No dejarán de buscar. De buscarte.

La Asociación SOS Bebés Robados Catalunya, fundada en 2011, lucha por descubrir qué pasó con los bebés que les fueron arrebatados y por destapar una trama que afecta a miles de personas en nuestro país. Hospitales de todo el territorio se ven implicados en el robo de bebés y la trama sigue sin descubrirse

Bebés Robados Cataluña, No dejarán de buscar. De buscarte.
Stand informativo de SOS Bebés Robados Cataluña en la Plaza Sant Jaume de Barcelona

Como cada primer domingo de mes, la asociación SOS Bebés Robados Catalunya montaba su pequeño stand informativo en pleno corazón de Barcelona. Una mesa, dos sillas y un par de pancartas colgadas bajo el sol, improvisaban el tenderete. Quizá lo que me esperaba era una carpa bien grande, con un centenar de folletos informativos y mucha burocracia, pero no, ellos son de corazón. De los que no necesitan más que su palabra para captar la atención de toda la plaza Sant Jaume de Barcelona. De los que llevan la historia en sus venas y no en folletos informativos que terminan en la primera papelera que cruzas al sobrepasar la plaza. Su historia no se puede lanzar a la basura, hacerlo seria inhumano. Ellos arrastran consigo una parte negra, oscura y atroz de la historia de este país.

Quizá muchos no lo sepan, pero es la asociación que suma más víctimas y familias afectadas de España, incluso más que las víctimas por atentados. Y como en el terrorismo, a ellos una tercera persona les arrebató un familiar, a un ser querido. En este caso un recién nacido. SOS Bebés Robados lucha por la verdad, por saber qué pasó con los bebés que les fueron arrebatados, por los registros que fueron falsificados y por destapar una trama que durante años y años ha jugado y juega con la felicidad de las personas de su mismo país. Y ¿el cuento? el mismo de siempre: los ricos se aprovechan de los más pobres.

Su testimonio habla por sí solo. Es cruel e insólito. Las formas eran irreverentes, surrealistas y rozaban el idiotismo. Las familias se quedaban en shock, con mil y una preguntas sin responder, con dudas, con incertidumbre…. y de todo ello, solo recibían documentos y registros falsificados, mentiras y desprecio.

Adelina, presidenta y madre afectada

Adelina es la presidenta de la asociación, pero por encima de todo ello es madre. Madre de dos gemelas que dio a luz el año 1980. Una madre que fue víctima del robo de sus bebés en el hospital la Maternidad de Les Corts. Ahora dirige su lucha y la de otras muchas familias en Catalunya. “Nuestra lucha es descubrir la verdad y saber qué ha pasado con nuestros hijos”, sentenciaba.

SOS Bebés Robados Catalunya nació en 2011 y cuenta con aproximadamente 170 socios, actualmente. Aun así, según Adelina ahora la prioridad no es hacer socios, sino informar a todo aquél que se ponga en contacto con la asociación. “Hasta día de hoy, más de mil personas nos han llamado para informarse, pues sospechan haber sido víctimas de esta trama”. Su prioridad es hacerse visibles, pues reconoce que, hasta hace bien poco, no existían a ojos de nadie y eran tratados como “locos”.

Adelina quiere llegar hasta el final y destapar la verdad sobre su caso. Nos cuenta que entre los archivos que ha podido recuperar, existe un informe de cementerios en el que se dice que una de sus gemelas fue enterrada en un cementerio de Barcelona durante dos años. Sin embargo, en el registro civil no están ni vivas, ni muertas. A ojos de la ley no existen. Al menos, no existen como hijas de Adelina y su marido, con los nombres que habían pensado para ellas.

Herminia, le dieron una bebé que no era su hija

Herminia se quedo embarazada de su segundo hijo en el año 1986. Meses antes de dar a luz, fue al Hospital Clínico para realizarse la prueba del líquido amniótico. Dicho resultado predecía que estaba embarazada de un XY (un niño), totalmente sano. Pero, para sorpresa de todos, el día del parto en el Hospital de Sant Pau, el bebé resultó ser una niña. Una “niña” que en el momento del parto no pudieron ver ni ella ni su marido. Una “niña” que enseguida se llevaron y cuando se la entregaron resultó ser una niña malita con síndrome de down.

En los informes médicos la información era incompleta. No aparecía ni el grupo sanguíneo de la bebé, ni los resultados previos del Clínic. Pidieron pruebas genéticas y de ADN que nunca se llegaron a realizar y a los tres meses la niña falleció en el Hospital Vall Hebrón de Barcelona.

A Herminia le dieron una bebé que no era suya. Le dieron una bebé malita y su hijo fue entregado a otra mujer. Está convencida de ello, lo siente, y así lo ha denunciado dos veces ante la Fiscalía. El resultado, dinero perdido en vano. Nunca se ha llegado a investigar su caso. Lo curioso, lo que le dijo una enfermera recién dada a luz: “Herminia, qué mala suerte has tenido. Una doctora que estaba aquí al lado ha tenido a un bebé precioso y tú mira…”.

La yaya Dolores y su hijo Manuel

Como “la yaya Dolores” es como conocen a esta mujer de 94 años. Una luchadora innata, más de 50 años buscando a su hijo y no se va a rendir, lo tiene claro. A las concentraciones viene acompañada de su hijo, Manuel, quien se ha convertido en un auténtico detective. Con él, una carpeta llena de documentos que demuestran lo insólito de su caso. La vergüenza de esta trama. La verdad, de nuevo, ha vuelto a superar a la ficción.

Dolores y Manuel
Dolores de 94 años, lleva más de 50 buscando a su hijo. Manuel (su otro hijo) la acompaña

Dolores dio a luz a su hijo en el año 1959. Un varón que no pudo ni ver. De inmediato la sedaron e informaron a su marido de que el bebé había fallecido. Él tampoco pudo ver a su hijo, ni siquiera su cuerpo sin vida. A la hora, cuando Dolores insistió en ver al pequeño le dijeron que ya le habían dado sepultura. En el tiempo récord de una hora. Todo les parecía extraño, “pero no podíamos imaginar que nos habían robado a nuestro bebé”, afirmaba.

Con todo, Dolores y su marido se fueron a casa sin sus respectivos informes médicos. De nuevo, a ojos de la sociedad Dolores nunca había estado embarazada. Con el tiempo, al conocer casos parecidos, las sospechas empezaron a aumentar y Manuel, su hijo, le cogió el relevo en la lucha por la verdad.

Fue entonces cuando empezó a descubrir toda una trama de documentos falsificados, registros amañados e infinitas administraciones e instituciones públicas metidas en el ajo. Una bomba de relojería. Manuel nos muestra su dossier de documentos, solo una pequeña muestra de lo que ha podido recoger, “me he cansado de hacer fotocopias”, asegura.

Entre todo ese papeleo, me señala algo. Su madre dio a luz en el hospital Clínic y me muestra el informe de su madre, completo y rellenado como si su hijo estuviese vivo. La cama donde durmió e incluso el registro de peso hasta el día que le dieron el “alta”. Está claro que su hijo vivió, está claro que convivieron durante unos días en el mismo edificio, pero mientras Dolores se iba desolada a su casa, otra familia, seguramente más rica, se llevaba su hijo a su casa. “Si hubiésemos sido gente con mucho dinero, esto no nos hubiese pasado”, sentenciaba la yaya.

Registro donde se indica el peso del niño y su alta del hospital
Registro donde se indica el peso del niño y su alta del hospital

Ana, “me negué a creer que mi hija estaba muerta”

Ana durante años se negó a pensar que su hija estaba muerta, sabia que se la habían robado, pero nadie le hacía caso. Dio a luz a su primera hija en el año 1981 y lo recuerda como una auténtica tortura. No solo le quitaron a su hija, sino que la maltrataron física y psicológicamente. La dejaron media hora desangrándose una vez dio a luz y pasó ocho días ingresada compartiendo habitación con mujeres que habían tenido a sus bebés durante esos mismos días.

Al tiempo, cuando las sospechas de que su hija podía haber sido robada aumentaron, Ana se sumergió en una odisea burocrática para recuperar la documentación que acreditara el fallecimiento de su bebé y no encontró nada. Su hija no estaba ni viva, ni muerta, pero estaba enterrada, pues así lo pagaron familiares de Ana. Pagaron un entierro de un nicho vacío. Su hija no consta en el registro civil.

El modus operandi el mismo. Información ambigua, vaga y desordenada. Los familiares al margen y ni rastro de sus informes. Le dijeron que la niña había nacido mal formada, que tenía las extremidades notablemente más grandes y la carita muy mal formada. Con los años recuperó una impresión médica con el pie de su hija, un pie pequeño, de una bebé sana.

Ricardo no se rinde, busca a su hermana

Ricardo es otro de los que no se rinde. Él busca a su hermana, nacida en el Hospital de Figueres en el año 1963. Desde bien pequeño que escuchaba a escondidas la historia de su madre en el hospital, pues en casa era un tema tabú, y cuando fue más mayor y tomo conciencia de lo sucedido, cogió las riendas del asunto. Empezó a buscar información, lo que no se esperaba encontrar, como el resto de afectados, era esta trama oscura que implica a las grandes administraciones de este país.

La madre de Ricardo daba a luz en el hospital de Figueres en 1963, en plena dictadura Franquista. La mujer no pudo ver a su hija recién nacida, pues se la llevaron de inmediato y ya nunca volvieron con la criatura. El médico les dijo que había fallecido. La familia pidió explicaciones, querían ver a su bebé y darle un entierro digno en el nicho familiar. Desde el hospital les dijeron que eso no sería posible porqué la pequeña ya había sido enterrada en una fosa común del patio del hospital. La cual cosa, Ricardo ha podido descubrir años más tarde que era una mentira. Desde el año 1960 el enterrador de la localidad recogía a los bebés fallecidos al nacer y los enterraba en el cementerio municipal.

Ricardo sigue buscando a su hermana nacida en el hospital de Figueres en 1963
Ricardo sigue buscando a su hermana nacida en el hospital de Figueres en 1963

Con los años ha recibido hasta tres versiones distintas de porqué el ingreso y el parto de su madre no constan en ninguna parte, pero hay algo que no se le olvida. El día que Ricardo sentó a su madre para esclarecer lo que había sucedido, ésta le dijo que la mujer de la limpieza del hospital le había confesado “que no se creyera la palabra del doctor, que en ese hospital robaban a los niños”.

Entonces es cuando descubrió que los archivos del registro civil de su hermana estaban falsificados. Los datos no coincidían con lo que había sucedido y la firma del doctor no era real. Ricardo lo denunció ante la Fiscalía y esta no movió ni un pelo para esclarecer los hechos. Pidió varias veces que se investigase el registro civil de Figueres para descubrir otras posibles falsificaciones y sigue esperando. Asegura que todo lo que le dicen son bombas de humo, solo hace que encontrarse muros y más muros y las administraciones, conscientes de que si esto explota se verán muy perjudicadas, giran la cabeza al lado. Es el pez que se muerde la cola.

Óscar y Montse, lo sospecharon desde el minuto cero

Montse tenía 18 años recién cumplidos y se quedó embarazada de su actual marido, Oscar. La pareja no lo sabía, pero recogieron todas las papeletas para ser víctimas de un cambiazo, un cambiazo intencionado. Como a Herminia, les dieron un bebé que no era el suyo.

Esto pasaba un lunes de 1987 a altas horas de la noche en el Hospital Vall Hebrón. Montse entraba en la sala de partos cerca de medianoche y dio a luz a las 3h de la madrugada, Oscar, sin embargo, no fue avisado hasta las 6h. En ese espacio, en ese margen se produjo la tragedia. Montse pudo ver tan solo unos segundos a su bebé, un recién nacido muy pequeñito. Luego nada más.

A las horas, les informaron de que el bebé tendría que ser operado porque tenia una grave malformación en el corazón. ¡¿Una malformación?! En las ecografías no había salido nada de eso y Oscar empezó a sospechar de la situación. Una semana antes su bebé era un niño sano. Finalmente, la criatura fallece y cuando Montse lo vio no lo reconoció. Su bebé de apenas 2kg ahora hacía 4kg.

Siempre han sabido que algo extraño había pasado y empezaron a recoger información. Expedientes duplicados, informaciones tachadas. El forense que les asesora lo vio claro, “habéis sido víctimas de un robo”. Pidieron un informe de ADN a una clínica privada, así como los documentos médicos del Valle Hebrón. Todo era una chapuza. Lo sorprendente fue comparar dos informes médicos sobre, presuntamente, la misma criatura: los pesos intercambiados, las huellas no coincidían, las firmas eran diferentes…

Los indicios son claros. Reclamaron la exhumación del cuerpo del bebé que falleció y Oscar ya vio que de ahí no podrían sacar nada, los huesos que quedaban estaban hechos polvo. El resultado: no concluyente. Pero no se rinden. Y seguirán hasta el final. Hay demasiados documentos que se contradicen, demasiados detalles que no tienen sentido. Si los doctores sabían que el bebé iba a morir ¿por qué le preguntaron a Montse, al cabo de unas horas, si le daría el pecho? Una extraña anomalía detectable en ecografías ordinarias que no se detectó con anterioridad…

Oscar, Montse, Adelina, Ana, Herminia, la yaya Dolores, Manuel, Ricardo…. Todos ellos son algunos ejemplos a los que eltaquigrafo.com ha tenido acceso. Solo son una pequeña porción de los miles de casos que sacuden a este país desde hace años. Una lacra que no se reconoce, que no se destapa y que ha destrozado vidas. Ellos luchan por la verdad y por la memoria histórica, porque solo aceptando y poniendo solución a estos problemas, se podrá construir un futuro mejor para todos. Y mientras se siga ocultando, se seguirá delinquiendo.

El sol de mediodía empieza a picar y su ratito mensual, acompañados todos con todos, ha finalizado por el momento. El mes que viene volverán y el otro y el otro y el otro y no dejarán de buscar. De buscarte.

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