Novela negra, franquismo y fascismo mediterráneo

Sepan que la novela negra actual, aunque sigue conservando ese aroma del noir clásico, ha descubierto el postmoderno don de la hibridez (por decirlo con palabras de la teórica de la literatura postmoderna Linda Hutcheon) y se mezcla con muchas y variadas cosas.

NOVELA NEGRA, FRANQUISMO Y FASCISMO MEDITERRÁNEO
Reseña de Luis Artigue / Imagen de archivo

La novela negra también tiene su canon, su repertorio de clásicos intocables. A tal efecto busquen ustedes a Chandler, Hammett, David Goodis, William Irish, Ross McDonald, Lawrence Block, Chester Himes. Y, entre los actuals, lean, por ejemplo, a James Ellroy. Comiencen con EL GRAN DESIERTO. Continúen con LA DALIA NEGRA, L.A CONFIDENCIAL, AMERICA y SIETE DE LOS GRANDES. Y perseveren en la lectura noir hasta construirse un paladar lector exquisito y propio que les lleve a conformar su propia colección de clásicos de novela negra. Yo, en este sentido, a acabo de leer dos novelas negras que me han gustado. Una es EL CAMALEÓN de Peter Robinson. La otra es CONDENADOS AL SILENCIO de Robert Wilson.

Pero sepan que la novela negra actual, aunque sigue conservando ese aroma del noir clásico, ha descubierto el postmoderno don de la hibridez (por decirlo con palabras de la teórica de la literatura postmoderna Linda Hutcheon) y se mezcla con muchas y variadas cosas.

Y una de las hibridaciones más felices de la narrativa actual es la fusión de novela histórica y novela negra, que de cómo resultado lo que la teoría de la literatura denomina el HISTORIC-NOIR.

En la narrativa hispánica contamos con grandes nombres del historic-noir (entre mis favoritos están Eva García Sáenz de Urturi, Nieves Abarca, Ignacio del Valle, Alejandro Gallo y el último Juan Madrid; entre los favoritos de todo el mundo está muy merecidamente Arturo Pérez Reverte)…

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Hoy vamos a hablar aquí de las últimas obras de tres grandes maestros de nuestro historic-noir (Ignacio del Valle y Guillermo Galván), y de la obra de uno de los grandes del hictoric-noir europeo, Hervé Le Corré.

Pero, en lo que tiene que ver con la hibridación genérica entre la historia y la novela negra, el historic-noir no es la única posibilidad: también hay autores audaces que han dado un paso más, y han sabido aunar historia, novela negra y periodismo de investigación para crear un subgénero nuevo a caballo entre la crónica periodística, el tratado de historia y el true crime: buen ejemplo de esto son las últimas obras publicadas por Luis García Jambrina junto a Manuel Menchón, y Alberto Gil.

Tenemos pues dos formas narrativas de abordar un tema, el HISTORIC-NOIR y la CRÓNICA HISTÓRICA-NOIR.

Y tenemos un tema: Franco y CíA, la herencia del fascismo en el Mediterráneo, en el que concluyen en sus últimas publicaciones algunos de los autores actuales más representativos de la crónica histórica-noir y de la novela hisistoric-noir, pues no debe de perderse de vista que, aunque no pierda de vista nunca su lado espectacular y su sentido del entretenimiento, tanto la novela historic-noir como la crónica negra histórica, como todo el noir, suele tener un componente político más o menos acusado…

Ya lo dijo Hanna Arendt: “las cosas de la política son demasiado serias para dejarlas en manos de los políticos”.

Precisamente sobre el político tema de la herencia del fascismo en el Mediterraneo desde el punto de vista postcolonial (por decirlo con un término aportado a la teoría de la literatura por Edward Said) versa la novela de Hervé Le Corré DESPUÉS DE LA GUERRA (Reservooir Books). Es una novela atmosférica, inteligente, cruda, bien concebida y repleta de frases con vocación de cita literaria, con una trama situada en  la Francia que acaba de dejar de estar ocupada por los nazis (en ese Burdeos que estuvo socialmente oscilante entre el colaboracionismo y la resistencia, con políticos colaborando con los nazis en deportar a los judíos y con nazis deshumanizando a una parte de la población mediante técnicas salvajes, y que en los años 50 en que sucede la novela sigue casi igual). Se trata de una novela muy documentada y elaborada, que, ya que en el fondo algo tiene de alegoría moral, intenta hacernos explorar la violencia política y las causas de la misma, así como su orígenes, desarrollo, manifestaciones y consecuencias: todo mientras narra la historia de una ciudad, de una casa, de una comisaría y un campo de batalla en Argelia, y que por eso está trufada de personajes al límite tales como como soldados de la guerra de Argelia, policías depravados, exiliados españoles de la Guerra Civil, víctimas escapadas de un campo de exterminio, nazis ocultos, luchadores de la Resistencia y simples colaboracionistas… Uno, tras leer estas páginas, se pregunta, ¿los que han sido causantes o sufrientes de la violencia de una guerra pueden dejarla atrás? ¿Puede una sociedad librarse con facilidad de las secuelas de la violencia extrema? ¿Puede uno dejar de ser resistente o colaboracionista sin secuelas?…

   Y mucho se ha sumergido también la historia del Franquismo histórico el imprescindible novelista Ignacio del Valle en su novela CUANDO GIRAN LOS MUERTOS con la que acaba de ganar el Premio de Novela Ateneo de Sevilla, que publicará Algaida el 4 de noviembre, que hemos tenido la oportunidad de leer en manuscrito y que es un inteligente y absorbente historic-noir sobre espionaje ambientado en el franquismo y protagonizado por su célebre personaje de serie Arturo Andrade. 

   El capitán Arturo Andrade, antiguo bibliotecario y ahora agente del SIAEM (servicio secreto de Franco), nos lleva en esta novela documentadísima a la Ciudad de México de 1950, en la cual el escritor y diplomático español Félix Arcadia es secuestrado durante una gira literaria por una facción de republicanos exiliados.

   Pero Arturo Andrade y Manolete, su compañero de aventura, están en México supuestamente sólo en una misión cultural.

   Ese secuestro es la premisa noir. México es el contexto histórico. La lucha en el exilio entre franquistas y republicanos en el exilio (que incluye sangre, muertos, expedientes oficiales, actos cometidos en la oscuridad, confidencias al calor del whisky y la locura celebratoria de México que todo do intensifica) es el conflicto político. Y la peripecia novelesca sorprendente y muy talentosamente trabada de Arturo Andrade y su camarada Manolete, ambos miembros del SIAEM, consiste en la búsqueda desesperada por todo México del secuestrado: una peripecia que les lleva a introducirse en un complejo juego geopolítico que incluye al exilio republicano, a la intelectualidad mexicana, a viejos caciques revolucionarios, a espías soviéticos, y hasta traficantes de armas convierte este novela en un hictoric-noir tan espectacular e hipnótico como magistral… Políticamente la novela se mueve en la equidistancia, y esto se nota especialmente cuando los protagonistas tratan de restablecer las relaciones entre ambos países (México y la España franquista). Pero asimismo ahí que decir que Ignacio del Valle es un maestro de la ambientación, y en estas páginas lo demuestra al sumergirnos con viveza, plasticidad y colorido en un México fascinante por vitalista, político y surrealista, y es un maestro del diálogo fluido e ingenioso: ¡da gusta leer como hablan sus personajes! ¡Y lo bien que fuman y beben! Y la ambientación ideológica franquista con su hipernacionalismo, su dialéctica del amigo-enemigo sin contrapesos ni gama de grises, su clientelismo y su populismo está bien dibujada.

   Estilísticamente es la mejor novela del autor, la más acabada en su logro lingüístico que combina acción, lirismo y descripción ambiental muy lograda, y creemos que va a ser una obra muy importante en el noir contemporáneo en español.

   Asimismo hemos de decir que en esta novela los franquistas son controladores, dogmáticos y ladinos, y los republicanos, utopistas casi delirantes… ¿De esos polvos esos lodos? ¿Aquel Arturo Andrade si viviera hoy le recordaría algo nuestra Espala con nuevos populismos de izquierda y neofascismos de derecha en primera línea de fuego política?

   Otro de los grandes de nuestro historic-noir, Guillermo Galván, acaba de publicar también nueva novela negra e histórica con personaje de serie propio, el expolicía Carlos Lombardi, y con el marco de localización del Franquismo de los años 40 como decorado y telón de fondo: MORIS EN NOVIEMBRE (Harper Collins).

   Guillermo Galván, como ya nos ha demostrado a sus lectores con las dos novelas anteriores de este serie sobre Lombardi, aporta algo al historic-noir en lo que este autor en su consumado maestro: el dominio de la sordidez hipnótica… En las novelas de Lombardi tanto la ambientación como no pocos de los personajes poseen una pátina de hipnótica y sugestiva sordidez que no la supera ni las novelas de FALCÓ de Arturo Pérez Reverte.

   Carlos Lombardi, el contrahéroe, personaje en blanco y negro en una España solo negra y repleta de carencias materiales y políticas, se ha divorciado de Begoña, y cicatriza el duelo y sobrevive a duras penas en agencia Hermes, una agencia de detectives propia, pero eso, en esta novela, no es un tópico sino un recurso más.

   Está siguiendo por encargo a un alemán viajante de comercio vinculado al III Reich. Y, junto a su equipo y su jefe y amigo Balbino Ulloa, está intentando saber quien es una muchacha que ha aparecido ahogada, y de la que la policía del Estado no quiere saber nada, cuando, en el curso de la investigación, ata cabos, y los dos casos se unen y nos sumergen en una trama de espías en la que no faltan personajes secundarios inolvidables, desde empresarios de la altas esferas hasta los de la Gestapo, la Abwehr, agentes de inteligencia británicos y hasta los de la Pinkerton estadounidense para sumergirnos en un mundo sórdido y atractivo a la vez en el que hay prostitución, cine, estraperlo, espionaje y mucho fascismo, claro (el cual coloca a estos personajes, y en especial a Lombardi, en un eterno equilibrio entre la rabia y la contención por el bien de la adaptación para la supervivencia)

   Estilísticamente destaca la austeridad de la prosa, y la eficacia y plasticidad derivadas de la utilización magistral del presente narrativo

   Políticamente es una novela que no se decanta pero que no es equidistante sino más bien escéptica.…

   ¿El escepticismo político sobrevivientes pero hace que nada cambie políticamente y hace que el fascismo no combatido vuelva?, se pregunta uno pensando en Lombardi y en nosotros hoy.

   Pero, como decimos, en lo que tiene que ver con la hibridación genérica entre historia y novela negra, además de nuestro adorado historic noir, los eruditos de la historia y los periodistas de investigación han fundido sus mundos en la Crónica histórica noir. Dos excelentes ejemplos son la reciente publicación de un libro revelador, repleto de datos y que revisa manipulaciones políticas y aplica muy bien asimismo los principios de la justicia poética y la memoria histórica. Lo firman Luis García Jambrina y Manuel Menchón, lo publica Capitán Swing y se titula LA DOBLE MUERTE DE UNAMUNO.

   Es un libro sobre los tejemanejes y manipulaciones del franquismo apropiador de los símbolos, los referentes y la memoria, que, con datos, desmonta muchas noticias fake que hubo y hay sobre la vida y la muerte de don Miguel de Unamuno. La trama real tiene lugar en Salamanca, epicentro de las operaciones de prensa y propaganda del franquismo de postguerra, con Millán Astray a la Cabeza. La documentación (que incluye documentos, testimonios, y fotografías, en buena parte todo inédito) es metódica, apabullante e incontestable. El ritmo narrativo recuerda tanto al periodismo como al ensayo y a la novela corta (sobre todo es novela en la parte en la que hacen una inolvidable evocación del ostracismo y el confinamiento de Unamuno en 1936, y una escalofriante recreación de la muerte del mismo). La tesis es nítida (los autores en este libro ofrecen un contrarrelato que se opone a la manipuladora versión oficial, no un relato alternativo), y la finura ideológica también un pequeño gran libro ejemplar muy pertinente para los tiempos que corren. ¿La principal arma de destrucción masiva del fascismo no será la posverdad?, nos hacen pensar… Una joyita de libro.

   Asimismo con tono tan periodístico como histórico y novelístico construye su relato histórico y real Alberto Gil titulado LAS JAURÍAS (Roca Editorial, Premio L´h Confidencial).

   LAS JAURÍAS es una impecable novela true crimen sobre un crimen de estado tan real como convenientemente olvidado acaecido en la frontera del Guadiana, la cual tiene formato y tono de crónica negra, e intensidad de alegato político, y textura de época, y la potencia política del periodismo de investigación cuando el investigador de raza es como un detective que sabe preguntar, y mirar, y huronear, y tirar de hilos, y seguir pesquisas y pistas: todo para combatir la impunidad y completarnos el relato de la realidad al sacar a la luz lo que más siniestro y oculto.

Sí, LAS JAURÍAS es eso, pero también es una habilidosa y redonda “construcción de un personaje” (por decirlo con un hallazgo teórico de  Konstantín Stanislavski): Abel Castro, un viejo periodista de raza con demasiados años para ser joven, y que de pronto se ve despedido, introvertido, caído en desgracia, aislado, desfasado y jodido por la modernidad sin alma del oficio, y por su soledad, y su falta de perspectivas y su sensación de sentirse prescindible por la vida (casi solo conversa –si es que a lo que él hace se puede llamar conversar- con su hijo Gonzalo).

LAS JAURÍAS es eso, y es la construcción de un personaje, y es el elogio fascinante de un mundo (La Raya, emociona el fino sentido del paisaje –un paisaje fronterizo en muchos sentidos- que  hay en esta novela, en la cual, en su descripción de ese mundo, la prosa rezuma de un austero lirismo muy evocador, plástico y casi teletransportador), y es la reconstrucción minuciosamente documentada e intrigantemente dosificada de cuatro crímenes de estado.

Una novela negra true crime impecable sobre el contrabando de informaciones, de realidad y ficción, y el contrabando de personas y de bienes de consumo propio de los ligares fronterizos como las novelas de la frontera de México de Cormac McCarthy o las crónicas de El Hambre de Martín Caparros.

Pasen y lean.

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