Mis chanclas de Victoria’s Secret

Núria González
Núria González

El domingo por la mañana, sin ni siquiera poner un pie aún en el suelo, pero si las zarpas en mi móvil, como a todos me asaltó la noticia de la matanza en El Paso. Automáticamente y aprovechando que la diferencia horaria estaba de mi parte, les escribí a mis amigas en Ciudad de México puesto que una de ella es precisamente de esa ciudad texana, y todo su familia, mexicanos todos, viven allí. A los pocos minutos comprobé aliviada que todos estaban bien.

Feliz, ya pude poner los pies en el suelo para ir a buscar café en vena a la cocina. En ese momento me di cuenta de un pequeño detalle y es que las chanclas que estaba utilizando me las habían regalado en la tienda de Victoria’s Secret que hay dentro del Cielo Vista Mall, hace unos cuatro años cuando mi amiga, a la que buscaba desde temprano, me invitó a su casa a pasar Acción de Gracias y luego, por supuesto, hacer lo más gringo que se puede hacer en la vida que es aprovechar el Black Friday.

Yo no soy tan fan de estas celebraciones ultraconsumistas yankis, pero ya que estaba allí y mi respeto es absoluto al sabio refranero español que establece lo de “donde fueres haz lo que vieres”, pues allí que nos fuimos mi amiga y yo, al Cielo Vista Mall, a comprar bragas y sujetadores de la mítica marca del desfile de las “angelitas”, a las que por cierto ya han dado la carta de despido porque parece que ya no hay más desfiles. Ni mi amiga ni yo cumplimos los requisitos exigidos para el target de la marca según sus modelos, pero la verdad es que nos importaba un pito, había rebajas, y al final, es buen lycra.

Y allí me reglaron estas chanclas rosa chicle y blancas que llevaba puestas sólo unas horas después de que aquel lugar donde mi amiga y yo nos lo pasamos como enanas, se convirtiera en un cementerio por obra de un niñato racista, amparado por el discurso igual de racista del presidente de los Estados Unidos, y perfectamente potentado por la industria armamentística que hace que muchísimos norteamericanos vean bien tener un arsenal de pistolas en casa.

Y no ha habido presidente ni gobierno estadounidense capaz de tocarles un pelo a la industria de las armas, ni de convencer de que esto no es seguridad a muchos de los gringos a los que lo de ir con la pistola al cinto les parece la mejor manera de defenderse de los cientos de miles de inmigrantes, que como saben son todos violadores, traficantes, asesinos, comeniños y todo los que se le quera añadir al discurso sensacionalista de la prensa gringa, incluidos los niños y niñas pequeños que tiene viviendo en jaulas en los centros de detención, sin que nadie, en ningún país del mundo, haya puesto el grito en el cielo por ello de manera real.

Ese es otro de los enormes fraudes que debemos atribuirle al presidente Obama, para mí, el fake político más grande de los que llevamos del siglo XXI, cuya nula gestión y total fracaso en, ya no digo arreglar, sino mejorar nada, ha dado pie a que hoy exista un presidente del “mundo libre” como Donald Trump, que ya veremos a donde nos lleva.

Pero aquí en España también tenemos nuestro propio fake político, que en nuestro caso no es más que una izquierda que le da pereza comportarse como tal y defrauda día sí y día también y que, por ende, ha dado lugar a nuestro propio pequeño aprendiz de Trump, al más puro estilo cowboy cabalgando por los campos de Castilla como si del far west se tratara. Hasta comparten estratega y todo, el Sr. Steve Bannon, artífice de la campaña de Trump, fue el asesor de cabecera de la campaña de facherío verde limón. Hay que tener mucho dinero y muy buenas fuentes de financiación para pagar los honorarios del Sr. Bannon…

Nuestro jinete del apocalipsis made in spain también es un ferviente defensor de que podamos ir al súper a comprar pistolas y de que esto se convierta en un campo de tiro como Estados Unidos. Lo grave es que lo que hace tres o cuatro años nos parecería una aberración, hoy cosecha más de dos millones de votos y está representado en el Congreso con nada menos que 24 diputados y condicionando gobiernos autonómicos por doquier.

Mientras, el fake político de la izquierda continúa y no es capaz de plantarle cara a estos defensores de las pistolas en nuestra casa, instauradores también del concepto “violencia intrafamiliar”, que ilustran con una campaña vergonzosa desde el gobierno de la Junta de Andalucía en las que las víctimas aparecen felices y sonrientes, como si no lleváramos ya enterradas a dos o tres mujeres por semana en este verano de sangre derramada por el terrorismo machista.

Tampoco el fake político de la izquierda es capaz de plantarles cara a estos individuos en su discurso racista, que es el mismo que ha dado pie a la matanza de El Paso, el mismo que fomenta el presidente de los Estados Unidos, y el mismo que la izquierda está dejando pasar e instalarse aquí en casa, mientras ellos están muy ocupados en intrigas palaciegas y en comprobar la longitud de sus miembros. Micros todos, ya se lo digo yo.

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