Punsí y Quílez niegan haber dado o recibido información del caso Macedonia

Los dos periodistas han roto con su intervención la hipótesis del juez instructor que mantiene que el subinspector acusado contactaba con los comunicadores sólo para obtener información confidencial e informar a los presuntos narcos

Punsí y Quílez niegan haber dado o recibido información del caso Macedonia
El juicio por el 'caso Macedonia' sigue desarrollándose en la Audiencia de Barcelona / Imagen de Archivo

El juicio por el ‘caso Macedonia’ sigue desarrollándose en la Audiencia de Barcelona. Decenas de testigos, en su mayoría mossos d’esquadra y policías nacionales, han pasado por delante de la sección 03 para rendir cuentas sobre las diferentes investigaciones paralelas que confluyeron en la macro causa que se está juzgando y que salpica a un subinspector de la policía catalana y a un grupo de presuntos narcotraficantes, conocidos ex confidentes de los distintos cuerpos policiales.

Sin embargo, este lunes se han reanudado las sesiones con dos testigos al margen de las placas y las pistolas, pero muy relacionados también con la investigación y, en concreto, la investigación criminal. Han sido Carlos Quílez y Anna Punsí. Ambos, reputados y conocidos periodistas de sucesos y tribunales. Uno y otra fueron llamados a declarar por petición del letrado José María Fuster-Fabra, abogado del subinspector imputado. Quílez y Punsí se relacionaron en su momento con dicho acusado en el marco de sus quehaceres profesionales.

La teoría del juez y la fiscal

La teoría del juez instructor, como sostiene también la fiscal Ana Gil, y que ha motivado la declaración de los dos periodistas es la siguiente: este mosso acudía a los comunicadores para averiguar novedades y confidencialidades sobre la investigación que llevaba a cabo la Guardia Civil y que afectaba a sus entonces confidentes, ahora imputados con él.

publicidad

El objetivo, mantienen magistrado y fiscal, era conocer detalles de esta investigación para informar a los presuntos narcos. Lejos de confirmar esta versión, Quílez y Punsí han asegurado que nunca hablaron de información comprometido o confidencial con el subinspector y que se limitaron a conversar sobre noticias que ya habían sido publicadas.

Ni dieron ni recibieron información alguna

«Toda la información que recibíamos del acusado estaba tutelada y/o permitida por el gabinete de prensa de los Mossos d’Esquadra» ha asegurado Quílez. «Sobre la conversación que aparece en la causa, el acusado me felicita por haber sacado una exclusiva. Hablamos sobre información que ya había publicado» ha añadido Punsí. De este modo, los periodistas rompen la hipótesis del juez Joaquín Aguirre que mantiene que el subinspector, a sueldo por los presuntos narcos, contactaba con ellos sólo para obtener información confidencial.

¿Todo fue un gran complot?

Con todo, esta semana continuarán las declaraciones testificales en la Audiencia provincial, pues aún faltan por declarar varios testigos clave de la causa, entre ellos, Josep Lluís Trapero. Según la versión de varios letrados, en especial de la defensa del principal acusado, Manuel Gutiérrez Carbajo, el único fin que perseguía esta causa era imputar al exjefe de los Mossos d’Esquadra. De hecho, según publicó La Razón y amplió esta redacción  existen unas notas en las libretas incautadas de Villarejo en las que se ponían de manifiesto unas conversaciones entre el excomisario y un policía en segunda actividad en Catalunya, Antonio Giménez Raso, para presuntamente imputar a Trapero en el marco de esta instrucción.

El plan de Villarejo y sus compañeros se plasmó, según la defensa de Manuel G.C., en el caso Macedonia. «Se diseñó un plan para imputar a mi cliente una serie de delitos inexistentes y convertirle en líder de organización criminal de narcotráfico con el objetivo de desprestigiar al fiscal Martínez Madero [ya fallecido] y a Trapero», ha mantenido el letrado.

Las supuestas irregularidades de la DAI

Paralelamente, las defensas siguen insistiendo en que los agentes, responsables de analizar y clasificar las intervenciones telefónicas, miembros de la División de Asuntos Internos (DAI) de los Mossos, desecharon cientos de conversaciones que beneficiaban directamente a los acusados y contextualizaban el resto de las llamadas que sí que se incorporaron como relevantes. Para los letrados de los acusados, los agentes de la DAI sólo incorporaron aquellas intervenciones que engrosaban sus teorías, ignorando aquellas que podían hacer tambalear sus hipótesis.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here