Portugal, lágrimas de sal a golpe de fado

Portugal es una urbe de colores y sabores de ultramar. Desconchada, mohosa, cosmopolita y tremendamente bella. Si todavía no la conocen es el momento de comprar el billete para ir a buscar su esencia.

Para Portugal, la gastronomía es tan importante como el paisaje o el carácter de su gente. El conjunto de todos los placeres es la representación de la cultura popular autóctona y el salvoconducto de la tristeza que representa, en este caso, su música.

Ana Moura

Portugal le debe al Fado las largas noches en vela, los ayes y los suspiros. Su transcendencia poética es la viva expresión de la tragedia y, a diferencia de su país vecino que utiliza la guitarra para rumbear, los cantantes de fado se refugian en ella para lamentar sus penas. Saudade. Sin embargo, en la voz de Ana Moura, el fado no es triste, es sublime.

Perfecta por la noche, magnífica de día

Oporto luce la misma belleza que salpica las costas gallegas y complementa su hermosura con un toque provinciano que la aleja del bullicio que caracteriza las grandes urbes. Bucólica, romántica y familiar. El escritor Almeida Garret nació en la ciudad lusa en el año 1799 y su obra fue fundamental para entender la literatura, la cultura e incluso la política portuguesa de siglo XIX.

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Garret fue revolucionario político, gestor didáctico y periodista. Con su iniciativa educativa fundó teatros, recuperó las obras de los autores clásicos y contribuyó al desarrollo de la cultura portuguesa escribiendo sus propias representaciones. Pese a que sus textos se estudiaban en las escuelas hasta hace bien poco, sus libros no llegaron a traspasar la frontera de su país.

Almeida Garrett y su libro «Viajes por mi tierra»

Viajes por mi tierra

De entre sus principales obras, Viajes por mi tierra (1846) es la muestra del peculiar estilo quijotesco de este dandi (con tendencia a enamorarse de jovencitas) y lo opuesto a todo lo que se puede esperar de un libro por su título, pues el escritor viaja más con la imaginación que con los pies.

El texto es un laberinto de reflexiones políticas que empasta recuerdos y divagaciones literarias con una multitud de guiños al lector que, si no se muestra atento y desconfiado, no entenderá un ápice de lo que habla el poeta. Aun así, su recorrido es tan divertido como la cara de quien lo escribe.

La magia del café bien hecho

Garret, como muchos intelectuales de la época (y del momento), disfrutaron del café importado con el que presumía su país. En Oporto hay cafeterías de ensueño en cada esquina, con lucecitas de colores y decoración vintage que colman la adicción del viajero si busca un ambiente bucólico donde resguardarse. La más preciada es, sin ninguna duda, el CAFÉ MAJESTIC: obra arquitectónica de la belle époque y espacio emblemático de esta ciudad. Oporto me hace sentir en casa y eso me gusta. Mucho.

El café Majestic en Oporto

Pero no solo de café vive el hombre, ¿Qué sería de nosotros sin los libros que dan forma a nuestras ideas, a nuestras ilusiones o a nuestros viajes? Nos encontramos en una ciudad que se lo pone fácil al viajero tanto por su lengua como por su amabilidad. Si a usted le gusta pasear con energía enseguida encontrará los mejores puntos estratégicos para disfrutar de unas buenas vistas a golpe fotográfico, pero, si por el contrario, es un perezoso incontenible, no se preocupe: la localidad se acoplará al ritmo de sus pasos.

Eso sí, para visitar la Librería Lello es recomendable evitar el encantamiento. Tiempo tendrá para perderlo de puertas para dentro.

Los sueños viven dentro de un edificio

Ubicada en la Rua das Carmelitas, el fabuloso complejo literario conocido como Librería Lello ofrece la mejor de las visitas en el interior y el mejor de los paseos en el exterior. La Praça de Lisboa es el lugar donde disfrutaremos de la lectura al mismo tiempo que degustamos un esponjoso pastelito de nata típico del lugar. No me imagino un plan mejor. Eso sí, asegúrense de salir con el paraguas. En Oporto llueve más que truena.

El olor a madera lacada se confunde con el de las páginas de los libros a punto de estrenar. Las estanterías rebosan de conocimiento, salpican nuestros ojos, bailan delante de nosotros para que declinemos la avaricia de nuestro de monedero y compremos todo lo que encontremos en nuestro idioma, que no es poco.

La espectacular Librería Leillo en Oporto

Más comercial que artesanal, esta joya arquitectónica, ofrece cientos de títulos de ediciones entrañables a precios asequibles. Podemos encontrar la publicación de Alicia en el país de las Maravillas que nos falta en nuestra biblioteca o decantarnos por la sobriedad de la cubierta de los libros de Fernando Pessoa. (Adquirir un libro del poeta en su idioma natal será uno de los mejores regalos que nos podamos hacer).

Un vagón de madera recorre el interior reponiendo las estanterías, una escalera de caracol hará que posemos buscando nuestra mejor foto y los dependientes, todos ellos dispuestos con las capas mágicas de Harry Potter, nos ayudarán a elegir antes de que su paciencia haga que se desesperen (no comulgan con la religión del turista ávaro). Hay que pagar entrada para verla, pero, repitan conmigo: los recuerdos no tienen precio.

Junto a un rio que se llama Duero

Da igual que itinerario elijan, si se orientan bien, llegarán hasta la orilla del rio Duero. Cuando el viajero encuentre el indomable puente Dom Luiz I se dará cuenta de que la arquitectura, tan infravalorada en las mentes superficiales, es tan impresionante como el vino que se degusta al otro lado de la ribera.

Esta construcción, tan característica como encantadora, descansa sobre el rio como si la prolongación de la Torre Eiffel (su prima hermana) hubiera alargado su perfil sobre las aguas. Pasear de noche, desde la otra orilla, es todo magia y color.

El puente Dom Luiz I cruzando el Duero

Poetas como Antonio Machado quedaron expuestos a la Belleza de Oporto. “… Y bajo las arcadas de piedra, ensombrecerse las aguas plateadas de Duero”. Escritoras contemporáneas como J.K. Rowling disfrutaron de la ciudad durante años inmortalizando las sensaciones de su paso en sus fantásticos libros. Y usted, querido viajero, la vivirá de la misma manera si consigue desenchufarse del ruido monótono que le causa la rutina para conectar con los regalos que nos ofrece la vida. Portugal es música, travesía y literatura. Cultura y belleza en el estado más puro. ¿Se la van a perder?

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