Pujol S. A. en el banquillo de los acusados

Pujol S. A. en el banquillo de los acusados

Jordi Pujol, la figura escueta de un hombre sin edad, casi traslúcido desde que había dejado de ser President, casi espectral, de pronto, al dejar de estar abrigado por el manto del poder, sintió que el viento dejó de estar a favor, y, en verdad, se convirtió en un mito con los pies de barro y con la cartilla de antecedentes penales hecha una pena…

Y es que como hemos visto, en los años 60, por su condición de catalanista encarcelado y torturado como un mártir por la Inquisición de Franco, Jordi Pujol era para los políticos de izquierda lo mismo que era Valle-Inclán para Gómez de la Serna: “un maldito de Ateneo”.

Y fue ese malditismo menor, y no ningún ungimiento mesiánico, lo que le facilitó la entrada en política y cimentó su actividad de partido y de gobierno (ésa es nuestra tesis).

-Tienes que entender la situación: Josep Tarradellas, el President de la Gerenalitat en el exilio, el President oficioso digamos, regresó a España tras un exilio difícil y ya mayor, cansado y con un hijo problemático (luchar por los ideales cada día es heroico, sí, pero cansa mucho, y llega un momento en que hay que asumir que la política en esencia es la subjetividad encarnada por la fuerza). Y los españoles le descubrimos como un republicano catalanista dialogante y no separatista en aquella conversación inicial que tuvo con Adolfo Suárez, al cual cautivó aunque no le convenció. Desde entonces Suárez le empezó a llamar Honorable, y respetó su condición de President en el exilio, pero esto, el mutuo entendimiento de conveniencia de Tarradellas con Suárez, Jordi Pujol lo entendió como una traición, y se obsesionó con sustituirle.

-Se propuso sustituirle y lo consiguió.

-Así es: Tarradellas lo caló enseguida, y se anticipó diciendo que ese hombre lo iba a cambiar todo en Cataluña a base de corrupción y sibilina radicalidad separatista (en este sentido Tarradellas había evolucionado en su catalanismo hacia un federalismo no independentista, y supo antes que nadie que Pujol acabaría evolucionando desde un catalanismo moderado a un independentismo total). Y sí, una vez que Pujol sustituyó a Tarradellas, la verdad es que ya se convirtió en el Virrey de Cataluña en el imaginario popular, antes aún de serlo de facto…

De hecho nada más electoral para su vida pública, para su historia de una obsesión (“la obsesión de que Catalunya sea, y que él sea su President” dicen Siscu Baiges y Jaume Reixach en el brillante libro-crónica publicado en 1991 con el título de HISTORIA DE UNA OBSESIÓN), y asimismo nada más favorecedor de pactos a derecha e izquierda, a diestra y a siniestra, que la fama de represaliado por Franco de este de este médico de férreas creencias y agitada trayectoria como Maimónides (el médico de Sefarad); tan democrático él como nacionalista y combativo.

A ese malditismo menor como piedra de apoyo inicial hay que sumar luego su mesianismo, sí, el cual se ve multiplicado tras su sorprendente desembarco en la Generalitat, tras su indeseado protagonismo y su diplomacia de circunstancias en la noche del Golpe de Estado del 23-F (qué bien está narrado con rigor y ritmo esto por José Antich en su fascinante libro de 1994 EL VIRREY. ¿ES JORDI PUJOL UN FIEL ALIADO DE LA CORONA O UN CABALOO DE TROYA DENTRO DE ZARZUELA?) y, más aún, tras la creación de una televisión autonómica prácticamente dirigida por él mismo…

Esa era su buena fama de mártir político y de hombre razonable e indubitable, la cual le sirvió como escudo para defenderse mesiánicamente (quien no está conmigo está contra mí, quien me ataca a mí ataca a todo un pueblo) para zafarse con honor del caso Banca Catalana sin perder la consideración de padre espiritual del catalanismo.

Pero en el mundo del periodismo y la política se sabía ya que en lo oscuro los Pujol se habían erigido desde el principio en una familia como de la cosa nostra catalana… No hay nada más que revisar la bibliografía donde ya se venía apuntando lo que tanto la opinión pública como los jueces tardaron en asumir: véase por ejemplo el libro de 2001 de Ignasi Riera JORDI PUJOL: LUCES Y SOMBRAS, y el libro de 2003 de Josep Manuel Novoa LAS MIL CARAS DE JORDI PUJOL, VIDA Y MILAGROS, o el libro de 2014 de Josep María Cortés LOS YUPIES DE PUJOL LLEGAN A LA CIMA,

-Mira, no quiero que cites mi nombre al hacerte eco en tu libro de esta entrevista que me estás haciendo, pero lo que yo sé es que no sólo Pasqual Maragall destapó el lado corrupto de Jordi Pujol al decir en sede parlamentaria aquello del 3%: había ya toda una bibliografía hecha por periodistas de investigación y por conocedores que dejaba claro que, en la tan idolatrada como temida figura de Jordi Pujol, había muchas sombras. Vamos, que él, por el contrario de lo que se pensaba, no era precisamente un Mesías, pues tenía la sombra de la corrupción familiarmente integrada en cada paso que daba. Sin embargo, por mucho que lo dijeran los libros, eso era algo que ni la sociedad quería creer, ni tampoco ni el mundo de la política ni la policía ni mucho menos los jueces es cucharon el mensaje.

-¿Hicieron oídos sordos?

-No sé si hicieron oídos sordos, o hicieron caso omiso, o qué. El caso es que todo esto se sabía, pero no interesó acabar con ello en su momento unos dicen que por tacticismo, y otros dicen que por cobardía política y moral. Por eso, lo que empezó con Banca Catalana, que entones no era tanto corrupción como impericia financiera asociada a un pecado de codicia, terminó derivando en corrupción política, tráfico de influencias y todo lo demás.

-Luego Aznar llegó al poder pero con Pujol siguió la misma táctica.

-Ya lo sé: Pujol servía de amparo por eso tanto a la izquierda como a la derecha en Madrid y en Cataluña; ya lo hemos hablado.

-¿Qué es lo que ya hemos hablado? ¿A qué te refieres ahora?

-Me refiero a que el PSOE, recién llegado al poder, pensó (bueno, principalmente lo pensó Alfonso Guerra) que era el momento de ser justos y valientes, y encarcelar merecidamente a Jordi Pujol por el Caso Banca Catalana. ¡Pero no pudo!

-¿No pudo?

-No: Pujol salió al balcón, se erigió en víctima, caldeó los ánimos, victimizó a toda Cataluña al hacer que toda Cataluña se identificara con él (todo muy mesiánico, ya sabes), y el suflé catalanista filo-independentista empezó a subir casi sin límite a la par que el aura de santidad política del líder Jordi Pujol.

-¿Entonces quieres decir que el PSOE no pudo con Pujol o no se atrevió a ir a por él?

-¡Entiéndelo como quieras! El caso es que esa posición del PSOE con respecto a Pujol, esa suerte de entreguismo suicida al catalanismo, esa partida de ajedrez pactista consistente en te cedo esto y te callas, me cedes esto y me callo, el PSOE de entonces n o vio que era imposible de ganar.

-Pero luego ya hemos dicho que la política del te cedo y te callas el PP la continuó.

-Así es. Y con más delito si cabe, pues la derecha siguiéndole el juego a Pujol era quien más tenía que perder, como ahora Pedro Sánchez ha dejado demostrado. Pujol a la postre ha sometido a España a un autonomismo asimétrico que contó con la connivencia del PSC (no había más que oír hablar a Pasquall Maragall), sin atender a la opinión entonces mayoritaria, y seguramente ahora también, de que eso, el autonomismo asimétrico, es la destrucción de lo que España es y de lo que España sabe ser.

Finalmente lo que en tantos libros se apuntaba resultó ser cierto: El 25 de julio de 2014, el que fuera presidente de la Generalitat entre marzo de 1980 y diciembre de 2003, Jordi Pujol i Soley, decidió dinamitar él mismo su imagen de estadista y de patriota catalán que lo había sacrificado todo (desde su libertad —pasó más de dos años y medio en las cárceles de Franco, como ya se ha dicho— hasta su vida familiar), cuando confesó públicamente que había mantenido dinerdinero no declarado en el extranjero durante los últimos treinta y cuatro años.

-Era eso, pura avidez económica combinada con sensación de impunidad por parte de una familia digna de salir en una secuela de El Padrino escrita por Terenci Moix.

-Lo pintas como si fuera una novelita bufa.

-Es que Pujol en el fondo era así, un Napoleonzuelo pequeñito y astuto con poder absoluto. Y ese poder absoluto, a pesar de estar educado en la austeridad ascética benedictina y tener prurito de hombre espartano, le llevó a comprobar en sus carnes que era humano, que las tentaciones según dicen los Evangelios solo las venció Cristo, y cayó en la tentación, y se corrompió él y toda su familia.

-Parece que te repele la figura de Jordi Pujol.

-Es al contrario: ¡me fascina! ¡Son estas personalidades tan pétreas las que cambian el curso de la historias de un pueblo! Y me fascina también por ese misterioso poder de aglutinar.

-¿De aglutinar?

-Sí, Pujol en Cataluña, salvando las distancias, era como Napoleón en Francia y Franco en España: en su momento tuvieron el poder de aglutinarlo todo entorno a ellos.

-Hay muchas distancias que salvar en esa comparación, ¿no crees?

-Es verdad, me he pasado, pero tú me entiendes lo que quiero decir.

-Pero al final, y a pesar de todo lo que había sido, Pujol cayó.

-¡Eso es lo fascinante! ¿Cómo logró adueñarse un megalómano psicópata como Napoleón ni más ni menos que de los ideales de la Revolución Francesa convenciendo a todo un pueblo de que esos ideales los encarnaba su persona? ¡Misterio! Pero poco después de serlo todo, Napoleón cayó. Igualmente Pujol, por todas las fuerzas que aglutinó, y porque logró convencer de que todos los ideales del catalanismo supuestamente oprimido y necesitado de un salvapatrias los encarnaba su persona, hizo y deshizo en Cataluña, y no encontró críticas, y se sintió todopoderoso e impune. Pudo crear por eso, o dejar crear a sus hijos lo cual viene a ser lo mismo, una trama familiar criminal a lo película de Scorsese creyendo que nadie se lo echaría en cara nunca. ¡Ese fue su error! ¡Si hasta Napoleón cayó, cómo no iba a caer Pujol!….

España– con negocios ocultos, evasión de capitales e impuestos, comisiones y trampas de toda índole. Pero, ¿era cierto? ¿Y cómo había sido posible durante tanto tiempo? ¿Quién lo sabía? ¿Quién colaboró? ¿Por qué precisamente ahora empezaba a salir a la luz toda la verdad? –se preguntan los escritores Pablo Planas y José Alejandro Vara en el libro LA FAMILIA PUJOL CORPORATION y nos invitaban a todos a que nos lo preguntáramos-.

Y de pronto también se lo empezaron a preguntar también los diputados y un juez.

-¿Tú que crees?¿Entonces es cierto que Pujol Ferrusola son apellidos que encarnan el paradigma de cómo prosperar hasta amasar una fortuna con la política como pretexto?

-Si quieres que te conteste a eso pero cuando apagues la grabadora.

-Contéstame, como cargo público implicado que eras entonces y como opinión autorizada, a esa pregunta y esta otra: ¿si Felipe González y Alfonso Guerra entonces, con 10 millones de votos de los de entonces detrás, hubieran llegado hasta el final en el caso Banca Catalana con las valentía política a la que se supone que estaban obligados no crees que no solo no hubiera habido una familia organizadamente corrupta al frente de Cataluña, que eso es lo de menos casi, sino que mucho más aún ahora el nacionalismo catalán sería reivindicativo seguramente pero asentado en la convivencia común y no en la unilateralidad ilegal fratricida y suicida?….

Libros como el de 2014 de Xabier Horcajo titulado EL HUNDIMIENTO no dejaba lugar a dudas sobre las sombra alargada y corrupta del clan Pujol.

Pero más sorprendente aún es la publicación en Diario Córdoba del periodista Ignacio Merino de la entrevista que, el 19 de enero de 1980, le realizó al honorable Tarradellas (Presidente de la República Catalana en el exilio), el cual expresa proféticos pensamientos como los siguientes que citamos entrecomillados:

-Bueno, presidente, como ve, le he dejado para el final a quien según dicen todos va a ganar si usted no se presenta, me refiero al señor Pujol ¿qué opina usted de don Jordi? Al llegar aquí, el Honorable, muy serio, se puso de pie y apoyando las manos sobre la mesa dijo: «Señor Merino, yo de enanos y corruptos no hablo» (y sin más volvió a sentarse, sonriente de ver la cara que a mí se me había quedado).

-Presidente, me ha dejado usted de piedra. ¿Corrupto?

-¿Ha oído hablar, amigo Merino, de Banca Catalana?

-Algo, hay muchos rumores. (Entonces abrió un cajón de su mesa y sacó una carpeta verde, y con ella en la mano dijo: «Esto no son rumores, esto son hechos… Esa banca será la tumba política del señor Pujol… Y puede que algo más el día que las cosas lleguen a mano de los jueces. 20.000 millones desaparecidos son muchos millones y los primeros responsables son la familia Pujol. Este asunto traerá cola, mucha cola, porque además ya está en ello la Fiscalía anticorrupción».

-¿Y qué puede pasar?

-Conociendo al personaje, yo lo tengo claro. Luchará y pactará hasta con el diablo para ser president, porque ahí espera tener su mejor escudo. Mire, amigo mío, este hombre en cuanto estalle el escándalo de su banco se liará la estelada a su cuerpo y se hará víctima del centralismo de Madrid… Ya lo estoy viendo: «Catalans, España nos roba… No nos dan ni la mitad de lo que nosotros les damos y además pisotean nuestra lengua… Catalans, ¡Visca Catalunya!». Sí, esa será su política en cuanto llegue a la Presidencia, el victimismo y el nacionalismo a ultranza. ¡Dios, así empezó Companys!…

Lo había profetizado Tarradellas, pero ahora lo habían documentado los periodistas de investigación, y había llegado a manos de los jueces.

Pero no era cierto que por eso Jordi Pujol estuviera hundido, sino sólo tocado.

Un 10 de febrero, justo 56 años después de los Fets del Palau que provocaron su detención, el 22 de mayo de 1960, Jordi Pujol volvió a comparecer ante la justicia, en esta ocasión para declarar ante el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, por la fortuna escondida de su familia, localizada en Andorra y dispersa en una espesa trama de paraísos fiscales.

Y ya la bibliografía pasó a hablar en contra del mito con menos complejos que nunca. A tal efecto véase por ejemplo el libro definitivo: PUJOL: TODO ERA MENTIRA (1930-1962) publicado en el 2019 por Manuel Trallero y Josep Guixa.

Pero a las palabras anticipatorias de los libros del periodismo de investigación de pronto, como decimos, vino un juez y las convirtió en palabra viva.

El titular del Juzgado Central de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, José de la Mata, ha propuesto juzgar a los miembros de la familia Pujol Ferrusola por formar una organización criminal que, aprovechando su posición privilegiada de ascendencia en la vida política, social y económica catalana durante décadas, acumuló un patrimonio desmedido directamente relacionado con percepciones económicas derivadas de actividades corruptas.

En el auto de 509 páginas de pase a procedimiento abreviado, que pone fin a la instrucción de la pieza principal de este caso, el juez considera que los hechos investigados serían constitutivos de organización criminal o asociación ilícita, blanqueo de capitales, contra la Hacienda Pública y falsedad documental.

El isntructor procede contra el expresidente de la Generalidad, Jordi Pujol Soley, su mujer Marta Ferrusola Lladós y contra sus siete hijos, además de contra otras 18 personas que participaron o colaboraron en las actividades ilegales, entre ellos la exmujer de Jordi Pujol Ferrusola, Mercé Gironés, o los empresarios Luis Delso Heras, Carlos Sumarroca Coixet y Carlos Sumarroca Claverol. Acuerda también el sobreseimiento provisional parcial de la causa en relación con Ramón Gironés Riera, Ana Vidal Maragall y Amelia Barrigón Lafita.

El auto explica que la investigación durante estos años ha acreditado que la familia Pujol Ferrusola ha aprovechado su posición privilegiada de ascendencia en la vida política, social y económica catalana durante decenios, «para acumular un patrimonio desmedido, directamente relacionado con percepciones económicas derivadas de actividades corruptas». Parte de esas actividades, subraya el juez, coincidieron en el tiempo con la Presidencia de la Generalidad de Cataluña que ostentó Jordi Pujol Soley entre 1980 y 2003.

La procedencia de dicho patrimonio, señala el juez, proviene de distintas fuentes que, en algún caso es desconocida, si bien, incide, no existen indicios sólidos que acreditan que no proviene, como se alega por los miembros de la familia, de una herencia familiar procedente del abuelo Florensi Pujol Brugat.

«A lo largo de la investigación —señala el juez— no se ha aportado elemento alguno que permita contrastar la veracidad de esta versión, ni tampoco se ha suministrado explicación alguna razonable y contrastable por ninguno de las personas investigadas de esta familia sobre este particular».

Así, paradójicamente, explica de la Mata, los investigados niegan tener conocimiento del lugar donde estuvo el legado; la entidad o entidades bancarias donde estuvo depositado o fue administrado; el momento y forma en que llegó a Andorra; y la cuenta o productos financieros en que estuvo invertido (más allá de meras generalidades).

En ocasiones, continúa el magistrado, el origen de los fondos está en los pagos ilícitos realizados por terceras personas, en su mayor parte vinculadas con distintas empresas, que realizaban pagos millonarios a la familia, disimulados bajo distintas estructuras societarias más o menos sofisticadas y utilizando diferentes paraísos fiscales y fórmulas contractuales. Todos estos contratos simulados encontraban su contraprestación en el ejercicio de concretas influencias por parte de la familia Pujol Ferrusola en adjudicaciones, cambios de calificación urbanística, adjudicación de concesiones, etc., a lo largo y ancho del espacio geográfico catalán.

Otras veces, apunta el magistrado, los pagos a la familia se verificaban simplemente para congraciarse con la misma o para mantener la buena relación que ya tuvieran con ellos y así hacerse acreedores a futuras adjudicaciones y favores políticos y contractuales.

Una organización criminal liderada por Jordi Pujol Soley

De la Mata explica que el liderazgo de la organización estaba encarnado en Jordi Pujol Soley y Marta Ferrusola Lladós quien, de hecho, se autodenominaba la «madre superiora de la congregación». Debajo de estos y siguiendo sus instrucciones se encontraba Jordi Pujol Ferrusola («el capellán de la parroquia»).

El auto indica que Jordi Pujol Ferrusola asumió la dirección de toda la estrategia y la recepción y distribución de las cantidades ilícitas entre sus padres y sus hermanos. El juez considera que este ha admitido que todas las operaciones que se llevaron a cabo en las cuentas de Andorra, todos los movimientos que se realizaron en las mismas y buena parte de los «negocios» en que invirtió durante años, estuvieron directamente relacionados con el patrimonio económico que gestionaba para sí y su familia. También tenía capacidad para dar instrucciones a los gestores bancarios sobre las cuentas particulares de cada uno de los miembros de la familia, apunta el juez.

El resto de los hermanos (Josep, Pere, Oleguer, Oriol, Marta y Mireia), sin perjuicio de su participación individual en determinados «negocios» u operaciones, seguían las instrucciones de Jordi Pujol Ferrusola abriendo sus propias posiciones bancarias en Andorra, gestionando los capitales que eran «distribuidos» por aquel y tomando decisiones a lo largo de los años para mantener oculto su patrimonio ilícito.

No obstante, el rol más preeminente de Jordi Pujol Ferrusola y su carácter de responsable principal de la recepción y distribución de dinero entre los miembros de la familia, en alguna ocasión fueron Josep Pujol Ferrusola, Oleguer Pujol Ferrusola o Pere Pujol Ferrusola los que realizaron las transferencias a sus hermanos.

Jordi Pujol se sentía viejo y burlado como un señor de honor, canas y posibles en una comedia bufa con galán, sopa boba y la versión adúltera del sí de las niñas.

Pero no tenía él ni la resignación, ni la humildad culpable ni el arrepentimiento ni la gallardía de quien sabe decirle a la adversidad judicial “para lo que da la vida, vivámosla en galeras”.

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