Nunca antes, los Mossos habían aprehendido 11 toneladas de hachís

Gracias a la desarticulación de esta organización criminal se han podido descartar dos nuevas rutas dedicadas al tráfico de hachís entre Marruecos y Libia, dirigidas desde Catalunya y la Comunitat Valenciana.

Nunca antes, los Mossos habían aprehendido 11 toneladas de hachís
Los veleros fueron interceptados en alta mar | MOSSOS

Los Mossos d’Esquadra, junto con efectivos de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, han intervenido la mayor cantidad de hachís jamás aprehendida por la Policía catalana: más de 11 toneladas. También se ha detenido a 23 personas, de las que 16 ya han ingresado en prisión por orden judicial, incluyendo a los tres cabecillas.

En rueda de prensa, el jefe de Vigilancia Aduanera en Catalunya, Carlos Gavilanes,y el intendente de los Mossos d’Esquadra, Ramón Chacón, han explicado los detalles de la «Operación Zory» —iniciada a finales de 2018— por la cual han logrado desarticular una importante banda criminal dedicada al tráfico de hachís, asentada entre Catalunya y la Comunitat Valenciana. Gracias a dicha operación, que según la policía catalana había asumido muchos riesgos para competir con otras bandas criminales dedicadas a lo mismo, se han podido descartar dos nuevas rutas dedicadas al tráfico de hachís entre Marruecos y Libia, que se dirigían desde nuestro país. 

Nuevas rutas y muchos riesgos 

El intendente Chacón, subjefe de la División de Investigación Criminal de los Mossos, ha explicado que la desarticulación de este grupo es un gran golpe al tráfico de hachís a nivel internacional, pudiendo, así, descartar dos nuevas rutas abiertas entre Marruecos y Libia. Chacón ha explicado que, dado el elevado número de controles en los puertos españoles, la banda empleó veleros, mercantes y pesqueros lo suficientemente potentes para evitar paradas intermedias y viajar del origen al destino sin tener que hacer escalas y evitar, así, que ningún puerto español se viese involucrado. 

Con la desarticulación de la banda, se han interceptado, además, cuatro navíos y varios vehículos, eliminando toda la logística de la organización. Actuaban, incluso, cuando había mala mar y sobrecargaban sus embarcaciones asumiendo muchos riegos, tanto para el transporte de la mercancía, como para las vidas de los tripulantes, según han explicado Chacón y Gavilanes. Hacían intercambios con temporal de olas de hasta 3 y 4 metros, «trabajando», de este modo, cuando sabían que las otras bandas no lo estarían haciendo. No les importaban ni las condiciones meteorológicas ni las marítimas. 

Dos veleros con 6 toneladas de hachís 

La investigación empezó en diciembre de 2018, cuando los Mossos d’Esquadra conocieron que una organización criminal dedicada al tráfico de drogas intentaba buscar personas con capacidad y experiencia para transportar una gran cantidad de hachís desde las costas de Marruecos al Delta del Ebro. Los agentes identificaron a un vecino de Tortosa (Tarragona) que podía hacer esta operación. Este descubrimiento fue el que hizo saltar las alarmas y poner en conocimiento de la Policía catalana la existencia de este otro grupo criminal, mucho mayor, en el que el vecino de Tortosa era, precisamente, uno de los cabecillas. 

Según los Mossos, la organización tenía una gran preparación logística y capacidad para usar diversas embarcaciones, como barcos de carga, pesqueros, lanchas semirrígidas y veleros. En este sentido, habían planificado cargar las lanchas semirrígidas con kilos y kilos de hachís en las costas de Marruecos y transportar la mercancía hasta los veleros que esperaban en alta mar. 

En el marco de estos descubrimientos, la Policía catalana, junto con los efectivos de Vigilancia Aduanera, planificó el abordaje y aprehensión de dos veleros, cada uno cargado con cerca de 6 toneladas de hachís, lo que suma el total de más de 11 toneladas incautadas por los Mossos. 

Primer abordaje: «Open sea»

Como el envío de droga se había demorado por la situación internacional, de la misma manera que la presión al narcotráfico en Marruecos o las maniobras de barcos de guerra de países europeos, los agentes aprovecharon para identificar a miembros de la organización que se encargaban de buscar embarcación o contratar tripulación, y descubrir que preparaban un envío en un velero de 19 metros.

En concreto, el 10 de mayo de 2019, salió desde el Puerto de Valencia, de madrugada, con destino al Mar de Alborán, para recibir la droga y llevarla a Libia. Tres días después, dos patrulleras de Vigilancia Aduanera interceptaron la embarcación en un momento crítico para la tripulación, ya que la sobrecarga con unas seis toneladas de hachís, aumentaban el riesgo de hundimiento. Se detuvo a tres personas y el juez los envió a prisión. Los Mossos indican que el precio de la droga en el mercado ilícito era de unos 35 millones de euros.

Curiosamente, la embarcación de 19 metros interceptada entonces llevaba el nombre de «Open sea», como las empresas de la serie de ficción, «Vivir Sin Permiso», dedicadas al tráfico de cocaína en las rías gallegas. 

Segundo abordaje

Meses después, la organización, con nuevos miembros, preparaba otro envío de hachís, en concreto, cargar la droga en una lancha en un punto de la costa, llevarla a un velero y, de ahí, a Libia. Los investigadores identificaron a un vecino de Argentona (Barcelona), de nacionalidad marroquí, como el encargado de coordinar las actuaciones en Marruecos. La banda lo intentó en tres ocasiones, pero no pudieron ejecutarla con éxito en ninguna de ellas, ya sea por la presión de las autoridades marroquíes, una avería o un temporal.

Pero, finalmente, la madrugada del pasado 26 de marzo de 2020, una patrullera de Vigilancia Aduanera interceptó un velero cuando ponía rumbo a Libia y detuvo a sus tres ocupantes, de nacionalidad española, tunecina y argelina, además de requisar 161 fardos con casi 5.300 kilos de hachís, valorados en unos 31 millones de euros. El juzgado de guardia de Cartagena envió a prisión a los detenidos

A partir de ese momento, y teniendo en cuenta la situación de emergencia sanitaria por el coronavirus, los Mossos, en coordinación con el juzgado de instrucción de Tortosa y la Fiscalía, diseñaron un amplio dispositivo para arrestar a todos los miembros de la organización en poco tiempo. Entre finales de este mes de marzo y principios de abril se realizaron 10 entradas y registros en diversas localidades valencianas, catalanas y baleares, que acabaron con 10 detenidos, entre ellos, los principales líderes de la organización. Entre el 14 y el 21 de abril se realizaron siete nuevos arrestos, además de 12 registros de domicilios, también en localidades de Valencia y del Barcelona, y se tomó declaración a 11 personas como investigadas, que permitió imputar a integrantes del grupo el delito de blanqueo de capitales.

Perfil poco habitual 

El intendente ha explicado que se trata, por otro lado, de una organización bastante peculiar, en relación con la estructura interna entre los cabecillas y los peones. «No seguían una estructura piramidal, como es habitual, era bastante horizontal y tenían, tan solo, dos niveles. Había tres cabecillas y cada uno se ocupaba de algo sin entorpecerse los unos con los otros». 

Uno de ellos, el vecino de Argentona, buscaba los contactos para conseguir la droga, tenía experiencia en las rutas del narcotráfico en el estrecho y, al parecer, según ha indicado Chacón, tenía experiencia en la instrucción y conducción de grandes embarcaciones. Él era quien daba las instrucciones para hacer los transbordos de la mercancía con seguridad.  El otro líder, vecino de Valencia, se encargada de dotar a la organización de la infraestructura y los medios necesarios para realizar los transportes, es decir, de embarcaciones, vehículos y marineros. Y el tercer líder, el de Tortosa, tenía relación con otros ámbitos criminales y seria, según han podido constatar, quien estaría buscando abrir otras líneas de narcotráfico con el transporte de cocaína desde Sudamérica.

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