Muerte en Arbúcies: de los antecedentes por malos tratos a la muerte accidental

Fuentes oficiales de la policía autonómica confirman a este medio que la muerte de Sandra Pérez se ha archivado como un fallecimiento accidental a pesar de que el Ayuntamiento de Arbúcies ha solicitado que sea contabilizada como un caso de violencia de género.

Muerte en Arbúcies: de los antecedentes por malos tratos a la muerte accidental
Lectura del manifiesto para reivindicar el 8M, fecha en la que falleció Sandra Pérez | Ajuntament Arbúcies

Fuentes próximas a la investigación han confirmado a este medio que no se trata de un suicidio ni de una muerte sospechosa de criminalidad, sino de una muerte accidental. La versión oficial es que Sandra Pérez, que en el momento del fatal desenlace podría estar bajo los efectos de alguna sustancia tóxica como el alcohol, habría intentado pasar por la fachada exterior saltando de balcón a balcón, por causas que se desconocen. En un momento determinado, la mujer perdió el equilibrio y se precipitó al vacío, falleciendo en el acto. Los investigadores se basan en el testimonio de los vecinos, que relatan lo sucedido de esta forma, para dar carpetazo a este caso tras una breve investigación. 

Sin embargo, la familia de Sandra insiste en que la fallecida había presentado hasta una decena de denuncias por maltrato físico y psicológico contra su expareja. Como ya adelantó este medio, la mujer abandonó el domicilio conyugal el pasado mes de enero y se trasladó a Barcelona, en un intento de huir de su presunto agresor, para desembarazarse de la subyugación emocional de la que era víctima y objeto. 

Una decena de denuncias contra su expareja

Su compañero sentimental F.B.V. tiene, además de numerosas denuncias por violencia de género, antecedentes policiales por delitos contra la salud pública. Si bien, las mismas fuentes han reconocido a El Taquígrafo que la fuerte dependencia emocional de la víctima la llevaba a retirarlas a las pocas horas de presentarlas. La preocupación por el bienestar del hijo que tenían en común la empujaba a buscar soluciones amistosas a sus desavenencias, lejos de los cauces legales. Sin embargo, su expareja utilizaba la custodia del menor, sobre la que no había ningún convenio regulador establecido, para ensañarse con ella. Las denuncias presentadas contra F.B.V, a las que ha tenido acceso este medio, reflejan la preocupación de Sandra por las amenazas e insultos que presuntamente recibía por parte del que fue su compañero sentimental durante más de una década.

Fuentes oficiales de los Mossos d’Esquadra han indicado, aunque sin poder confirmar este dato, que en el momento de los hechos, en el interior de la vivienda desde la que se precipitó Sandra, se encontraba su expareja. Sin embargo, insisten en que el caso se ha cerrado como una muerte accidental con independencia de que el Ministerio Fiscal o el juez de Instrucción ordenen la reapertura de la investigación ante la sospecha de indicios criminales que, por el momento, consideran inexistentes. 

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