Niñas desaparecidas en Tenerife: cobra fuerza la hipótesis del filicidio

La hipótesis de que Tomás Gimeno pudo haber acabado con la vida de las dos niñas y haberse deshecho de sus cuerpos en alta mar cobra fuerza tras el hallazgo de varias pistas durante el registro de su finca

Niñas desaparecidas en Tenerife: cobra fuerza la hipótesis del filicidio
La finca de Tomás Gimeno donde la Guardia Civil centra a esta hora la investigación | EP

Los agentes de la Guardia Civil han regresado pasadas las 10:00 de la mañana del martes para continuar con el cuarto registro en el domicilio de Tomás Gimeno, iniciado el lunes. Lo han hecho acompañados de dos perros adiestrados en el rastreo de restos biológicos traídos desde Madrid para inspeccionar a fondo la vivienda situada en la localidad tinerfeña de Igueste de Candelaria. 

La decisión de utilizar perros responde, según ha adelantado Espejo Público, a un inquietante hallazgo durante un registro previo, en concreto, en el primero que se efectuó tras la desaparición de Gimeno y de sus dos hijas, Anna y Olivia. Durante la inspección, los agentes descubrieron que, en un área de esta extensa finca, de unos 2.000 metros cuadrados, la tierra había sido removida recientemente. A pocos metros del montículo de tierra, en una zona cubierta por la maleza, los investigadores recuperaron un rollo de bolsas de basura grandes, al que le faltaban algunas. 

Entre la huida y el filicidio

El hallazgo generó inquietud entre los agentes. Por un lado, el descubrimiento del paquete incompleto de bolsas de plástico podría deberse a que Gimeno intentó proteger del agua tanto sus pertenencias como las de las niñas, antes de huir en su pequeña embarcación. Esta hipótesis sería la más factible dentro del escenario sucio y caótico que se encontraron los agentes en la propiedad del padre y en el que difícilmente las bolsas habrían sido adquiridas con motivo de un trabajo de limpieza. 

Sin embargo, la tierra removida apuntaría a otra teoría mucho menos halagüeña. Para descartar cualquier extremo, los agentes habrían decidido recurrir a la Unidad Canina para intentar detectar restos biológicos de las dos niñas entre la arena removida y de ser así, se procedería a excavar esta zona de la parcela. Esta hipótesis es la que ha cobrado más fuerza en las últimas horas. Tanto las cámaras de seguridad del puerto desde el que zarpó Gimeno la noche de la desaparición como el testimonio del vigilante del muelle confirman que el padre abandonó la isla sin las dos pequeñas. También existe la posibilidad de que el padre hubiese acabado con la vida de las dos niñas en su finca y hubiese transportado sus restos en bolsas de plástico para deshacerse de ellos en alta mar, ayudándose del ancla, que continúa sin aparecer, o de piedras como lastre. 

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A la espera del sónar

En las últimas horas, y con la búsqueda en punto muerto, la Guardia Civil ha solicitado la colaboración del Instituto Español de Oceanografía, que previsiblemente aportará un sónar de barrido lateral y un robot subacuático para peinar el fondo marino en busca de bultos. No obstante, se prevé que las labores de rastreo sean complicadas debido a orografía marina, de naturaleza volcánica, a la vegetación subacuática y a los varios centenares de metros de profundidad que hay en la zona en la que fue hallada la embarcación en la que se le perdió la pista a Gimeno.

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