Piel fina

Sres. entérense de que lo qué realmente importa a la gente, a los ciudadanos, a los trabajadores, son las cosas de comer, dense ustedes una vuelta por los polígonos industriales, por los barrios y comprobarán que sus peleas, su falsa preocupación por el clima de enfrentamiento que ustedes y algunos medios enfatizan, no preocupa en la calle.

Josep María Campos
Josep María Campos

Más allá de la utilización indebida de unos y otros de calificativos como fascista o golpista y de que lo qué pretenden es, por razones distintas, tensar y crispar el debate político, subyace una rotunda incapacidad para encauzar la confrontación política a partir de la exposición de ideas y propuestas.

Las actitudes de Rufián, siempre llevadas al límite, propician no sé si pretendida o no, la desviación de los problemas de fondo, provocando portadas que nada tienen que ver con los temas tratados, y haciendo que los problemas reales pasen a ocupar un lugar secundario. Hay quien sostiene que un personaje como Rufián es necesario para dinamizar el debate parlamentario casi siempre sumido en el sopor y el aburrimiento.

Yo creo que no, que ese tipo de intervenciones pueden resultar en ocasiones simpáticas por provocadoras, pero en realidad lo único que consiguen es el efecto contrario, dan munición innecesaria al oponente para eludir lo fundamental y agarrarse a lo accesorio, y alejan la posibilidad de generar empatía con aquello que representa quien las provoca.

Por otra parte resulta patética la actuación crispadora de la derecha, que en su afán de ganar espacio unos, y no perderlo otros, provocan tensiones mediante acusaciones y descalificaciones falsas y fuera de lugar. Sólo faltaba la aparición de Vox, la ultraderecha organizada que está llevando tanto al PP como a Cs a una competición de radicalismos para ver quien consigue de los dos, frenar la sangría de votos que pueden sufrir por su derecha. Esta situación en nada ayuda a crear el clima necesario para abordar los grandes y graves problemas que sufrimos los españoles.

Sorprende no obstante lo fina que tiene la piel la derecha de nuestro país y con qué virulencia reaccionan ante lo que ellos consideran ofensas a la patria y a la bandera, y lo mucho que les cuesta mostrar la más mínima sensibilidad ante los problemas que afectan a los más débiles, ahí enseñan la piel más dura de la que están recubiertos.

«si nuestros parlamentarios se centraran en la solución de los problemas de la gente, la confrontación sería la de las ideas, no la de las descalificaciones»

Los Sres. del Ibex 35 pueden ganar sueldos indecentes, eso es normal para ustedes, pero que no se les ocurra a los trabajadores exigir aumento del salario mínimo…… porque ahí repito, muestran ustedes lo dura que tienen la piel.

Sres. entérense de que lo qué realmente importa a la gente, a los ciudadanos, a los trabajadores, son las cosas de comer, dense ustedes una vuelta por los polígonos industriales, por los barrios y comprobarán que sus peleas, su falsa preocupación por el clima de enfrentamiento que ustedes y algunos medios enfatizan, no preocupa en la calle, preocupa lo que discuten no cómo lo discuten.

Se darán cuenta de lo lejos que están ustedes de la realidad, comprobarán que lo qué les preocupa a ustedes nada tiene que ver con la calle, con las dificultades para llegar a fin de mes, con las privaciones de vivir con salarios mileuristas que han pasado a ser un privilegio para unos pocos, comprobarán que si no fuera por la generosidad de miles de hombres y mujeres que a partir del viernes de la próxima semana empezarán con la recogida de alimentos, centenares de miles de familias de este país pasarían carencias insoportables estas fiestas, tan celebradas.

Mientras esto ocurre, ustedes preocupados porque alguien en el Parlamento pueda decir algo malsonante o falto de respeto, pero lo cierto es que no hay mayor falta de respeto que la alarmante desnutrición de nuestros niños, o la alarmante pobreza de, incluso, aquellos que disponen de empleo.

Creo sinceramente que si nuestros parlamentarios, sobre todo aquellos que tienen las máximas responsabilidades, se centraran en la solución de los problemas de la gente, la confrontación sería la de las ideas, no la de las descalificaciones.

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