‘Operación Volhov’: entre ‘los hombres de Paco’ y un juez mitológico

Observo perplejo lo que la 'operación Volhov' o 'procés 2' nos depara e, inevitablemente, la aureola del timo del capitán Kahn vuelve a mi mente.

'Operación Volhov': entre 'los hombres de Paco' y un juez mitológico
El juez ha dado por válido que Rusia iba a enviar 10.000 soldados a Catalunya.

Quienes conozcan la historia del espía, Paesa, y sus maquinaciones a tres bandas para repatriar al prófugo, Luis Roldán (Exdirector General de la Guardia Civil, huido a Laos, en 1994, tras innumerables corruptelas), no podrá, por menos que reconocer en ella, lo tierno e incluso entrañable de esa característica tan consustancial a la condición humana como es la ingenuidad.

Roldán era un hombre bregado, sin duda. Un tipo de esos que tienen un altísimo concepto de sí mismos.

El timo de la estampita policial

Sin embargo, a él, que se sabía tan listo, le robaron la cartera como a un guiri despistado en la plaza Mayor de Madrid. Como se sabe, los secuaces de Paesa pillaron a un tipo cualquiera que andaba por ahí (por Laos, quiero decir), al que enfundaron un uniforme de policía comprado en una tienda de disfraces y, a cambio de cuatro chavos, el ataviado policía le hizo creer a nuestro prófugo director general que era un emisario del gobierno tailandés —le llamaron capitán Kahn—, que le había preparado un retorno a España a su medida y de acuerdo con sus deseos (indemnización millonaria gubernamental, incluida). Y va Roldán y se lo cree. Y regresa a España de la mano de unos policías enfundados en unas gabardinas de tipos duros pero que, en el fondo, eran tan tiernos (ingenuo es cuando no llevas gabardina) como lo era el exdirector de la Guardia Civil, porque también picaron en la patraña urdida por Paesa.

Lo que nos distancia de los animales es la idiotez, perdonen, quería decir la ingenuidad, me dijo un día mi padre.

No me lo puedo creer

Observo perplejo lo que la ‘operación Volhov’ o ‘procés 2′ nos depara e, inevitablemente, la aureola del timo del capitán Kahn vuelve a mi mente. Verán, varios prohombres —líderes en la sombra— del procés, tipos listos, referenciales, referenciados y también con un alto concepto de sí mismos y del cometido al que estaban llamados, se conjuraron en la misión de recabar apoyos internacionales para el procés. Y se fueron a Rusia. Allí, contactaron, intrépidos ellos, con los servicios secretos rusos y establecieron tratos como los que mantenía James Bond al otro lado del telón de acero, es decir, de tú a tú. ¿Se imaginan? Tres CDR, tête a tête con el KGB. Tremendo.

Muchos rusos en Rusia

Los interlocutores rusos no necesitaron ir a ninguna tienda de alquiler de disfraces. Con enseñarles los tatuajes en los antebrazos y una tarjeta acreditativa de su condición de agentes del Gobierno (aunque fuera la tarjeta del Mercadona de Moscú), ya fue suficiente para cautivar a los catalanes.

En plena ronda de contactos secretos, un día, uno de esos rusos de la órbita de Putin o del KGB o de la cooperativa de payasos del circo de Popov o del gremio de diseñadores de etiquetas para botellas de vodka —vaya usted a saber— va y les dice, «tranquilos chicos, el jefe os paga la deuda (la deuda de todo un país, Catalunya) y, además, os envía 10.000 soldados para luchar por la causa». Los patriotas catalanes ‘enmisionados’ se imaginaron una inmensa bandera catalana («¡¡estelada, por supuesto!!»), dando la bienvenida en la playa de la Barceloneta a un desembarco como el de Normandía, pero en versión rusa. Miles de soldados rusos, todos tan feos y con tan mala baba como aquellos que se cargó Rambo en Afganistán, cuchillo entre los dientes, irrumpirían en la Vila Olímpica, matando a todo lo aparentemente español que encontrasen a su paso.

—«¿De dónde es usted, tovarich

—«¿Yo? De Mazarrón».

—«¡Pues, al hoyo! ¿Y usted?»

—«Pues, de Talavera la Real…»

—«¡Al hoyo, también! ¿Y aquel de allí?

—«A aquel, déjalo, Sergei, que lleva el lacito»

¡Pobre Puigdemont!

Hay que ser idiota. Me gustaría decir «hay que ser fantasioso», pero he de decir «idiotas», porque los agentes secretos del procés no se lo han inventado.

Allá, en los barrios bajos de Moscú, en una de esas tabernas umbrías donde el vodka resulta helado sin necesitar nevera, media docena de rusos se están partiendo el pecho de la risa.

Terradellas, Vendrell, Dalmases y el resto de cracks, ‘enmisionados’, abducidos por la llamada de la historia y por el papel que iban a desempeñar, regresaron a casa y se fueron a ver al President.

Puigdemont es muchas cosas, pero no un tonto que se trague sapos por divertimento: «President, disponemos de un ejército de 10.000 rusos y…». Puigdemont levantó las cejas, echó hacia atrás la cabeza, cerró los ojos, inspiró profundamente para evitar el ataque de nervios y les invitó a abandonar el despacho, como lo hizo el comisario en la serie, Los hombres de Paco, cuando Paco y sus hombres le dijeron que tenían que investigar a un extraterrestre.

¡¡Y lo compra un juez!!

Esto no pasaría de ser una anécdota (grotesca, sin duda, y reveladora del ‘nivelón’ de esos gurús en la sombra en la sala de máquinas del procés), pero va la cosa va mucho mas allá. Lo más grave de todo, no es la ingenuidad ni el ridículo ni la temeridad. Ni siquiera el patetismo de esos tipos que se creían ‘protas’ en una novela de Le Carré. Lo más grave es que va un juez y lo compra, lo plasma en un auto y da validez racional y entidad jurídica a lo que no es más que una gran burla. El juez que investiga esa llamada ‘operación Volhov’, o ‘proces 2′, Joaquín Aguirre, afirma, en uno de sus autos (con los que ha ordenado a la Guardia Civil la reciente detención de insurgentes independentistas):

«Es decir, en otoño de 2017, Rusia habría ofrecido apoyo a Carles PUIGDEMONT si hubiese declarado la independencia, hasta el punto de haber trasladado a Catalunya a 10.000 soldados. De haber aceptado, probablemente los acontecimientos habrían sido trágicos y habrían desencadenado un conflicto armado en el Estado con un incierto número de víctimas mortales”.

Pero ¿se puede ser más…?

Ridículo espantoso

No son solo los seis de la taberna, es la embajada rusa en Madrid, el gobierno de Putin (y cuidado que éste gasta mala leche, o sea, que mejor que se lo tome a cachondeo), y el statu quo internacional, quien se ha arrancado la camisa para dejar salir infinitas carcajadas ante este timo de la estampita en el que ha caído de bruces un juez (me da que Aguirre, ávido de notoriedad, como por cuestión congénita, tampoco no ha hecho demasiados esfuerzos para evitarlo).

Sí, insisto, se trata de un juez, un tipo de esos que, con una venda en los ojos, debe impartir justicia. Reitero, ¡¡diez mil soldados a las órdenes de Puigdemont, dirigidos —por qué no, y permítanme que me desahogue y me venga arriba— por el general, Trapero (por cierto, asignatura pendiente de Aguirre), arrasando, a su paso, calles, viviendas y negocios españoles, mientras los CDR queman banderas rojigualdas y la Paluzie se hace con el control del aeropuerto, justo después de asesinar en la guillotina al capitán general, y antes de pintar de azulgrana el dedo con el que Colon (un genocida, hasta que descubrimos que podía ser originario de Mallorca) nos indica por dónde se va a Ítaca.

Por favor, díganme que esto no es cierto. Díganme que lo de este juez ha sido una broma. Un fake. Una ‘ida de olla’ o un ataque de ingenuidad.

Más control al controlador

Un juez está sometido a controles (eso creo). Por lo tanto, alguien debe de velar por la calidad de sus resoluciones. Si no estamos ante alguien cuyas facultades están perturbadas (que seguro no es el caso de Aguirre), se me antoja que nos encontramos con un servidor público que sabe que eso que ha hecho y ha escrito en sus resoluciones iba a provocar artículos como éste y el cachondeo entre las togas más ilustres del país. Si es así, entonces… ¿Por qué lo ha hecho? ¿Tanto ruido para dejarlos a todos en libertad sin medida cautelar alguna?

Me da a mí, que no sólo por notoriedad…

4 Comentarios

  1. El típico circo mediático a lo que nos tienen acostumbrados los medios de comunicación, no para de crecer día a día.
    ¿Donde queda la operación macedonia y su instructor?

  2. La batalla por la desinformación no tiene fin, constantemente se recibe un bombardeo informativo que a muchos no les deja ver más allá de lo que le cuelan, algo así como, estadísticas deportivas echándose las culpas unos a otros, en este gran circo potenciado por las webs.
    ¿Pero de dónde demonios viene esta batalla con el juez Aguirre?

  3. Como se te nota el plumero tocayo, ¿ será que los investigadores de la Policía Judicial de la GC de Cataluña, no te han filtrado detallitos como hacen otros amiguetes tuyos?.
    ¿ desde cuándo has adquirido esa inusitada capacidad de juzgar la eficacia de de toda una investigación en la que profesionales como la copa de un pino han sido capaces de destapar toda una trama de corrupción que bajo la excusa de la independencia, desviaban nuestro dinero? ¿ qué méritos te atribuyes para ergirte en juez y parte ? .
    ¡¡ Que temeraria es la ignorancia!!!

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