán de entonces hizo “una declaración de independencia deliberadamente confusa”, y apelando a eso el gobierno les hizo un requerimiento para que pudieran retractarse, pero no se retractaron, y por eso el 155…
Dejó claro que la situación en Cataluña fue muy excepcional, y por eso se aplicó una medida muy excepcional, el artículo 155…
Pero aseguró que el gobierno buscó consensos constantemente, y fue prudente, y por eso no aplicó el estado de alarma o excepción sino sólo el 155.

Pero, sobre todo, Mariano Rajoy, todo pachorra de personaje de Álvaro Cunqueiro con un puro en la mano y una sonrisa indefinida en la comisura de los labios, aseguró que nunca hubo mediadores ni nada por el estilo porque él dijo a todo quisqui que no negociaba con el cumplimiento de la constitución ni con la soberanía nacional.

A todo contestó como si estuviera hablando de algo pasado que ya no iba mucho con él.

Por nada dejó de repetir que nunca se dialogó sobre la soberanía, que no hubo mediación, y que aquello ya dijo la junta electoral central que no fue un referéndum…

Al final de la declaración de Rajoy todos teníamos ya claro que una sirena no es más que una sardina con malformación congénita, pero todos nos hacíamos la misma pregunta:

¿Soy yo u Ortega Smith está saliendo por la tele disfrazado de abogado y haciéndole preguntas al fantasma de las navidades pasadas?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here