Profanó la tumba de un amigo porque no creía que había muerto

Un año después de la muerte, el amigo rompió la lápida y el ataúd, y tomó varias fotos que, según el fiscal, envió a la cuadrilla de amigos.

Profanó la tumba de un amigo porque no creía que había muerto
Entrada al cementerio de Calatayud (Zaragoza) | CALATAYUD.ES

José Luis falleció a los 45 años. Su familia no hizo velatorio y enterró su cuerpo en el cementerio municipal de Calatayud (Zaragoza). Por motivos desconocidos, a su grupo de amigos se le metió en la cabeza que José Luis estaba vivo e incluso comentaban entre ellos que «alguno» lo había «visto» en Zaragoza.

Al cabo de un año, Carlos, a la postre, dueño de una de las funerarias de Calatayud, una noche de marzo de 2016, entró en el cementerio con otra persona y, presuntamente, rompió la lápida, forzó el ataúd, hizo fotos y las remitió a sus colegas.

Tal como publica Heraldo, Elena, hermana del fallecido, ha declarado, tras el juicio que se inició este miércoles contra Carlos, que «al día siguiente, un enterrador y uno de la funeraria encontraron la lápida rota. La conclusión a la que llegaron es que la habría tirado el viento. El caso es que mis padres se lo creyeron, no se plantearon nada más y el seguro repuso la lápida».

No fue el viento

Fue al cabo de una semanas, cuando una mujer de ese grupo de amigos, Selene, contactó con un allegado de la familia del fallecido y le contó que realmente, la lápida no cayó por el «aire», sino que había sido Carlos. Para demostrárselo, le enseñó las fotos que él había compartido desde su teléfono móvil.

Como mantiene el letrado en su escrito de acusación, Selene conocía lo ocurrido, no solo por las fotos que le envió el presunto profanador, sino porque Carlos cogió uno de los fragmentos de la lápida y se trasladó hasta Zaragoza para reunirse con ella y mostrárselo «como un trofeo», según su hermana.

En ese momento, denunciaron lo ocurrido y la Policía, tras analizar los teléfonos móviles, constató que las fotos que tenía la mujer se las había enviado el acusado. Además, cuando fue interrogada por la Policía, reconoció que había sido él, según plasmaron en el informe policial. Las comprobaciones culminaron con la detención de Carlos, en mayo de 2016.

Giro inesperado

Un juzgado de Calatayud abrió diligencias contra él como presunto autor de un delito contra el respeto a los difuntos, pero la instrucción judicial se fue dilatando el tiempo suficiente para que Selene entablara una relación con Carlos, situación que utilizó de excusa para no declarar contra él, por ser su pareja sentimental.

 «La duda de la familia era si iba a mantener las afirmaciones que hizo ante la Policía, porque a estas alturas han cortado la relación, tienen un hijo en común y un proceso judicial abierto sobre la custodia del menor», explica Elena.

Todo se despejó durante el juicio: «Él ha negado los hechos, dice que no tiene nada que ver y ella no quiso ratificarse», contó.

La Fiscalía pide una multa para el encausado y 6.000 euros de indemnización, solicitud que el abogado de la familia eleva a 5 meses de prisión y 10.000 euros, por los daños morales sufridos. Si es condenado, anunció la hermana, tienen previsto usar el dinero para exhumar el cadáver y comprobar si hicieron algo más que romper su sepultura.

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