Obligado a mendigar en la calle sin comida ni descanso

Los tres acusados, también de origen rumano y familiares, obligaban a la víctima a ejercer la mendicidad hasta 18 horas seguidas

Obligado a mendigar en la calle sin comida ni descanso
El hombre era obligado a mendigar en la capital catalana / ABC

Viudo, sin hijos ni empleo. El hombre de 76 años y enfermo apenas tenía nada que echarse a la boca en su país, Rumanía, donde subsistía a duras penas con la ayuda de algunos de sus vecinos. Sumido en una situación de precariedad y vulnerabilidad, una pareja de compatriotas vio en él la oportunidad de obtener ingresos diarios obligándolo a ejercer la mendicidad.

La Fiscalía solicita 30 años de cárcel para el matrimonio que presuntamente engañó al anciano prometiéndole una mejor vida en Barcelona. Los acusados, que ya se encuentran en prisión preventiva, ofrecieron a la víctima la posibilidad de mudarse con ellos a la Ciudad Condal haciéndole creer que tendría más oportunidades y podría ganar “abundante dinero”. El anciano, desesperado por su situación y en busca de mejores condiciones, aceptó la oferta creyendo en las promesas del matrimonio, pero al aterrizar la pareja le retiró el pasaporte y le obligó a ejercer la mendicidad.

Horarios extenuantes

En unas condiciones deplorables, el hombre era obligado a mendigar en la capital catalana de lunes a viernes de seis de la mañana a diez de la noche. Desde hacía años, la víctima tenía problemas para caminar y utilizaba muletas para ayudarse. A pesar de conocer su situación, el matrimonio trasladaba a la víctima a distintos puntos turísticos de Barcelona y lo sentaban en el suelo sobre un cartón, dejando a un lado su silla de ruedas. Sin ayuda, el hombre ni siquiera podía subir a la silla.

Llegada la hora, la pareja lo recogía y lo trasladaba a un local abandonado para dormir, retirándole previamente todo el dinero recaudado durante la dura jornada.

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Sin comida ni descanso

Tampoco le daban de comer ni beber. La víctima se alimentaba de lo que le ofrecían algunos viandantes, pero debía hacerlo con disimulo, ya que sus explotadores lo vigilaban. Tampoco podía ir al baño. El hombre utilizaba una botella o un bidón para hacer sus necesidades. Pasado un tiempo, la salud del hombre empeoró y como consecuencia de una enfermedad cardiovascular sufrió una gangrena en el dedo del pie, teniéndoselo que amputar. Tras recibir el alta, el matrimonio lo volvió a trasladar a Rumanía y una vez recuperado, le propuso nuevamente regresar a Barcelona bajo la promesa de que el dinero recaudado serviría para arreglar su casa de Rumanía. Pero tampoco fue así.

De nuevo en Barcelona e inválido, la víctima volvió a ser explotada para ejercer la mendicidad. El matrimonio se quedó con todo el dinero recaudado y «vendió por 400 euros» la explotación del anciano a otro individuo, obligándolo a pedir limosna en Paseo de Gracia durante todo el día a lo largo de un mes. Pero las condiciones fueron las mismas. El hombre durmió en el suelo sobre cartones, en condiciones deplorables y en un estado de salud límite que derivó en la amputación de su pierna izquierda, a pesar de haber sido rescatado por la policía en agosto de 2017.

Trata de seres humanos

Acusados de un delito de trata de seres humanos con finalidad de explotación y mendicidad y dos delitos de lesiones, la Fiscalía solicita 30 años de prisión para el matrimonio y el Ministerio Público pide 21 años de cárcel por los mismos delitos para el tercer procesado.

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