Mujeres homicidas: a ellas les mueve la pasta

Por lucro, venganza u odio. Aunque el colectivo de mujeres asesinas es empíricamente inferior al de los hombres, varios especialistas determinan que ellas también matan y que la gran mayoría de las veces lo hacen por lucro

Mujeres homicidas I: a ellas les mueve la pasta
De izq. a derecha: Maje, Paquita Ballesteros, Conchi y Mónica Juanatey / ET

La maldad no entiende de géneros. Y, aunque social y tradicionalmente la mujer ha sido estigmatizada por razones de género, incluso por sus motivaciones criminales, Paz Velasco de la Fuente, criminóloga especializada en el estudio de las mujeres homicidas, enfatiza el hecho de que las mujeres también matan y que, según los estudios, «las pocas que lo hacen, lo hacen mayoritariamente por lucro».

¿Las pocas que lo hacen? Empíricamente hablando, las mujeres homicidas representan un colectivo significativamente inferior al de los hombres. Si atendemos al informe sobre homicidios en España, podemos comprobar que solo un 11% de los homicidios acaecidos en nuestro país han sido perpetrados por mujeres. ¿Por lucro? Por dinero, por la ambición de quedarse con grandes herencias, fortunas o bienes. Viudas negras como Maje (Patraix), Conchi (Alicante) o, presuntamente y en grado de tentativa, Angela Dobrowolski, la mujer de Josep María Mainat.

¿Por qué matan las mujeres?

Ellas tienden a adoptar un enfoque más pragmático en sus crímenes, ya que son más propensas que los hombres a matar por lucro o venganza. «Las mujeres asesinas se mueven principalmente por el lucro, por la obtención de un beneficio», matiza la especialista, añadiendo que «en las mujeres criminales se da un plus de emocionalidad, una carga de odio, ira, celos y envidia, que no es tan habitual en la motivación masculina». «El hombre mata por poder, sadismo o impulsos sexuales; la mujer, por dinero y emociones», diferencia la criminóloga.

En este sentido el periodista Manuel Marlasca, coautor junto con Luis Rendueles del libro ‘Mujeres Letales’, también considera que muchas mujeres matan «por puro pragmatismo», «porque les resulta incomoda la presencia de alguien y se lo quitan de en medio». Recuerda el periodista, en este sentido, el caso de Mónica Juanatey, una mujer acusada de matar en 2008 a su hijo de nueve años cuando vivían en Menorca, «porque iba a tener una relación con un hombre que había conocido por internet» y su vástago le estorbaba.

Otros perfiles

Además de las viudas negras, Velasco también diferencia a las filicidas – madres que matan a sus hijos-, a los ángeles de la muerte – doctoras, enfermeras o cuidadoras que matan a sus pacientes-, a las inductoras – que contactan con un tercero para que cometa el crimen por ellas-, o a las que sufren un trastorno mental.

La criminóloga señala que, tras las viudas negras y los móviles criminales fundados en el lucro, se encuentran las filicidas. De hecho, el 70% de los infanticidios, a nivel mundial, están cometido, según un estudio de la OMS, por las madres.

¿Cómo matan las mujeres?

«La mujer homicida no tiene prisa». Según Velasco de la Fuente, las mujeres «planifican más sus crímenes, sin prisa, buscando impunidad, pasando desapercibidas y con un sentimiento de legitimidad y justificación de sus actos». El veneno sigue siendo el modus operandi por excelencia, pues les permite actuar sin violencia, huir de la sangre y matar lentamente. Se las conoce como las envenenadoras. «Suelen utilizar combinaciones letales que incluyen colme – para tratar el alcoholismo – y benzodiazepinas» especifica. Hacen honor al dicho ‘la venganza se sirve en plato frío’.

Varias estudiosas del rol de la mujer homicida, como Paz Velasco de la Fuente, Caren Gentry o la socióloga de Harvard, Jocelyn Viterna, han llegado a al conclusión de que al género femenino no le suele gustar la sangre y por eso que «han desarrollado este tipo de maldad fría y vengativa».

Mente fría

Velasco realza, en este sentido, que las mujeres «pueden dormir con su marido, mientras están pensando en cómo matarlo. Paquita Ballesteros, lo hizo y no sólo con su esposo, también envenenó a su bebé de cinco meses, su primera víctima, y después a la hija mayor y al marido. Los fue envenenando poco a poco hasta matarlos, y todo porque quería casarse con su amante y su familia era una carga para ella».

Sin embargo, hay estudios, como el Informe de Homicidios en España, que revela que «las mujeres usan cada vez con mayor frecuencia armas cortopunzantes».

¿A quiénes matan las mujeres?

Si nos basamos en los datos publicados el último informe sobre homicidios en España, publicado en 2018 por el Ministerio del Interior, las mujeres homicidas suelen matan a conocidos, en primer lugar, y familiares (maridos e hijos, en especial), a continuación. Según el mismo informe, el 84% del total de mujeres homicidas – colectivo que representa el 11% de los homicidas españoles, en general – tenían un vínculo parentesco-afectivo con sus víctimas. Además, estos homicidios suelen producirse, con excepciones, en lugares familiares y habituales para ellas.

¿Por qué matan menos?

En una entrevista para BBC Mundo, la profesora de Sociología de la Universidad de Harvard, Jocelyn Viterna, afirmó que «la impresionante diferencia en las tasas de homicidio cometidos por hombres y mujeres está claramente enraizada en la socialización de género. Debido – matizaba Viterna – a que se espera que los hombres sean violentos y las mujeres pacíficas». Mensaje que ha calado en la sociedad, existiendo hombres y mujeres que, según el relato de los expertos, satisfacen esas expectativas.

El enfoque sociológico de Viterna lo comparten Laura Sjoberg y Caron E. Gentry, autoras del libro «Madres, monstruos, putas: la violencia de las mujeres en la política global» quienes consideran que las razones que explican por qué hay mayor cantidad de hombres que mujeres homicidas podrían tener raíces sociales y culturales y no biológicas.

Matan menos, pero matan

En este sentido, la periodista y escritora Tori Telfer publicó en 2019 el libro «Damas asesinas», una espeluznante galería de mujeres letales a través del cual quería visibilizar la figura de la mujer asesina, y, concretamente, de la mujer asesina en serie. Según Telfer, los anales del crimen olvidan a estas damas de la muerte, existiendo casi 150 asesinas en serie censadas por los estudios más serios, frente al millar largo de asesinos.

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