Mujer y policía de intervención: eso sí que es empoderamiento

Se trata de la única mujer en la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional en Barcelona. Su discurso es una declaración de intenciones. Para ella la clave del éxito reside en el esfuerzo y la constancia, no en el género

El género no determinará aquello que conseguirás en la vida. Lo hará tu esfuerzo, tu constancia y tu actitud de superación”. De este modo, sentadas, la agente y quien suscribe, una enfrente de la otra, en los extremos de una larga mesa, en la quinta planta de la Jefatura Superior de la Policía Nacional en Barcelona, empezábamos la entrevista.

Se trata de la única mujer en la Unidad de Intervención Policial (UIP) de Barcelona; los popularmente conocidos como “antidisturbios”, aunque su trabajo vaya mucho más allá de los desórdenes públicos. La entrevistada, que ha preferido mantenerse en el anonimato, no solo es la única mujer, sino que, además, ostenta un cargo de responsabilidad y mando, el de oficial, en una unidad de élite, históricamente, masculinizada. Bajo sus órdenes tiene a seis agentes de intervención.

“Nunca me he sentido marginada por ser mujer”

En su grupo, ella se siente una más y asegura que nunca ha recibido un trato discriminatorio o marginal por parte de ninguno de sus compañeros, superiores o subordinados. Ni en la Unidad de Intervención, donde trabaja desde 2016, ni en las otras unidades donde ha estado anteriormente desde que accedió al Cuerpo Nacional de Policía, en 2007.

Mujer y policía de intervención: eso sí que es empoderamiento

«Mi género no ha sido un impedimento para lograr mis méritos profesionales, tampoco un motivo para recibir discriminación positiva«

«Yo, al igual que mis compañeros hombres, he superado las mismas pruebas físicas e intelectuales. En igualdad, absoluta, de condiciones”. En sus palabras se apreciaba el sacrificio que había detrás de su trabajo, de sus méritos. Pero también la pasión y el empeño que había puesto para lograrlos. Apenas habíamos empezado a hablar que sus primeras intervenciones ya fueron toda una lección de empoderamiento y superación.

“Si yo puedo, cualquier mujer puede”

La luz que se colaba por los espacios de la persiana del despacho, que nos facilitó la Jefatura, ayudó a crear ese ambiente de confianza y sinceridad necesarios para “desnudarse” ante las preguntas y dejarse llevar por los recuerdos y las vivencias.

En la sala también la acompañaban el inspector jefe de la UIP de Barcelona y el inspector al mando del grupo donde se encuentra la oficial. Ellos, como cargos superiores, hablaron sobre los aspectos más generales de la Unidad y especificaron que la UIP es una especialidad, dentro del CNP, que requiere de una ejemplar forma física y de unos conocimientos teóricos muy variados y, constantemente, actualizados.

Mujer y policía de intervención: eso sí que es empoderamiento

Quizá por el factor de género creemos que las mujeres no somos aptas para estar en una unidad como la UIP, pero no es cierto. Si yo puedo, cualquier mujer puede

Al ser un grupo que trabaja en primera línea en manifestaciones y en momentos donde se puede ver perturbado el orden público “es importante tener la cabeza bien amueblada”, comentaba el inspector jefe de la unidad jaguar (indicativo con el que se conoce a la UIP de Barcelona). “De ahí que las pruebas de acceso y permanencia sean muy exigentes en todos los sentidos”.

Sin embargo, la agente no ve en la exigencia física un problema añadido para las mujeres y anima a todas las compañeras del cuerpo, interesadas en la Unidad de Intervención, que dejen atrás las dudas y prejuicios. “Quizá por el factor de género creemos que las mujeres no somos aptas para estar en una unidad como la UIP, pero no es cierto. Si yo puedo, cualquier mujer puede” sentenciaba la agente.

De hecho, ella es un claro ejemplo de superación y se siente y se define igual de válida que el resto de sus compañeros para desempeñar tareas físicas (más duras) como podría ser: velar por la seguridad de un espacio o grupo de personas, reducir a un sospechoso, perseguir a un criminal o esposar a unos alborotadores.

Clima de absoluta tolerancia y compañerismo

Sus superiores, sentados en su extremo de la mesa, corroboraron cada una de sus palabras con dulces gestos afirmativos e hicieron especial hincapié en el clima de tolerancia y compañerismo (esencial y obligatorio) que impera en su unidad. “Son muchas horas juntos, muchos de nosotros dejamos a nuestras familias atrás y es esencial encontrar un buen respaldo en tus compañeros” matizaba el inspector jefe.

En el caso de la agente, ella dejó su tierra atrás – natal de Murcia – y viajó hasta Barcelona donde obtuvo la plaza de oficial en la Unidad de Intervención Policial. Fue una decisión peliaguda, pues ella misma reconoció que “debido a la distancia, te pierdes muchos momentos con la familia”, pero estaba decidida a cumplir sus propósitos y sueños profesionales. Y, aunque a veces echa en falta una compañera con quien compartir habitación en los viajes oficiales o hacer la charleta tras una dura jornada laboral en el vestuario de mujeres, que tiene para ella sola, presume orgullosa de los compañeros de su Unidad. “Ellos (los compañeros) se acaban convirtiendo en parte de tu familia”, se sinceró, emocionada y arropada por sus superiores.

“La igualdad reina a la hora de ascender”

Pero, a pesar de la tolerancia y el compañerismo, ciertamente, la paridad en el Cuerpo Nacional de Policía todavía está lejos de ser una realidad. De todos modos, es algo que parece no preocupar demasiado a la entrevistada: “cada vez somos más mujeres y cada vez somos más en cargos de liderazgo. La igualdad reina a la hora de ascender y los requisitos no saben de géneros”, sentenciaba la agente, pues ella, entre otras, ostenta un rango de mando. No obstante, queda mucho camino por recorrer…

Según los entrevistados, son más los de fuera (del cuerpo) quienes crean los prejuicios alrededor de la figura de las mujeres policías; ellas, por lo contrario, y como muestra esta oficial de la UIP de Barcelona, defienden orgullosas la filosofía y el compañerismo que debe imperar en cualquier servicio público. Sin embargo, actualmente la Policía Nacional tiene en plantilla a unas 9.500 mujeres, que representan tan solo el 15% del total de agentes. Una cifra que, poco a poco, ha ido aumentando desde que, en junio 1979, unos meses después de que entrara en vigor la Constitución Española, 42 mujeres accedieran, por primera vez en la historia, al Cuerpo Superior de Policía, dedicadas a tareas de investigación.

Pequeñas, pero existentes, excepciones

De todos modos, para evitar cualquier atisbo de discriminación entre los agentes, en el 2018 se puso en marcha la Oficina Nacional para la Igualdad de Género de la Policía Nacional que vela por el cumplimiento de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, promoviendo medidas para la conciliación y la corresponsabilidad familiar, el talón de Aquiles a la hora de la igualdad. Como expusieron tanto la oficial como sus superiores: “los ascensos suelen ir acompañados de traslados y muchas agentes no pueden asumirlos por razones familiares, cosa que no suele ocurrir entre los varones”. Ella no sufrió esas trabas, pues su situación familiar le permitió desplazarse sin problema, pero es consciente de que no en todos los casos es así.

«Ojalá llegue el día que nuestra figura esté tan normalizada que las mujeres policías en unidades popularmente masculinizadas, dejemos de ser noticia«

Sobre posibles episodios de “discriminación” con detenidos o investigados, la oficial recuerda un caso en el que, en compañía de otros policías varones, tras dar el alto a un sospechoso y pedirle su documentación, éste se giró y se la ofreció a sus compañeros y no a ella. “Evidentemente, mis compañeros no la aceptaron, porque no iban a tolerar esta falta de respeto”. Por todo lo demás, los posibles comentarios más peyorativos son tan minoritarios que ni los recuerda e insiste en que, muchas veces, “es la sociedad la que tira las piedras sobre su propio tejado”.

Ojalá llegue el día que nuestra figura esté tan normalizada que las mujeres policías y las mujeres policías con cargos de responsabilidad o mando, en unidades popularmente masculinizadas, dejemos de ser noticia” verbalizó la oficial antes de poner punto final a la entrevista.

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