Pablo Iglesias, retrato en sepia

Luis Artigue escritor

Pablo Iglesias habla como uno de esos tipos duros de novela de Juan Madrid a los que se les pudren los dientes con el aliento.

Sí, Pablo Iglesias, como un ángel recién caído del tejado por culpa de un bombardeo, como un cruce de suevo con vándalo o de alano con morisco, empeñado como está en que para ser rojo no hace falta ser guapo ni parecerlo, no sonríe ante las cámaras acaso para que no se note que se ha gastado menos pasta en dentistas que un ciego en novelas…

Pero no se corta un pelo a la hora de cantar las verdades del barquero a medios de comunicación vendidos, políticos corruptos y banqueros carroñeros.

¡Y cómo no agradecer esa verbalidad francotiradora!

Y es que desde que nombraron Presidente del Gobierno de España a un chuletón de Ávila poco hecho llamado Adolfo Suárez todo ha venido siendo políticamente aburrimiento y grisura post-NODO (con el leve paréntesis de los ochenta –¡nosotros hemos envejecido, pero vaya cómo han envejecido los ochenta!- gracias a aquel brillante dúo sacapuntas que formaban Felipe González y Alfonso Guerra ).

Y, sí, hacía falta un puñetazo en la mesa, un redoble de gong o un tocar a lo loco las teclas del piano con la chorra.

Pablo Iglesias es en verdad un divertido ataque a la monotonía bipartidista y aburridísima de la política española post-NODO, post-ochenta y póstuma.

¡Pero nada puede hacer salvo patalear!

De hecho Pablo Iglesias, tipo culto, distinto y candente, es el grano en el culo que le ha salido al Partido Socialista. Y,como en el Partido Socialista saben que no les puede ganar, se rascan de vez en vez sabiendo que a Pablo Iglesias lo necesitan para la investidura y nada más (ni siquiera tienen que pactar con élpara gobernar o legislar, con lo cual han decidido no plantarle batalla electoral y limitarse, a lo sumo, a eso, a rascarse, y, luego, que todo sigacomo siempre)…

Y es que, así las cosas, por culpa de la negación de Pablo Iglesias a pactar en su día con Ciudadanos y PSOE, el bipartidismo ha sido sustituido por el bi-bloquismo (bloque de izquierdas contra bloque de derechas), lo cual, en realidad, parece otra cosa pero es lo mismito de siempre, como bien saben los socialistas ahora.

¡Ah, Pablo Iglesias! He aquí el modo en que un grano en el culo se convierte en un tonto útil, o, mucho mejor dicho, pido perdón, en un cooperador necesario.

Se le acusa por otro lado a Pablo Iglesias de tener no poco de hippie con remordimiento de clase tras haber sido admitido en la casta de Galapagar. Y de ser un macho alfa que quita y pone potavoces y portavozas a punta de corazón o de bragueta.

Y de comandar, con mano dura y sin piedad para con los disidentes, un partido que por arriba está lleno de ganas y de formación, pero por abajo nada de nada de eso… Sin embargo no suele decirse que, en realidad, Pablo Iglesias, como su propio nombre indica, viene a ser algo así como el fundador del Partido Socialista remozado por Pedro Sánchez para que parezca que ya no es el partido de los ERE de Andalucía y los viejos ochenta (como antes refundaron Alianza Popular y Convergencia para dejar atrás la corrupción y la grisura), sin cambiarle el nombre ni el discurso porque para eso están Pablo Iglesias y Podemos…

La conciencia de izquierdas y el discurso de izquierdas y la gallardía de izquierdas y hasta el desaliño de izquierdas lo pone Pablo Iglesias en los debates, las entrevistas y los discursos parlamentarios.

Y luego deja que Pedro Sánchez mande, y que hagan lo de siempre los de siempre.
Ohyeah.

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