¿Qué haremos cuando vuelvan los «menas»?

La Junta de Andalucía aprovecha el cierre de fronteras para reducir las plazas para «menas» en los centros de menores, con una falta de previsión muy criticada y que genera mucha preocupación dentro del sector.

¿Qué haremos cuando vuelvan los «menas»?
La Junta de Andalucía reduce las plazas para «menas» en los centros de menores.

Los centros de menores, concretamente aquellos destinados a la acogida de menores migrantes no acompañados —popularmente conocidos como «menas»— han sufrido un grave recorte económico en Andalucía, comunidad autónoma que recibe un alto número de jóvenes migrantes como consecuencia de los flujos migratorios procedentes de Marruecos. 

Fran Lupiáñez, coordinador del centro de menores de Antequera (Málaga), ha explicado a eltaquigrafo.com que la Junta de Andalucía ha decidido, de la noche a la mañana, recortar el presupuesto y suspender las plazas que, por el cierre de fronteras ante la crisis del coronavirus, habían quedado ocasionalmente libres. Lupiáñez considera que esta medida es «una temeridad». Cree que, en cuanto termine el confinamiento y se reabran las fronteras, la llegada masiva de menores saturará a las administraciones competentes, las mismas que habrán dejado a estos centros sin los recursos suficientes para acoger a los jóvenes que lleguen a nuestras costas por entonces. 

«Y volveremos a la situación que vivimos en 2018, cuando todos los menores migrantes que llegaron y no sabían adonde ir, tuvieron que dormir en comisarías y otros espacios no habilitados», ha lamentado. 

Falta de previsión 

«A partir del mes de abril, tenemos los centros llenos, porque es cuando empieza la temporada con un número más elevado de flujos migratorios procedentes de Marruecos. De hecho, habitualmente, en esta época, se ha hecho una ampliación de las plazas. Por eso, creo que recortarlas es una falta de previsión absoluta y que, con la apertura de fronteras, volveremos a encontrarnos con que no sabemos dónde llevar a los menores que lleguen», ha lamentado el coordinador del centro de Antequera. 

Además, ha añadido Lupiáñez, «nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar, puesto que no es lo mismo que te llegue un joven a punto de cumplir los 18, que un menor con 15 o 16 años que deberá permanecer más tiempo en el centro. Por eso, estas plazas que restan libres, y que suelen ser muy pocas o ninguna, son esenciales para cumplir con dicha previsión». 

Tampoco saben, ha lamentado, cuándo podrán obtener de nuevo estas plazas. «La única justificación que nos han dado es que no hay presupuesto y que hay que recortar. No nos han especificado ni cuándo ni cómo volveremos a obtenerlas». En este sentido, ha remarcado, nuevamente, la falta de previsión, dado que Turquía ya ha abierto sus fronteras ante la crisis migratoria que estaba sufriendo y teme que en Marruecos vaya a pasar lo mismo en breve.  

Una temeridad

Lupiáñez ha manifestado, por otro lado, que encuentra esta medida una temeridad, porque estas plazas que, ocasionalmente, habían quedado libres podían ayudar a facilitar tareas de aislamiento en caso de contagio. Además, como los educadores contratados se regulan a través de la ratio de los puestos que tienen concedidos, todos estos centros han tenido que despedir a un número indefinido de educadores al no poder mantenerlos.

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